Por: Martín Valdivia Rodríguez / Pérez en la mira

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Por: Martín Valdivia Rodríguez/ crisis económica del día a día del chileno
Por: Martín Valdivia Rodríguez a cerca de Gregorio Santos                                  

Por: Martín Valdivia Rodríguez / Más de una vez hemos escrito que los fiscales que ven el caso Lava Jato no debieron firmar ningún acuerdo de colaboración eficaz con la mafiosa Odebrecht, menos aún que de por medio esté involucrado algún tipo de beneficio económico a cambio. Hoy nos da la razón la fiscal Bersabeth Revilla, quien evalúa abrir investigación preliminar contra su colega José Domingo Pérez y los procuradores ad hoc Jorge Ramírez y Silvana Carrión.

Para el común de los peruanos, que no entienden de acuerdos ni arreglos sobre o bajo la mesa, el sólo hecho de devolver a Odebrecht 524 millones de soles es, de por sí, una afrenta a la dignidad nacional, pues no cabe en la cabeza de la gente que se le pueda dar un sólo céntimo a una empresa extranjera que tanto daño le ha hecho al país. Una empresa que fomentó una forma de “hacer negocios” que le ha costado al Perú millones de soles en pérdidas económicas, poniendo al descubierto las miserias de nuestra clase política.

Los 524 millones de soles reclamados por Odebrecht, aunque parezca mentira, fue aceptada en primera instancia por la jueza María de los Ángeles Álvarez Camacho a través de una resolución. En el fondo del asunto y, para hacerlo más masticable para el común de los mortales, esa devolución no sólo fue avalada sino impulsada por el equipo de fiscales que ventila el caso Lava Jato con la finalidad que los coimeros gerentes de la constructora abran la boca y colaboren “eficazmente” con la justicia peruana.

Hoy la doctora Revilla pretende saber por qué se llegaron a esos términos, encargando al procurador Jorge Amado Enco, seguir de cerca este caso. Como ya lo dijimos antes, nosotros somos de la opinión que ese dinero debía y tienía que quedarse en el Perú para que la empresa coimera pague todas sus culpas y la justicia peruana pueda, de alguna manera, resarcir el daño económico y moral que estos brasileños hicieron al país. En verdad hay que tener una gran raza, por no decir otra cosa, para pedir dinero a un país que sufrió la peor catástrofe moral de su historia. No hipotequemos nuestra dignidad a cambio de ser prácticamente extorsionados por estos corruptos. Porque lo que digo y escribo siempre lo formo.