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    Por: Phillip Butters / Cuarentena bamba y fiscalía al garete

    Aparentemente el Gobierno ha dado su brazo a torcer en la tontería esta de la “Cuarentena focalizada” que ha hecho quebrar a miles de empresarios y tiene a la economía de muchísimas familias destrozada.

    Hay algunas cosas que no logro entender, como el hecho de los centros comerciales a un porcentaje del 20%, cuando las propias tiendas de estos recintos tienen aforos bien planteados. No veo por qué en los centros comerciales no pueda establecerse un aforo del 40% y por último impedir que los Food Course sean los que estén absolutamente cerrados, habida cuenta de que son restaurantes muy pequeños con mesas centrales y con mucha gente que se agolpa.

    Igualmente, los restaurantes comunes y silvestres están trabajando al 30%, cuando perfectamente podrían hacerlo al 50%, con el distanciamiento social adecuado, con protocolos de seguridad bien fiscalizados no solo por los policías sino también por serenazgos.

    De ahí en más, el transporte interprovincial es una locura frenarlos y en buena hora que lo abran, para permitir la movilización de mercaderías y de personas.

    Ciertamente, hay ciudades en el Perú donde la cuestión es mucho más restringida, y en buena hora que uno pueda salir a la calle hasta las 9 de la noche, porque la idea es que no salgan a comer a la calle a un restaurante, inclusive con el aforo mínimo y establecido.

    La idea es que la gente a las 8 de la noche regrese a su casa y estén con su familia. Sin embargo, el problema del agua sigue siendo gravísimo, como la falta de alcohol o de las mascarillas que siguen siendo muy caras para el populórum.

    El gran drama es que no tenemos vacunas, y en eso, el Gobierno del señor Sagasti y de la señora Violeta Bermúdez, nos siguen soplando la pluma. Al ritmo de 12 mil personas al día nunca vamos a terminar de vacunar, siquiera, a las primeras 450 mil personas, que tendrían que estar inoculados para finales de este mes, porque lo que el Perú puede hacer son 80 mil vacunas al día.

    El problema es que saben que el embajador Wagner, con todas sus buenas intenciones, no ha firmado el segundo y tercer contrato con Sinopharm, que son dos millones de dosis para un millón de vacunados, que dijeron que iban a llegar para marzo.

    La dificultad es que esta empresa, que es del Gobierno chino, nos tiene jaqueados porque no nos quiere decir la verdad del “Vacunagate”. Eso está clarísimo. ¿Dónde están las vacunas perdidas y la lista de los vacunados VIP de Vizcarra?

    Uno tiene que ser muy idiota para pensar que en algún lugar del Perú están escondidas esas vacunas por la simple razón que para almacenarlas de terminales de -80°, que no tienen en todas las esquinas del país. De tal manera, esa información le da fortaleza al Gobierno chino frente a nosotros.

    Todos los otros contratos que ha mencionado la señora Bermúdez, como el de AstraZeneca, Covax Facility o el de Pfizer, son contratos cuyos lotes vendrán a partir de setiembre. En buen romance, tenemos un “Agujero negro” de acá hasta setiembre.

    Otra cosa que ha llamado la atención es la manera blandita en que la Junta Nacional de Justicia está tocándole los cabellos a Zoraida Ávalos, lo mismo que a Sandra Castro y a Rocío Sánchez. Estas señoras deberían tener un proceso rápido y sumario, porque lo que han cometido aparentemente son delitos.

    Es el Congreso el que se está poniendo las pilas y citando a Zoraida Ávalos para saber qué clase de engendro terminó haciendo Vizcarra con el Ministerio Público.

    Resulta clarísimo que a Chávarry, por mucho menos le han fusilado la carrera y lo han suspendido en sus funciones y lo han expulsado de la Fiscalía. Zoraida Ávalos es inadmisible que siga siendo Fiscal de la Nación. Ella, cuando menos, debería estar suspendida, de ser cierto lo que dice la señora Rocío Sánchez, que ella conocía estas reuniones.

    Acá estamos hablando de probables delitos, y por su puesto cómo no, Vizcarra se mata de risa, especialmente de la generación “Bicentenario”, que mientras que ellos marchaban, él se vacunaba.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Aparentemente el Gobierno ha dado su brazo a torcer en la tontería esta de la “Cuarentena focalizada” que ha hecho quebrar a miles de empresarios y tiene a la economía de muchísimas familias destrozada.

    Hay algunas cosas que no logro entender, como el hecho de los centros comerciales a un porcentaje del 20%, cuando las propias tiendas de estos recintos tienen aforos bien planteados. No veo por qué en los centros comerciales no pueda establecerse un aforo del 40% y por último impedir que los Food Course sean los que estén absolutamente cerrados, habida cuenta de que son restaurantes muy pequeños con mesas centrales y con mucha gente que se agolpa.

    Igualmente, los restaurantes comunes y silvestres están trabajando al 30%, cuando perfectamente podrían hacerlo al 50%, con el distanciamiento social adecuado, con protocolos de seguridad bien fiscalizados no solo por los policías sino también por serenazgos.

    De ahí en más, el transporte interprovincial es una locura frenarlos y en buena hora que lo abran, para permitir la movilización de mercaderías y de personas.

    Ciertamente, hay ciudades en el Perú donde la cuestión es mucho más restringida, y en buena hora que uno pueda salir a la calle hasta las 9 de la noche, porque la idea es que no salgan a comer a la calle a un restaurante, inclusive con el aforo mínimo y establecido.

    La idea es que la gente a las 8 de la noche regrese a su casa y estén con su familia. Sin embargo, el problema del agua sigue siendo gravísimo, como la falta de alcohol o de las mascarillas que siguen siendo muy caras para el populórum.

    El gran drama es que no tenemos vacunas, y en eso, el Gobierno del señor Sagasti y de la señora Violeta Bermúdez, nos siguen soplando la pluma. Al ritmo de 12 mil personas al día nunca vamos a terminar de vacunar, siquiera, a las primeras 450 mil personas, que tendrían que estar inoculados para finales de este mes, porque lo que el Perú puede hacer son 80 mil vacunas al día.

    El problema es que saben que el embajador Wagner, con todas sus buenas intenciones, no ha firmado el segundo y tercer contrato con Sinopharm, que son dos millones de dosis para un millón de vacunados, que dijeron que iban a llegar para marzo.

    La dificultad es que esta empresa, que es del Gobierno chino, nos tiene jaqueados porque no nos quiere decir la verdad del “Vacunagate”. Eso está clarísimo. ¿Dónde están las vacunas perdidas y la lista de los vacunados VIP de Vizcarra?

    Uno tiene que ser muy idiota para pensar que en algún lugar del Perú están escondidas esas vacunas por la simple razón que para almacenarlas de terminales de -80°, que no tienen en todas las esquinas del país. De tal manera, esa información le da fortaleza al Gobierno chino frente a nosotros.

    Todos los otros contratos que ha mencionado la señora Bermúdez, como el de AstraZeneca, Covax Facility o el de Pfizer, son contratos cuyos lotes vendrán a partir de setiembre. En buen romance, tenemos un “Agujero negro” de acá hasta setiembre.

    Otra cosa que ha llamado la atención es la manera blandita en que la Junta Nacional de Justicia está tocándole los cabellos a Zoraida Ávalos, lo mismo que a Sandra Castro y a Rocío Sánchez. Estas señoras deberían tener un proceso rápido y sumario, porque lo que han cometido aparentemente son delitos.

    Es el Congreso el que se está poniendo las pilas y citando a Zoraida Ávalos para saber qué clase de engendro terminó haciendo Vizcarra con el Ministerio Público.

    Resulta clarísimo que a Chávarry, por mucho menos le han fusilado la carrera y lo han suspendido en sus funciones y lo han expulsado de la Fiscalía. Zoraida Ávalos es inadmisible que siga siendo Fiscal de la Nación. Ella, cuando menos, debería estar suspendida, de ser cierto lo que dice la señora Rocío Sánchez, que ella conocía estas reuniones.

    Acá estamos hablando de probables delitos, y por su puesto cómo no, Vizcarra se mata de risa, especialmente de la generación “Bicentenario”, que mientras que ellos marchaban, él se vacunaba.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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