Por: Martín Valdivia Rodríguez / ¿Se puede ser optimista?

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Por: Martín Valdivia R. Deprimente ingreso a Lima
Por: Martín Valdivia Rodríguez

Por: Martín Valdivia Rodríguez / Hay algunos sectores económicos que el gobierno ha olvido (no sabemos si deliberadamente): los alquileres, la cultura, el ocio, la gastronomía y el deporte. Todas estas actividades traerán sin duda su carga de recortes y despidos masivos, pues la mayoría de éstas se verán seriamente perjudicadas cuando termine el estado de emergencia el próximo lunes 13 de abril. Y es que –ya lo dijo el presidente Vizcarra– la vida “normal” de los peruanos no se dará de la noche a la mañana, sino que llevará un tiempo prudencial hasta que termine esta pesadilla.

A la fecha no sabemos por qué nadie ha preguntado nada acerca del pago de los alquileres correspondientes al mes de abril. Silencio total. Entendemos que un grueso número de inquilinos ha priorizado los gastos de la comida antes que el pago de sus viviendas. Muchos trabajadores independientes ni siquiera han cobrado sus sueldos porque no llegaron a fin de mes. Otros, prefirieron gastar lo poco que tenían en medicinas y más alimentos. Hay que tener en cuenta que millones de peruanos no perciben ingresos por casi un mes. ¿Nadie lo consideró?

En cuanto a la cultura y el ocio, ¿seguirán cerrados cines, teatros, exposiciones y conciertos? ¿Cómo se establecerán las medidas de protección sanitaria en estos sectores para que no se vean perjudicados por esta desastrosa situación? ¿Acudirá el público a concentraciones masivas que bien podrían convertirse en focos infecciosos? La situación de este sector económico es realmente preocupante. Según la Asociación Nacional de Salas de Cine (Anasaci), el gremio pierde unos 16 millones de soles por cada semana sin operar, dejando en situación realmente calamitosa a unos 5 mil trabajadores directos y otros 5 mil indirectos.

Y ni hablemos de la crisis que atraviesa la industria gráfica de la prensa diaria. Con las calles prácticamente vacías y las severas restricciones de desplazamientos, el 70% de los quioscos a nivel nacional no abren o abren a medias. Los tirajes de los diarios han bajado en forma notable, así como la oferta publicitaria. El sector gastronómico ya ha perdido millones de soles y se avecinan despidos por doquier.

Y el deporte, nuestro deporte. El fútbol totalmente paralizado clama por una pronta salida de este virus. El vóley dio por concluido su campeonato nacional y otras tantas disciplinas que se preparaban para disputar preolímpicos se han visto perjudicadas. Es decir, una situación de terror que nadie se imaginó ni en su más extraña pesadilla. Una triste realidad que costará, vaya que costará, superar.