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    Por: Phillip Butters / Cuarentena: Al borde del K.O.

    Un Sagasti turbado, apesadumbrado y sin brújula, ha decretado una vez más una cuarentena durísima para las regiones de Lima Metropolitana, Lima Provincias, Ancash, Pasco, Huánuco, Junín, Huancavelica, Ica y El Callao.

    La desesperación y la desolación son absolutas, desde que ayer el Hospital Carrión, del Callao, simplemente cerró sus puertas porque ya no podían más. La gente se comenzó a preocupar y corrían todo tipo de chismes y trascendidos en las redes sociales.

    Bueno, el hecho es que nos han vuelto a encerrar a partir del primero del próximo mes. Las situaciones son bien complicadas para la gente que trabaja en casinos, en tragamonedas, gimnasios, cines y artes escénicas, simplemente van a quebrar, no queda otra.

    Todos los centros comerciales, galerías y tiendas por departamento, tendrán que cerrar y habrá una cantidad de quiebras inmensas, porque precisamente muchas de esas empresas tenían que comenzar a pagar su reactiva 1 o reactiva 2, a partir de los próximos tres meses.

    Las tiendas de abastecimientos de productos básicos y de súper mercados van a trabajar al 40%, y la situación es consecuencia de un desgobierno absoluto.

    Lo que es increíble es que el Presidente no la saque a la ministra Mazzetti ni tampoco despida a Fiorella Molinelli, que son las directas responsables del sector Salud. Una cuestión absolutamente orate.

    Y ello ¿Por qué razón? Porque a priori parece una medida urgente e híper necesaria. Pero yo me pregunto

    ¿De qué sirve meter a la gente a su casa si no tienen agua? Estamos hablando de 850 mil personas en Lima, de 1.5 millones en total. ¿De qué van a trabajar? ¿Cómo van a comer? O sea vuelven a cometer un absurdo desde el punto de vista técnico, porque lo que se debió haber hecho es simplemente poner la cuarentena a las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana, para que la gente no salga a comer a la calle, y restringir, a mucho menos, el ingreso a los centros comerciales, restaurantes y similares.

    Pero si lo vuelven a cerrar es porque el Gobierno no tiene respuesta. No hay pruebas moleculares, ni oxígeno. Y las vacunas, Sagasti habló de un primer contrato de un millón de vacunas, cuando él sabe que es un primer contrato por 450 mil dosis.

    Y ha vuelto a hablar de un segundo y tercer contrato que se está negociando. En conclusión: solamente hay un contrato, y no se sabe cuándo van a llegar más vacunas.

    Lo demás ha sido una repetición de los mismos errores de siempre. El tipo no sabe qué hacer. En la frontera con Ecuador hay un desgobierno absoluto. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, dirigido por el General César Astudillo, no puede cumplir funciones de Migraciones, de Policías, de Serenazgo y de Baja Policía. Eso es absurdo.

    Tendría que poner a operar al Comando de Operaciones del Frente Interno, y eso desgraciadamente está fuera de las competencias autónomas de los militares.

    Eso lo tiene que ordenar el Presidente de la República, que en teoría es el “Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas”, que hoy lucen desarmadas porque la Policía está absolutamente tirada a la calle, y desgraciadamente no pueden utilizar sus armas contra los ladrones.

    Lo que se viene es algo gravísimo. La economía que estaba mal, será destrozada y presumo que diversos gremios van a comenzar a criticar esta medida que, a priori, va por los primeros 15 días.

    Se imaginan ustedes lo que pasará con el transporte terrestre, aéreo e interprovincial, bajado a cero ¿Cómo se va a movilizar la gente? ¿Cómo va a comerciar? ¿Cómo va a vivir? Una medida absolutamente radical que, reitero, debió ser modulada.

    Lo que están haciendo es fruto de la desesperación y de la improvisación, porque saben que esto los ha desbordado.

    El Partido Morado, un grupo de incompetentes increíbles. Y son tan absolutamente sádicos, que no sacan a los responsables de este desastre.

    Así estamos y no nos va a quedar otra más que sufrir y tratar de que otros países nos ayuden, porque acá en el Perú hay Vacío de Poder. Sagasti es incompetente para el cargo, Violeta Bermúdez debería renunciar y pedir por lo menos un gabinete de ancha base a las fuerzas políticas o independientes que estén en capacidad de asumir un liderazgo que Sagasti no tiene.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Un Sagasti turbado, apesadumbrado y sin brújula, ha decretado una vez más una cuarentena durísima para las regiones de Lima Metropolitana, Lima Provincias, Ancash, Pasco, Huánuco, Junín, Huancavelica, Ica y El Callao.

    La desesperación y la desolación son absolutas, desde que ayer el Hospital Carrión, del Callao, simplemente cerró sus puertas porque ya no podían más. La gente se comenzó a preocupar y corrían todo tipo de chismes y trascendidos en las redes sociales.

    Bueno, el hecho es que nos han vuelto a encerrar a partir del primero del próximo mes. Las situaciones son bien complicadas para la gente que trabaja en casinos, en tragamonedas, gimnasios, cines y artes escénicas, simplemente van a quebrar, no queda otra.

    Todos los centros comerciales, galerías y tiendas por departamento, tendrán que cerrar y habrá una cantidad de quiebras inmensas, porque precisamente muchas de esas empresas tenían que comenzar a pagar su reactiva 1 o reactiva 2, a partir de los próximos tres meses.

    Las tiendas de abastecimientos de productos básicos y de súper mercados van a trabajar al 40%, y la situación es consecuencia de un desgobierno absoluto.

    Lo que es increíble es que el Presidente no la saque a la ministra Mazzetti ni tampoco despida a Fiorella Molinelli, que son las directas responsables del sector Salud. Una cuestión absolutamente orate.

    Y ello ¿Por qué razón? Porque a priori parece una medida urgente e híper necesaria. Pero yo me pregunto

    ¿De qué sirve meter a la gente a su casa si no tienen agua? Estamos hablando de 850 mil personas en Lima, de 1.5 millones en total. ¿De qué van a trabajar? ¿Cómo van a comer? O sea vuelven a cometer un absurdo desde el punto de vista técnico, porque lo que se debió haber hecho es simplemente poner la cuarentena a las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana, para que la gente no salga a comer a la calle, y restringir, a mucho menos, el ingreso a los centros comerciales, restaurantes y similares.

    Pero si lo vuelven a cerrar es porque el Gobierno no tiene respuesta. No hay pruebas moleculares, ni oxígeno. Y las vacunas, Sagasti habló de un primer contrato de un millón de vacunas, cuando él sabe que es un primer contrato por 450 mil dosis.

    Y ha vuelto a hablar de un segundo y tercer contrato que se está negociando. En conclusión: solamente hay un contrato, y no se sabe cuándo van a llegar más vacunas.

    Lo demás ha sido una repetición de los mismos errores de siempre. El tipo no sabe qué hacer. En la frontera con Ecuador hay un desgobierno absoluto. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, dirigido por el General César Astudillo, no puede cumplir funciones de Migraciones, de Policías, de Serenazgo y de Baja Policía. Eso es absurdo.

    Tendría que poner a operar al Comando de Operaciones del Frente Interno, y eso desgraciadamente está fuera de las competencias autónomas de los militares.

    Eso lo tiene que ordenar el Presidente de la República, que en teoría es el “Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas”, que hoy lucen desarmadas porque la Policía está absolutamente tirada a la calle, y desgraciadamente no pueden utilizar sus armas contra los ladrones.

    Lo que se viene es algo gravísimo. La economía que estaba mal, será destrozada y presumo que diversos gremios van a comenzar a criticar esta medida que, a priori, va por los primeros 15 días.

    Se imaginan ustedes lo que pasará con el transporte terrestre, aéreo e interprovincial, bajado a cero ¿Cómo se va a movilizar la gente? ¿Cómo va a comerciar? ¿Cómo va a vivir? Una medida absolutamente radical que, reitero, debió ser modulada.

    Lo que están haciendo es fruto de la desesperación y de la improvisación, porque saben que esto los ha desbordado.

    El Partido Morado, un grupo de incompetentes increíbles. Y son tan absolutamente sádicos, que no sacan a los responsables de este desastre.

    Así estamos y no nos va a quedar otra más que sufrir y tratar de que otros países nos ayuden, porque acá en el Perú hay Vacío de Poder. Sagasti es incompetente para el cargo, Violeta Bermúdez debería renunciar y pedir por lo menos un gabinete de ancha base a las fuerzas políticas o independientes que estén en capacidad de asumir un liderazgo que Sagasti no tiene.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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