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    Por: Phillip Butters / El entorno y la realidad

    Tanto Pedro Castillo como Keiko Fujimori tienen un entorno muy cerrado de colaboradores y en esta segunda vuelta, por lo visto, se están aislando y mucho.

    Hacen de un círculo muy cerrado su vínculo con la realidad, cosa que no siempre es aconsejable, habida cuenta que por lo extraña y bizarra de esta elección presidencial, ellos han llegado más por desméritos ajenos que por méritos propios, a donde están.

    Me refiero a que el profesor Castillo tiene una retórica muy radical, muy comunista y de izquierda, seguramente racista, muy ligada al revanchismo, al dolor y evidentemente ante la circunstancia tan terrible que vivimos por la pandemia y la quiebra económica, hay un importante bolsón de personas que están dispuestas a escuchar cualquier cosa que mejore su realidad.

    Eso de decirle a la gente que se va a volver Venezuela, de repente sirve en las zonas urbanas, pero la verdad sea dicha, no hay muchos venezolanos en los andes y la verdad que desde hace años ellos viven como venezolanos, sin agua, sin luz, tienen pocas probabilidades de tener una buena alimentación, servicios de salud dignos y mucho menos una educación decorosa. Entonces, eso de decirles que nos vamos a volver un país horrible como Venezuela, ellos dirán “ya vivimos mal, peor no podemos estar”.

    Entonces ahí es donde se ha desarrollado Castillo. Pero lo que básicamente hizo que el profesor terminara en la segunda vuelta, no fue ese voto muy dolido y resentido del sur y del centro del Perú, como seguramente logró en Cajamarca, de donde era local, una importante adhesión.

    El triunfo alucinante que tuvo fue llegar a Lima y en un solo mitin tener a todos los medios de comunicación, especialmente a los ligados a la derecha, hablando del lapicito en su cara todos los días y lo propio fue en el norte. Entonces la disfunción del señor fue básicamente visual y sin mucha campaña de Internet o televisión y radio, simplemente hubo una revancha y votaron por él.

    Ahora, qué tan duro es ese voto y qué tanto se le puede atracar al señor sin que la gente reaccione y se dé cuenta que no tiene contenido, la verdad es que él no va a tener cómo defender lo afirmado, porque fue un voto muy emocional, y en los cuestionamientos al señor se verá sus falencias, porque Castillo no solo no tiene facilidad de palabra, sino que no es una persona ducha en el ida y vuelta del debate político. No es un buen expositor y no va a tener cómo sustentar su dicho, de tal manera que él va a terminar en esta suerte de huida mediática en donde no le da la cara a nadie y no quiere responder nada de lo afirmado.

    Es más, se desliga de su entorno cercano diciendo que Vladimir Cerrón no lo representa, que la otra señora Zaira Arias tampoco le representa. Es más, dice que ninguno de sus candidatos electos al Congreso puede hablar por él, porque tiene un ideario diferente.

    En el caso de Keiko Fujimori, tiene un entorno muy cerrado, se habla de Miki Torres, que nunca en su vida ha ganado ninguna campaña política y no es un político ni hábil ni ducho en lo que son elecciones electorales.

    También se habla de Carlos Raffo, que si bien es cierto estuvo al costado del padre de Keiko, una cosa es Fujimori a todo meter con todo el poder y los goles que había hecho, como capturar a Abimael Guzmán, meter a la cárcel a Polay, ganarle la guerra a Ecuador, estabilizar el dólar, darle de comer a la gente, era obvio que ganara una campaña con un candidato de esa naturaleza.

    Después está el señor “Nano” Guerra García, que hasta hoy no le encuentro ni una sola virtud, más que el oportunismo de estar donde está. Y si me dicen que Sachi Marcela Fujimori es una gran pieza, la verdad es que sería tanto como afirmar que mi buen amigo Galarreta ha ganado alguna campaña espectacular. No tiene un entorno que le haga entender que está donde está porque “Porky” tuvo un pésimo desempeño y regaló votos, y que claro, ahora con tanta desgracia y basura que le han tirado encima, cuesta mucho el ganarse las adhesiones del nivel socioeconómico D y E.

    Para ir tendría que tocarle la puerta a gente que ha estado cerca de los programas estrellas de su padre, como Foncodes, las titulaciones de tierra, el tema de los ronderos, las juntas de regantes, la reforestación, todo eso hizo que Fujimori se ganara al ande peruano.

    Entonces creo que Keiko eso tiene que hacer, regresar a las bases del fujimorismo rural, que era muy serrano, muy andino, y muy de los estratos más populares del Perú. Es decir, ella tiene la solución a la vuelta de la esquina. Pero ¿Quién se lo hace saber? Con ese entorno es complicado.

    Pero digamos que mucha ventaja no le lleva al otro señor, que tampoco tiene mucho que exponer con la gente que lo rodea.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Tanto Pedro Castillo como Keiko Fujimori tienen un entorno muy cerrado de colaboradores y en esta segunda vuelta, por lo visto, se están aislando y mucho.

    Hacen de un círculo muy cerrado su vínculo con la realidad, cosa que no siempre es aconsejable, habida cuenta que por lo extraña y bizarra de esta elección presidencial, ellos han llegado más por desméritos ajenos que por méritos propios, a donde están.

    Me refiero a que el profesor Castillo tiene una retórica muy radical, muy comunista y de izquierda, seguramente racista, muy ligada al revanchismo, al dolor y evidentemente ante la circunstancia tan terrible que vivimos por la pandemia y la quiebra económica, hay un importante bolsón de personas que están dispuestas a escuchar cualquier cosa que mejore su realidad.

    Eso de decirle a la gente que se va a volver Venezuela, de repente sirve en las zonas urbanas, pero la verdad sea dicha, no hay muchos venezolanos en los andes y la verdad que desde hace años ellos viven como venezolanos, sin agua, sin luz, tienen pocas probabilidades de tener una buena alimentación, servicios de salud dignos y mucho menos una educación decorosa. Entonces, eso de decirles que nos vamos a volver un país horrible como Venezuela, ellos dirán “ya vivimos mal, peor no podemos estar”.

    Entonces ahí es donde se ha desarrollado Castillo. Pero lo que básicamente hizo que el profesor terminara en la segunda vuelta, no fue ese voto muy dolido y resentido del sur y del centro del Perú, como seguramente logró en Cajamarca, de donde era local, una importante adhesión.

    El triunfo alucinante que tuvo fue llegar a Lima y en un solo mitin tener a todos los medios de comunicación, especialmente a los ligados a la derecha, hablando del lapicito en su cara todos los días y lo propio fue en el norte. Entonces la disfunción del señor fue básicamente visual y sin mucha campaña de Internet o televisión y radio, simplemente hubo una revancha y votaron por él.

    Ahora, qué tan duro es ese voto y qué tanto se le puede atracar al señor sin que la gente reaccione y se dé cuenta que no tiene contenido, la verdad es que él no va a tener cómo defender lo afirmado, porque fue un voto muy emocional, y en los cuestionamientos al señor se verá sus falencias, porque Castillo no solo no tiene facilidad de palabra, sino que no es una persona ducha en el ida y vuelta del debate político. No es un buen expositor y no va a tener cómo sustentar su dicho, de tal manera que él va a terminar en esta suerte de huida mediática en donde no le da la cara a nadie y no quiere responder nada de lo afirmado.

    Es más, se desliga de su entorno cercano diciendo que Vladimir Cerrón no lo representa, que la otra señora Zaira Arias tampoco le representa. Es más, dice que ninguno de sus candidatos electos al Congreso puede hablar por él, porque tiene un ideario diferente.

    En el caso de Keiko Fujimori, tiene un entorno muy cerrado, se habla de Miki Torres, que nunca en su vida ha ganado ninguna campaña política y no es un político ni hábil ni ducho en lo que son elecciones electorales.

    También se habla de Carlos Raffo, que si bien es cierto estuvo al costado del padre de Keiko, una cosa es Fujimori a todo meter con todo el poder y los goles que había hecho, como capturar a Abimael Guzmán, meter a la cárcel a Polay, ganarle la guerra a Ecuador, estabilizar el dólar, darle de comer a la gente, era obvio que ganara una campaña con un candidato de esa naturaleza.

    Después está el señor “Nano” Guerra García, que hasta hoy no le encuentro ni una sola virtud, más que el oportunismo de estar donde está. Y si me dicen que Sachi Marcela Fujimori es una gran pieza, la verdad es que sería tanto como afirmar que mi buen amigo Galarreta ha ganado alguna campaña espectacular. No tiene un entorno que le haga entender que está donde está porque “Porky” tuvo un pésimo desempeño y regaló votos, y que claro, ahora con tanta desgracia y basura que le han tirado encima, cuesta mucho el ganarse las adhesiones del nivel socioeconómico D y E.

    Para ir tendría que tocarle la puerta a gente que ha estado cerca de los programas estrellas de su padre, como Foncodes, las titulaciones de tierra, el tema de los ronderos, las juntas de regantes, la reforestación, todo eso hizo que Fujimori se ganara al ande peruano.

    Entonces creo que Keiko eso tiene que hacer, regresar a las bases del fujimorismo rural, que era muy serrano, muy andino, y muy de los estratos más populares del Perú. Es decir, ella tiene la solución a la vuelta de la esquina. Pero ¿Quién se lo hace saber? Con ese entorno es complicado.

    Pero digamos que mucha ventaja no le lleva al otro señor, que tampoco tiene mucho que exponer con la gente que lo rodea.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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