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    Por: Martín Valdivia Rodríguez / Más creatividad y menos show

    Ayer me tomé un tiempo para ver cómo se recibieron los lotes de vacuna en otros países del mundo. Claro que se informó, sí se hicieron fotos y demás, pero como lo que sucedió la noche del domingo, la verdad no lo vi en ningún otro lugar de este planeta. Tal como lo escribí ayer, todo el aparato montado en torno a estas vacunas chinas no pasa de ser un ridículo plan propagandístico de este gobierno que necesita a gritos de estos “triunfos” para seguir con vida.

    Y claro, la prensa interesada en seguir succionando de la publicidad estatal y de los privilegios del plan Reactiva Perú, no hace otra cosa que publicar portadas sobonas y genuflexas con la finalidad de ganarse la mirada de “Papá Gobierno” y así continuar sobreviviendo a costa del impuesto de todos. Es esa misma prensa que espera salivando los avisos y spots de la campaña de vacunación que dizque “educará” a todos los peruanos.

    Pasado el show de las vacunas – que seguramente se repetirá cuando Sagasti se vacune y llegue el segundo lote desde China – lo que le queda hacer al gobierno es cambiar toda su estrategia de lucha contra la pandemia y acabar de una vez por todas con esta cuarentena chicha que a nadie beneficia y que, por el contrario, sigue destrozando la economía de vastos sectores de la sociedad.

    La cuarentena es una herramienta utilizada como último recurso y no como una respuesta efectiva a la galopante cantidad de infectados. Es un método facilista que hace caso a sectores interesados en derrumbarse nuestra economía con la finalidad de crear el caldo de cultivo de protestas e inseguridad. Muchos expertos que no tienen reflectores ni micrófonos como otros médicos agoreros, señalan que la atención primaria de salud es fundamental para países pobres como el nuestro.

    Más que gastos en camas hospitalarias y UCIs, los gastos en salud deberían destinarse a potenciar las postas médicas del barrio, no solo entregando medicinas sino repartiendo mascarillas, oxímetros, testeando a la gente en forma gratuita y detectando en forma temprana los casos de nuevos contagiados para aislarlos y monitorearlos casa por casa. Además, las postas deberían de convertirse en polos de información acerca de cómo prevenir el Covid y los protocolos a seguir en prevención.

    Así debe de trabajar un gobierno que no quiere quebrar la economía de un país con encierros que lo único que hacen es hacernos más pobres y menos competitivos. Reactivar el país requiere de voluntad e ingenio y no de shows mediáticos que lo único que hacen es ponernos en ridículo frente al mundo entero. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

    Ayer me tomé un tiempo para ver cómo se recibieron los lotes de vacuna en otros países del mundo. Claro que se informó, sí se hicieron fotos y demás, pero como lo que sucedió la noche del domingo, la verdad no lo vi en ningún otro lugar de este planeta. Tal como lo escribí ayer, todo el aparato montado en torno a estas vacunas chinas no pasa de ser un ridículo plan propagandístico de este gobierno que necesita a gritos de estos “triunfos” para seguir con vida.

    Y claro, la prensa interesada en seguir succionando de la publicidad estatal y de los privilegios del plan Reactiva Perú, no hace otra cosa que publicar portadas sobonas y genuflexas con la finalidad de ganarse la mirada de “Papá Gobierno” y así continuar sobreviviendo a costa del impuesto de todos. Es esa misma prensa que espera salivando los avisos y spots de la campaña de vacunación que dizque “educará” a todos los peruanos.

    Pasado el show de las vacunas – que seguramente se repetirá cuando Sagasti se vacune y llegue el segundo lote desde China – lo que le queda hacer al gobierno es cambiar toda su estrategia de lucha contra la pandemia y acabar de una vez por todas con esta cuarentena chicha que a nadie beneficia y que, por el contrario, sigue destrozando la economía de vastos sectores de la sociedad.

    La cuarentena es una herramienta utilizada como último recurso y no como una respuesta efectiva a la galopante cantidad de infectados. Es un método facilista que hace caso a sectores interesados en derrumbarse nuestra economía con la finalidad de crear el caldo de cultivo de protestas e inseguridad. Muchos expertos que no tienen reflectores ni micrófonos como otros médicos agoreros, señalan que la atención primaria de salud es fundamental para países pobres como el nuestro.

    Más que gastos en camas hospitalarias y UCIs, los gastos en salud deberían destinarse a potenciar las postas médicas del barrio, no solo entregando medicinas sino repartiendo mascarillas, oxímetros, testeando a la gente en forma gratuita y detectando en forma temprana los casos de nuevos contagiados para aislarlos y monitorearlos casa por casa. Además, las postas deberían de convertirse en polos de información acerca de cómo prevenir el Covid y los protocolos a seguir en prevención.

    Así debe de trabajar un gobierno que no quiere quebrar la economía de un país con encierros que lo único que hacen es hacernos más pobres y menos competitivos. Reactivar el país requiere de voluntad e ingenio y no de shows mediáticos que lo único que hacen es ponernos en ridículo frente al mundo entero. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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