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    Por: Phillip Butters / El arroz con pollo, el pan y los fideos

    Al suscrito le resulta cada día más evidente que desde el punto de vista racional es muy difícil convencer a los niveles socioeconómicos D y E, que están apoyando a Castillo, pues simplemente se han encaprichado y están votando en contra de lo que le podrían decir los capitalinos, los blanquitos, los canales de televisión, los políticos tradicionales, o quien quiera que fuera que no sea alguien parecido a ellos, es decir, el profesor del lapicito.

    La estrategia de victimización ha sido bastante efectiva y Castillo es un agitador de plaza y eso lo conoce bien. Sus testimoniales, su voz humildona, su trato afable, y su lloriqueo, le ha servido para calar hondo en la gente que está profundamente resentida con el llamado sistema, que a la hora de la hora no les ha dado nada.

    Entonces, si tú no tienes luz, agua, desagüe, teléfono, tarjeta de crédito, AFP ni CTS, ni carro, sino vives prácticamente en el siglo XIX, qué te puede interesar de toda la realidad económica y el desastre que podría tener Castillo como Presidente de la República.

    Al que nada tiene, evidentemente le ofrecen un cambio y por muy absurdo que a este le parezca, presume esta persona seguramente de buena fe, que va a ser mejor que su desgraciada realidad, y ya está.

    Lo que tendría que hacer Keiko Fujimori con Fuerza Popular es ir a los bolsones de la clase media baja, de la clase media emergente, de la gente que en buen romance tiene algo que perder, gente que sabe que su situación económica es muy complicada, pero todavía puede comer un arroz con pollo, un pancito en el desayuno, una sopita con su fideo canuto, un menestrón, su tallarín saltado, porque a la hora de la hora el frío comienza a calar en bastantes lugares del Perú.

    ¿Qué va a pasar si Castillo es Presidente? Se preguntarán esas personas. Muy sencillo: Con su política de poner aranceles altísimos al trigo, lo que hará es que el precio del pan se irá por las nubes, y como los fideos serán carísimos, entonces se empezarán a olvidar del desayunito y del lonchecito.

    Y por supuesto, si le pone aranceles altos al maíz, el pollo subirá de precio de una manera estratosférica. Entonces se van olvidando del arrocito con pollo, del ají de gallina, y el huevo será más caro que nunca, y así se va a tener que explicar que la economía se va a destrozar con la política alimentaria de este señor que está prometiendo una receta que en el Perú fuera una desgracia, como lo ha sido en Venezuela, Cuba o donde quiera que se le haya puesto aranceles altos a la comida y el proteccionismo absurdo va a eliminar los alimentos de la mesa familiar, y por supuesto, cuando uno se queda sin qué comer, ya cambia la cosa.

    Ni qué decirles de la situación económica cuando la gente deje de consumir, porque si este señor hace lo que hace, va a generar que el dólar se dispare y todos los productos importados serán carísimos.

    Para comenzar habrá un desabastecimiento de medicinas altísimas, porque nosotros no somos productores de medicinas y los grandes laboratorios privados no invertirán de ninguna manera ante el riesgo de que sean estatizados.

    Dicho sea de paso, las clínicas van a restringir sus inversiones, y la situación va a ser muy complicada porque la salud pública no se dará abasto y la privada va a tener que cubrir costos altísimos.

    Habrá una desgracia económica, pero en buen romance, hay que comenzar a hablarle al estómago de la gente y a los bolsillos de las personas, que cuando vean la crisis, la híper inflación que se viene, van a comenzar a pensar de que este tipo está loco, cuando la verdad es que no está loco, sino que es comunista y el comunismo tiene una lógica contraria a la de nosotros, quieren generar pobreza, más desigualdad, para romper el orden establecido y eso lo han logrado en todos los países que han estado.

    Y aunque a usted, amigo lector de LA RAZÓN le parezca esto un absurdo, así lo hacen y no les importa ser 20, 25, 0 40 años pobres, sino miren lo que ha pasado en Cuba, lo que está pasando en Venezuela.

    Salvo el poder, todo es ilusión, y para ellos a la hora de la hora lo que les importa es quedarse allá arriba, y una vez que lo logran le importa un poco que la gente se muera de hambre. Eso es algo que uno lo tiene que graficar claramente en los bolsones de indecisos de Lima y el norte, porque reitero que al parecer, aunque pueda estar equivocado, la gente ya se encaprichó con Castillo, no quiere pensar, no quiere ni siquiera voltear a mirar a Keiko por tanta mierda que le ha tirado la prensa peruana durante tantos años, y ella tiene evidentemente en esos bolsones, esas localidades, una crisis de credibilidad que es muy difícil que pueda revertir en los próximos 12 días, por mucho que tenga grandes técnicos al costado de ella, porque al fin y al cabo esta es una pelea entre Pedro y Keiko, entre Fujimori y Castillo.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos fi­rmados.

    Al suscrito le resulta cada día más evidente que desde el punto de vista racional es muy difícil convencer a los niveles socioeconómicos D y E, que están apoyando a Castillo, pues simplemente se han encaprichado y están votando en contra de lo que le podrían decir los capitalinos, los blanquitos, los canales de televisión, los políticos tradicionales, o quien quiera que fuera que no sea alguien parecido a ellos, es decir, el profesor del lapicito.

    La estrategia de victimización ha sido bastante efectiva y Castillo es un agitador de plaza y eso lo conoce bien. Sus testimoniales, su voz humildona, su trato afable, y su lloriqueo, le ha servido para calar hondo en la gente que está profundamente resentida con el llamado sistema, que a la hora de la hora no les ha dado nada.

    Entonces, si tú no tienes luz, agua, desagüe, teléfono, tarjeta de crédito, AFP ni CTS, ni carro, sino vives prácticamente en el siglo XIX, qué te puede interesar de toda la realidad económica y el desastre que podría tener Castillo como Presidente de la República.

    Al que nada tiene, evidentemente le ofrecen un cambio y por muy absurdo que a este le parezca, presume esta persona seguramente de buena fe, que va a ser mejor que su desgraciada realidad, y ya está.

    Lo que tendría que hacer Keiko Fujimori con Fuerza Popular es ir a los bolsones de la clase media baja, de la clase media emergente, de la gente que en buen romance tiene algo que perder, gente que sabe que su situación económica es muy complicada, pero todavía puede comer un arroz con pollo, un pancito en el desayuno, una sopita con su fideo canuto, un menestrón, su tallarín saltado, porque a la hora de la hora el frío comienza a calar en bastantes lugares del Perú.

    ¿Qué va a pasar si Castillo es Presidente? Se preguntarán esas personas. Muy sencillo: Con su política de poner aranceles altísimos al trigo, lo que hará es que el precio del pan se irá por las nubes, y como los fideos serán carísimos, entonces se empezarán a olvidar del desayunito y del lonchecito.

    Y por supuesto, si le pone aranceles altos al maíz, el pollo subirá de precio de una manera estratosférica. Entonces se van olvidando del arrocito con pollo, del ají de gallina, y el huevo será más caro que nunca, y así se va a tener que explicar que la economía se va a destrozar con la política alimentaria de este señor que está prometiendo una receta que en el Perú fuera una desgracia, como lo ha sido en Venezuela, Cuba o donde quiera que se le haya puesto aranceles altos a la comida y el proteccionismo absurdo va a eliminar los alimentos de la mesa familiar, y por supuesto, cuando uno se queda sin qué comer, ya cambia la cosa.

    Ni qué decirles de la situación económica cuando la gente deje de consumir, porque si este señor hace lo que hace, va a generar que el dólar se dispare y todos los productos importados serán carísimos.

    Para comenzar habrá un desabastecimiento de medicinas altísimas, porque nosotros no somos productores de medicinas y los grandes laboratorios privados no invertirán de ninguna manera ante el riesgo de que sean estatizados.

    Dicho sea de paso, las clínicas van a restringir sus inversiones, y la situación va a ser muy complicada porque la salud pública no se dará abasto y la privada va a tener que cubrir costos altísimos.

    Habrá una desgracia económica, pero en buen romance, hay que comenzar a hablarle al estómago de la gente y a los bolsillos de las personas, que cuando vean la crisis, la híper inflación que se viene, van a comenzar a pensar de que este tipo está loco, cuando la verdad es que no está loco, sino que es comunista y el comunismo tiene una lógica contraria a la de nosotros, quieren generar pobreza, más desigualdad, para romper el orden establecido y eso lo han logrado en todos los países que han estado.

    Y aunque a usted, amigo lector de LA RAZÓN le parezca esto un absurdo, así lo hacen y no les importa ser 20, 25, 0 40 años pobres, sino miren lo que ha pasado en Cuba, lo que está pasando en Venezuela.

    Salvo el poder, todo es ilusión, y para ellos a la hora de la hora lo que les importa es quedarse allá arriba, y una vez que lo logran le importa un poco que la gente se muera de hambre. Eso es algo que uno lo tiene que graficar claramente en los bolsones de indecisos de Lima y el norte, porque reitero que al parecer, aunque pueda estar equivocado, la gente ya se encaprichó con Castillo, no quiere pensar, no quiere ni siquiera voltear a mirar a Keiko por tanta mierda que le ha tirado la prensa peruana durante tantos años, y ella tiene evidentemente en esos bolsones, esas localidades, una crisis de credibilidad que es muy difícil que pueda revertir en los próximos 12 días, por mucho que tenga grandes técnicos al costado de ella, porque al fin y al cabo esta es una pelea entre Pedro y Keiko, entre Fujimori y Castillo.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos fi­rmados.

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