Por: Phillip Butters / El frejol y el arroz

por | Ago 25, 2021 | Opinión

Ya es de público conocimiento que el precio del dólar es el padre del precio del pollo, del precio de los huevos, de la leche, del pan y de los fideos, habida cuenta de que los insumos con que se alimentan los animales, el maíz es importado, al igual que una inmensa cantidad de leche, y en fin, ya todos saben cuál es la relación con el precio del dólar.

Lo que es triste y penoso es que no se están dando cuenta los políticos y mucho menos el Presidente de la República, que la gente se está muriendo de hambre, porque no solo ha subido de precio la proteína más barata que hay, que es el pollo, sino que al subir el precio de dicha ave, sube de inmediato el precio de esa proteína que se llama el pescado, porque son las leyes del mercado.

El pescado normalmente cuesta un poco más que el pollo. Sube el pollo, sube el pescado porque son usos y costumbres de la gente que lo comercializa. La carne ya sabemos que ha sido y será cara.

El drama es que cuando comienza a subir el arroz que también tiene una gran cantidad de importaciones, ya se hace prácticamente imposible comer el emblemático arroz con pollo.

Pero la cosa se pone mucho más brava cuando sube el precio de los frejoles, porque éstos son la proteína normal y natural que puede sustituir a la proteína animal. Y digo los frejoles, las lentejas, el panamito, que ese se hace con cebollita y con tomatito, y también ha subido ¡El tomate!

Voy a que la gente se comienza a desesperar porque tu platito de arroz con frejol o con huevo frito ya es muy caro. Más el platanito, ese arroz a lo pobre que estamos excluyendo cualquier tipo de proteína. Ese es el menú común de todos los peruanos. Las sopitas de pollo con todas sus variantes se hacen carísimas, no hay ni patita ni cuellito, porque la situación es muy seria y grave.

Ese es hoy el principal problema del “Populórum”: El hambre. Y por supuesto que hay una seria situación del Covid que aún la  gente no la siente porque no ha explotado la tercera ola.

Qué duda cabe de que hay una cantidad de delincuencia muy grave, porque los jóvenes no tienen un liderazgo en la casa porque hay una carencia económica y porque toman una forma de vida agresiva y el latrocinio se termina convirtiendo en su trabajo. Ok, no quiero ahondar en razones sociológicas para explicar los delitos.

Pero lo que todos los políticos se tienen que dar cuenta, es de lo que viven las amas de casa todos los días. Y así van a subir otras verduras y otras legumbres, por mucho que quieran hacer el fondo de estabilización, todo saben que la inmensa cantidad de camiones que transportan las mercaderías de los comestibles son a diésel, y que la mayoría de los carros son a gasolina.

La realidad es esa. La situación de la gente se ve en la olla. El otro día vi con mucha tristeza que una olla común solo pudo hacer arroz, es decir pusieron un poco de sal, una nadita de ajos y agua. Esa gente pobre lo único que hizo es “llenarse”, y el pueblo peruano tiene que Nutrirse y Alimentarse. De ninguna manera, simplemente llenar el buche. Ese dicho de “Barriga llena corazón contento” la verdad que es un poco cruel cuando la gente no come proteína en cantidades debidas.

Los niños que no tienen para el huevito revuelto o la taza de leche sufren mucho. Recordemos que ni siquiera el Vaso de Leche se da porque los niños no están yendo al colegio. Es una situación gravísima que es prioridad número 1 para toda la clase política. Fíjense que no estoy endilgándole una carga al Ejecutivo, que es obviamente el encargado.

Me queda claro que Castillo, Guido Bellido y Francke son los actores principales de esto, pero las discusiones políticas se están dando solo en el tema de la Confianza, pero no veo a nadie realmente preocupado por la canasta de la familia, por la vitamina “O” que es la olla de la familia.

Si siguen subiendo las proteínas, el tomate, el arroz y los frejoles, ¿Qué carajo creen que va a comer el Populórum?