Por: Phillip Butters / ¡Balaceras en San Isidro!

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Columna Phillip Butters
Phillip Butters

Por: Phillip Butters / Estamos todos inmersos en la desgracia de la pandemia del Covid-19 y en el cataclismo de la economía, que nos estamos olvidando que la inseguridad ciudadana es un problema que crece también de modo pandémico.

Como es obvio, ya nosotros nos hemos acostumbrado a que la situación en barrios “picantes” como el Callao, o san Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Carabayllo, las zonas llamadas “coneras” son pues muy conflictivas, en donde hay mucha informalidad, corre mucha bala, corre mucha droga, hay mucho puñal, hay mucho raqueteo, hay mucha extorsión que van desde amenazas con punzón hasta dinamitazos. esa desgracia como que ya la llevamos dentro.

Ahora bien, algo muy, pero muy llamativo está pasando en el distrito que era hasta hace muy poco tiempo el más seguro del Perú. nada menos y nada más que san isidro con sus calles iluminadísimas, con su inmensa cantidad de serenazgos y de radio patrullas y de motos y de bicicletas y de cámaras de seguridad y de alarmas de entidades públicas y privadas por doquier. sus calles principales, más concurridas y más conocidas son Camino Real, Cavenezia y Miguel Dasso.

Pero precisamente ahí, vamos a decir en el centro financiero o sino residencial de San Isidro, han habido tremendas balaceras y asaltos en los últimos dos meses. A ver, el restaurante “Cosme” de James Berckemeyer, un conocido y reputado chef, ubicado en la Av. Tudela y Varela, a una cuadra de Miguel Dasso, a escasos metros del Banco Continental y otra de Scotiabank, como es obvio ambas agencias tienen un policía armado en la puerta y también en la concurrida calle, hay un carro de serenazgo y cuando menos dos motos de la municipalidad de san isidro, con una supuesta coordinación de un creo yo hasta ahora mal llamado “serenazgo integrado”. Bueno, cruzando la pista hay un banco de Crédito, también en plena Av. Camino Real, casi en el cruce con Cavenezia. Y bueno, al frente hay una tienda de ropa, muy elegante Brooks Brothers y al costado; una de ropa de actividades montaña, llamada North Face.

Pues bien, ahí hace algunas dos semanas, parece que estaban “marcando” a una persona importante o al dueño de la tienda, y alguien de su seguridad se dio cuenta y se comenzó a desarrollar una balacera a las 4 de la tarde. Y bueno, el facineroso se subió al carro, que subió a la vereda, cruzó el grifo Aba que está en el ingreso de la concurrida calle, cruzó todo Miguel Dasso, pasó frente a otra agencia del banco de Crédito, a una más del Banco Interbank, a una más del banco interamericano de Finanzas y huyó por el parque Roosevelt, con dirección en la Av. Cervantes y nunca nadie más volvió a ver al tipo, que había disparado más o menos 5 o 6 balazos.

Ahora bien, el día de antes de ayer, exactamente en la misma zona del parque Roosevelt con Álvarez Calderón, hay un conocido hotel con el mismo nombre del ex Presidente Americano, que tiene una cafetería muy pintoresca de nombre Franklin, que tiene una terracita con unas mesitas muy pintorescas, donde la gente sanisidrina, no solamente goza de un parte espectacular y de una zona por demás bella; sino de un solaz esparcimiento, en donde muchos niños juegan con sus patinetas, juegan con sus pelotas, pasean a sus perros, los adultos mayores se pasean con sus nietos, todo es paz y tranquilidad. digo esto, hace algún tiempo, porque como les comento hubo un salto hace tres días, donde un aparente entregador de la marca Rappi o Glovo, da lo mismo. Se bajó con una pistola y asaltó con toda tranquilidad a 6 comensales que estaban en tres mesas diferentes. Se subió a su moto y se fue, con las mismas consecuencias que pasaron en los asaltos a la gente que estaba en la puerta del North Face o en el restaurante Cosme, es decir, ninguna.

La pregunta cae de madura, ¿Cómo es posible que en San Isidro, el distrito más seguro del Perú, con siete bancos en una cuadra, puedan los ladrones, robar, disparar y huir? la respuesta es muy sencilla. Ni el serenazgo ni la policía los quieren parar. Ya nadie para a los ladrones, la policía está desmoralizada y nadie se juega la vida ya por una billetera.

(*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.