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    Por: Martín Valdivia Rodríguez / Las mentiras de Mazzetti

    Hubiéramos querido escribir sobre otros temas, pero la noticia que dio a conocer el propio presidente Sagasti nos colmó la paciencia: ¿en manos de quién estamos gobernados los peruanos? ¿Qué grupo de mafiosos mitómanos y corruptos han copado los más altos puesto públicos? ¿Qué estamos pagando los peruanos para tener una cofradía de indeseables que sólo buscan su propio beneficio?

    Ningún mea culpa de la exministra Pilar Mazzetti será suficiente para poder perdonar la afrenta que le ha causado al país su contumaz mentira, al negar más de una vez que ella nunca había sido vacunada contra el Covid-19 con las vacunas “VIP” entregadas por el laboratorio chino Sinopharm. Ella, no renunció como lo había dicho “porque veía venir una censura por parte del Congreso”. No. Ella renunció por el terrible cargo de conciencia que le significaba haber mentido al país de la manera más descarada, sin que se le mueva un solo músculo para decir: “yo no me vacuné” en más de una oportunidad.

    Lo peor de todo esto, es que este aprovechamiento de la posición de dominio que tiene un gobierno no sólo es atribuible al lamentable régimen de Martin Vizcarra, sino que los latrocinios contra el pueblo se han cometido en este mismo gobierno, con 487 funcionarios del más alto nivel vacunados. Es decir, con 487 burócratas insensibles al sufrimiento y a la muerte de miles de peruanos ahogados por falta de oxígeno. Esto es imperdonable y merece un castigo ejemplar por parte de la Fiscalía de la Nación.

    La perversa de Mazzetti – creyendo que su “viveza” nunca se iba a descubrir”- tuvo el cuajo de decir hace apenas unos días que ella sería la última funcionaria de su sector que sería inmunizada. “Teóricamente me estaría tocando la próxima semana, pero ‘el capitán es el último que abandona el barco’. Una vez que todas las personas que trabajan en el sistema estén vacunadas, recién será nuestro momento, como debe ser”. Así de caradura fue esta señora que ahora debe de responder ante el país su atrevimiento y su falta de solidaridad contra los que menos tienen.

    ¿Qué más nos deparara este “carrusel” de las vacunas? ¿Qué nuevas sorpresas nos obligará a cerrar los puños de cólera? El pueblo esta notificado y debe saber que nuestra clase política es una de las peores de esta parte del continente. La mentira no debe reemplazar a la honestidad y a la nobleza que todo político debe de demostrar en su hoja de vida. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

    Hubiéramos querido escribir sobre otros temas, pero la noticia que dio a conocer el propio presidente Sagasti nos colmó la paciencia: ¿en manos de quién estamos gobernados los peruanos? ¿Qué grupo de mafiosos mitómanos y corruptos han copado los más altos puesto públicos? ¿Qué estamos pagando los peruanos para tener una cofradía de indeseables que sólo buscan su propio beneficio?

    Ningún mea culpa de la exministra Pilar Mazzetti será suficiente para poder perdonar la afrenta que le ha causado al país su contumaz mentira, al negar más de una vez que ella nunca había sido vacunada contra el Covid-19 con las vacunas “VIP” entregadas por el laboratorio chino Sinopharm. Ella, no renunció como lo había dicho “porque veía venir una censura por parte del Congreso”. No. Ella renunció por el terrible cargo de conciencia que le significaba haber mentido al país de la manera más descarada, sin que se le mueva un solo músculo para decir: “yo no me vacuné” en más de una oportunidad.

    Lo peor de todo esto, es que este aprovechamiento de la posición de dominio que tiene un gobierno no sólo es atribuible al lamentable régimen de Martin Vizcarra, sino que los latrocinios contra el pueblo se han cometido en este mismo gobierno, con 487 funcionarios del más alto nivel vacunados. Es decir, con 487 burócratas insensibles al sufrimiento y a la muerte de miles de peruanos ahogados por falta de oxígeno. Esto es imperdonable y merece un castigo ejemplar por parte de la Fiscalía de la Nación.

    La perversa de Mazzetti – creyendo que su “viveza” nunca se iba a descubrir”- tuvo el cuajo de decir hace apenas unos días que ella sería la última funcionaria de su sector que sería inmunizada. “Teóricamente me estaría tocando la próxima semana, pero ‘el capitán es el último que abandona el barco’. Una vez que todas las personas que trabajan en el sistema estén vacunadas, recién será nuestro momento, como debe ser”. Así de caradura fue esta señora que ahora debe de responder ante el país su atrevimiento y su falta de solidaridad contra los que menos tienen.

    ¿Qué más nos deparara este “carrusel” de las vacunas? ¿Qué nuevas sorpresas nos obligará a cerrar los puños de cólera? El pueblo esta notificado y debe saber que nuestra clase política es una de las peores de esta parte del continente. La mentira no debe reemplazar a la honestidad y a la nobleza que todo político debe de demostrar en su hoja de vida. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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