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    Por: Phillip Butters / El Gobierno oculta muertes, pero ¿Y la prensa qué?

    Hace casi un mes, El Comercio publicó en su portada que el Gobierno ocultaba tres de cada cuatro muertos. Es decir, que por cada muerto que el Gobierno acepta, la verdad es que se han enterrado a cuatro peruanos. Sin embargo, casi un mes después, anteayer le daban veracidad a la cifra oficial de 433 muertos y ayer a 417. La pregunta es ¿No se dan cuenta o son cómplices de un ocultamiento feroz?

    Porque está clarísimo que los muertos oficiales del Minsa no tienen que ver con los del Sinadef, que es el Sistema Nacional de Defunciones, y éste, como es obvio, no pone en lista más que a los que tienen un certificado de defunción.

    También es evidente que la colas por el oxígeno que hay en Lima, Callao, San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, en todo Chiclayo, Lambayeque, Chimbote, Trujillo, Cajamarca, Piura, Ucayali, Loreto, Pucallpa, ¿Alguien puede pensar realmente que el drama que están viviendo los cusqueños al haberse malogrado la única planta que llevó el Minsa es algo que no pueda ser considerado como una terrible desgracia?

    ¿De verdad alguien puede pensar que la gente que tiene a sus familiares enfermos en su casa y éste termina falleciendo, va a tener la visita de un doctor para chequearse y ver si murió o no por Coronavirus y siguiendo el cumplimiento de todos los protocolos ese cadáver va a ser retirado en una bola para llevarse a una morgue y pasar ese proceso atroz de un entierro personal?

    Todo el mundo sabe que en el Perú somos muy creyentes, somos católicos o evangélicos y la gente quiere cristiana sepultura, y como es obvio por este tipo de temas, la gente prefiere pagar un sencillo, con el perdón de la excepción, a un doctor para que firme el certificado médico y simplemente a esa persona se le entierre en un lugar cuasi clandestino, o de manera informal, con un ataúd sin factura y un nicho sin registro.

    Y así es que llegamos a esta cifra horrible de 1 000 o 1 200 muertos al día. No hay que ser un genio para hacer esos cálculos ni darse cuenta de lo que eta pasando en realidad, en un lugar en donde no hay oxígeno en prácticamente ninguna de las capitales importantes de los departamentos, y como es obvio, en las periferias debe ser de lo peor.

    Esto ¿por qué? Porque no se le dio la gana de comprar la planta de oxígeno a Vizcarra ni tampoco al Presidente Sagasti. Y lo que realmente me extraña es la actitud del ministro Ugarte. A mí me consta que él sabe qué es lo que se tiene que hacer.

    Es más, cuento el anécdota que un día que un día lo entrevisté en mi programa “Combutters”, por Willax, y minutos antes nos habíamos cruzado por los pasillos del canal, con los doctores Luis Solari y Abel Salinas. A los tres les pregunté ¿Qué es lo que le pasa a Pilar Mazzetti, acaso ustedes no la conocen, no es acaso una mujer inteligente y una prestigiosa neuróloga? ¿Por qué está dejando morir a tanta gente? ¿Es megalomanía? Porque no puede ser corrupción.

    Todas esas interrogantes no me lo supieron responder los tres galenos en mención. Sin embargo ahora, Ugarte es el titular del pliego y no ha dicho prácticamente nada más que continuar con una política de ocultamiento de muertos.

    No han comprado pruebas moleculares, respiradores, camas UCI, la desolación es absoluta, de tal manera que cada día me convenzo de lo que estamos viviendo es un golpe de Estado comunista al sistema, que lo que gusta es agudizar la contradicción, generar un inmenso resentimiento a la gente y hasta se ve privada del rito funerario de acuerdo da su credo. Es una situación realmente horrible.

    Ayer en la noche conversaba con un amigo mío, periodista, que me decía que en su casa la situación es dramática. Su suegra murió hace cinco semanas y su cuñado, el único hermano vivo que le quedaba a su esposa, falleció hace una semana.

    La señora está desolada, no tiene consuelo, sus hijos ven a sufrir a su madre y el a la mujer de su vida. ¿Qué respuesta se le puede dar a una familia que pierde a dos de sus integrantes centrales en menos de un mes por algo de tan fácil solución como la falta de oxígeno?

    “Lo han hecho a propósito”, me decía mi amigo. “Han matado a mi suegra y a mi cuñado. Han desgraciado la vida de mi esposa”. Y no es el único que lo siente así. Desgraciadamente estamos ante un gobierno indolente y de verdad una vocación genocida. Ya lo que está pasando es el colmo. Lo peor es que la prensa lo oculta, lo maquilla por un puñado de centavos que a la hora de la hora de nada le servirá a ningún periodista el día que tengan que llorar la muerte de su madre.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Hace casi un mes, El Comercio publicó en su portada que el Gobierno ocultaba tres de cada cuatro muertos. Es decir, que por cada muerto que el Gobierno acepta, la verdad es que se han enterrado a cuatro peruanos. Sin embargo, casi un mes después, anteayer le daban veracidad a la cifra oficial de 433 muertos y ayer a 417. La pregunta es ¿No se dan cuenta o son cómplices de un ocultamiento feroz?

    Porque está clarísimo que los muertos oficiales del Minsa no tienen que ver con los del Sinadef, que es el Sistema Nacional de Defunciones, y éste, como es obvio, no pone en lista más que a los que tienen un certificado de defunción.

    También es evidente que la colas por el oxígeno que hay en Lima, Callao, San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, en todo Chiclayo, Lambayeque, Chimbote, Trujillo, Cajamarca, Piura, Ucayali, Loreto, Pucallpa, ¿Alguien puede pensar realmente que el drama que están viviendo los cusqueños al haberse malogrado la única planta que llevó el Minsa es algo que no pueda ser considerado como una terrible desgracia?

    ¿De verdad alguien puede pensar que la gente que tiene a sus familiares enfermos en su casa y éste termina falleciendo, va a tener la visita de un doctor para chequearse y ver si murió o no por Coronavirus y siguiendo el cumplimiento de todos los protocolos ese cadáver va a ser retirado en una bola para llevarse a una morgue y pasar ese proceso atroz de un entierro personal?

    Todo el mundo sabe que en el Perú somos muy creyentes, somos católicos o evangélicos y la gente quiere cristiana sepultura, y como es obvio por este tipo de temas, la gente prefiere pagar un sencillo, con el perdón de la excepción, a un doctor para que firme el certificado médico y simplemente a esa persona se le entierre en un lugar cuasi clandestino, o de manera informal, con un ataúd sin factura y un nicho sin registro.

    Y así es que llegamos a esta cifra horrible de 1 000 o 1 200 muertos al día. No hay que ser un genio para hacer esos cálculos ni darse cuenta de lo que eta pasando en realidad, en un lugar en donde no hay oxígeno en prácticamente ninguna de las capitales importantes de los departamentos, y como es obvio, en las periferias debe ser de lo peor.

    Esto ¿por qué? Porque no se le dio la gana de comprar la planta de oxígeno a Vizcarra ni tampoco al Presidente Sagasti. Y lo que realmente me extraña es la actitud del ministro Ugarte. A mí me consta que él sabe qué es lo que se tiene que hacer.

    Es más, cuento el anécdota que un día que un día lo entrevisté en mi programa “Combutters”, por Willax, y minutos antes nos habíamos cruzado por los pasillos del canal, con los doctores Luis Solari y Abel Salinas. A los tres les pregunté ¿Qué es lo que le pasa a Pilar Mazzetti, acaso ustedes no la conocen, no es acaso una mujer inteligente y una prestigiosa neuróloga? ¿Por qué está dejando morir a tanta gente? ¿Es megalomanía? Porque no puede ser corrupción.

    Todas esas interrogantes no me lo supieron responder los tres galenos en mención. Sin embargo ahora, Ugarte es el titular del pliego y no ha dicho prácticamente nada más que continuar con una política de ocultamiento de muertos.

    No han comprado pruebas moleculares, respiradores, camas UCI, la desolación es absoluta, de tal manera que cada día me convenzo de lo que estamos viviendo es un golpe de Estado comunista al sistema, que lo que gusta es agudizar la contradicción, generar un inmenso resentimiento a la gente y hasta se ve privada del rito funerario de acuerdo da su credo. Es una situación realmente horrible.

    Ayer en la noche conversaba con un amigo mío, periodista, que me decía que en su casa la situación es dramática. Su suegra murió hace cinco semanas y su cuñado, el único hermano vivo que le quedaba a su esposa, falleció hace una semana.

    La señora está desolada, no tiene consuelo, sus hijos ven a sufrir a su madre y el a la mujer de su vida. ¿Qué respuesta se le puede dar a una familia que pierde a dos de sus integrantes centrales en menos de un mes por algo de tan fácil solución como la falta de oxígeno?

    “Lo han hecho a propósito”, me decía mi amigo. “Han matado a mi suegra y a mi cuñado. Han desgraciado la vida de mi esposa”. Y no es el único que lo siente así. Desgraciadamente estamos ante un gobierno indolente y de verdad una vocación genocida. Ya lo que está pasando es el colmo. Lo peor es que la prensa lo oculta, lo maquilla por un puñado de centavos que a la hora de la hora de nada le servirá a ningún periodista el día que tengan que llorar la muerte de su madre.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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