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Martes, Diciembre 1, 2020

Por: Omar Chehade / Un Gobierno sin rumbo

Por: Omar Chehade / Hace 92 días que este gobierno decretó el estado de emergencia en todo el país, lo que coincide con los 25 meses de mandato del presidente Martín Vizcarra, y en verdad su gestión, a la luz de los resultados, y no de “los esfuerzos” que estratégicamente pregona, ha sido con nota desaprobatoria. Hace un año y medio prometió hacer 80 hospitales, no hizo ninguno, ni siquiera colocó la primera piedra. Si hubiera cumplido con el 10% de lo que falsamente prometió no habrían perecido tantos miles de peruanos como consecuencia de la pandemia. Asimismo, ofreció más de un centenar de colegios. A la fecha el país desconoce siquiera la construcción de uno de
ellos. Luego comenzó una lucha fratricida contra varios poderes del Estado, entre ellos contra el Congreso anterior y el Ministerio Público, y si bien, aprovechando la indignación de gran parte de la población contra estas instituciones, tuvo un inicial éxito, luego se fue
perdiendo con su populismo, estilo propio de aquel gobernante inepto que solo busca el aplauso de la galería a corto plazo, pero que no tiene una visión de estado, que confronta en vez de construir, que avasalla en lugar de concertar. En todo este trayecto, el presidente aVizcarra, se encargó de nombrar a gabinetes que estuvieran a su propia altura, es decir, mediocres. No hace falta leer a Sun Tzu en su libro “El arte de la guerra”, ni a José Ingenieros en “el hombre mediocre”, que justamente el gobernante mediocre siempre va a elegir a gente chata en capacidad, o que esté a su misma altura de inteligencia para no ser opacado. En cambio, el verdadero estadista, por más buen gobernante que sea, siempre se rodeará de gente igual o mejor que él. No le interesará ser comparado con nadie de igual o
mejor capacidad, con tal que los resultados, y no solo “los esfuerzos”, sean los mejores para su pueblo. La medianía de Vizcarra, llega a la testarudez de que está viendo que la casa se le está incendiando y no cambia de ministros, al contrario persiste con esa sarta de incapaces, salvo excepciones, hasta aniquilar de hambre y de enfermedad a la gran mayoría de los peruanos. Ha llegado al punto de destrozar una economía sólida
y sana que heredó, que llegó a ser la envidia de países latinoamericanos. Se calcula que este año decreceremos no menos del 12% del producto bruto interno, cuando otros países como Chile, Colombia, incluyendo la quebrada Argentina no decrecerán mas del 4%.
Las medidas para luchar contra la cuarentena han fracasado a lo largo y ancho de todo el país, siendo Perú la octava nación más infectada del mundo, a pesar de haber tenido la primera y más estricta cuarentena. Los hospitales abandonados, también por la gestión de
Vizcarra, han colapsado y las muertes oficiales llegan a cerca de siete mil en tres meses. Ese ha sido el saldo de tener un presidente populista, improvisado y con un nivel de mitomanía superlativo. El Congreso de la República y la sociedad organizada son los que deberían liderar el contrapeso y la reactivación del país, derrotando la mentira, la incapacidad y el ilusionismo de este desastroso régimen.

(*) Congresista de la República

Por: Omar Chehade / Hace 92 días que este gobierno decretó el estado de emergencia en todo el país, lo que coincide con los 25 meses de mandato del presidente Martín Vizcarra, y en verdad su gestión, a la luz de los resultados, y no de “los esfuerzos” que estratégicamente pregona, ha sido con nota desaprobatoria. Hace un año y medio prometió hacer 80 hospitales, no hizo ninguno, ni siquiera colocó la primera piedra. Si hubiera cumplido con el 10% de lo que falsamente prometió no habrían perecido tantos miles de peruanos como consecuencia de la pandemia. Asimismo, ofreció más de un centenar de colegios. A la fecha el país desconoce siquiera la construcción de uno de
ellos. Luego comenzó una lucha fratricida contra varios poderes del Estado, entre ellos contra el Congreso anterior y el Ministerio Público, y si bien, aprovechando la indignación de gran parte de la población contra estas instituciones, tuvo un inicial éxito, luego se fue
perdiendo con su populismo, estilo propio de aquel gobernante inepto que solo busca el aplauso de la galería a corto plazo, pero que no tiene una visión de estado, que confronta en vez de construir, que avasalla en lugar de concertar. En todo este trayecto, el presidente aVizcarra, se encargó de nombrar a gabinetes que estuvieran a su propia altura, es decir, mediocres. No hace falta leer a Sun Tzu en su libro “El arte de la guerra”, ni a José Ingenieros en “el hombre mediocre”, que justamente el gobernante mediocre siempre va a elegir a gente chata en capacidad, o que esté a su misma altura de inteligencia para no ser opacado. En cambio, el verdadero estadista, por más buen gobernante que sea, siempre se rodeará de gente igual o mejor que él. No le interesará ser comparado con nadie de igual o
mejor capacidad, con tal que los resultados, y no solo “los esfuerzos”, sean los mejores para su pueblo. La medianía de Vizcarra, llega a la testarudez de que está viendo que la casa se le está incendiando y no cambia de ministros, al contrario persiste con esa sarta de incapaces, salvo excepciones, hasta aniquilar de hambre y de enfermedad a la gran mayoría de los peruanos. Ha llegado al punto de destrozar una economía sólida
y sana que heredó, que llegó a ser la envidia de países latinoamericanos. Se calcula que este año decreceremos no menos del 12% del producto bruto interno, cuando otros países como Chile, Colombia, incluyendo la quebrada Argentina no decrecerán mas del 4%.
Las medidas para luchar contra la cuarentena han fracasado a lo largo y ancho de todo el país, siendo Perú la octava nación más infectada del mundo, a pesar de haber tenido la primera y más estricta cuarentena. Los hospitales abandonados, también por la gestión de
Vizcarra, han colapsado y las muertes oficiales llegan a cerca de siete mil en tres meses. Ese ha sido el saldo de tener un presidente populista, improvisado y con un nivel de mitomanía superlativo. El Congreso de la República y la sociedad organizada son los que deberían liderar el contrapeso y la reactivación del país, derrotando la mentira, la incapacidad y el ilusionismo de este desastroso régimen.

(*) Congresista de la República

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