Por: Martín Valdivia Rodríguez / ¿Hasta cuándo?

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Por: Martín Valdivia Rodríguez/ crisis económica del día a día del chileno
Por: Martín Valdivia Rodríguez a cerca de Gregorio Santos                                  

Por: Martín Valdivia Rodríguez / Definitivamente se le vino la noche a la cadena norteamericana Mc Donalds o, al menos, a la empresa Arcos Dorados S.A. que ostenta la franquicia de esa cadena de comida rápida en nuestro país. La imagen pública de esta marca ha quedado por los suelos y su reputación hecha trizas. Sin duda, afrontan una terrible crisis que no se soluciona con la hipócrita medida de cerrar sus restaurantes en el Perú “por duelo”. Allá quienes les crean. Esto se soluciona, primero, con la mano dura del ente fiscalizador en temas laborales y, segundo, con la pérdida de la franquicia a la irresponsable empresa que tiene su representación en nuestro país. Sin medias tintas.

Nada, ninguna excusa puede justificar la terrible muerte de los dos jóvenes que, cual esclavos, no sólo tenían que atender al público y/o cocinar, sino también limpiar los pisos en condiciones deplorables: sin zapatos de seguridad, guantes aislantes, con cables pelados expuestos sin que nadie haga nada por evitarlo. Incluso, no llamaron a los familiares de los chicos sino hasta cuatro horas después de fallecidos porque ¡no tenían sus fichas de trabajo! Es decir, no conocían a sus propios trabajadores.

Hace dos días escribimos sobre este mismo tema, pero a lo largo de estas 48 horas se han presentado tantos desatinos de la empresa representante de Mac Donalds, que indigna que en el Perú se siga explotando a tantos jóvenes y el Estado no haga nada para evitarlo. Arcos Dorados, la operadora de la franquicia, tiene presencia en 20 países de América Latina y pertenece al millonario colombiano de nombre y apellido gringo: Woods Staton, a quien la prensa colombiana bautizó con el apodo de “El hombre Big Mac”.

Bueno pues, el señor Big Mac debe saber que en el Perú se tienen que respetar las leyes y que la sanción es el único camino para resarcir, de alguna manera, a las familias de estos chicos -además enamorados-, que murieron por la negligencia de esta empresa. Ahora la SUNAFIL debe poner sus ojos en otros locales de comida rápida con franquicia gringa como KFC, Chilis, Fridays y otras que se burlan de las leyes nacionales y explotan a más no poder a los jóvenes de nuestro país. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.