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    Por: Phillip Butters / Estamos como estamos: “Encuestitis”, manipulación, “ayudín” y demás hierbas

    Habiéndose publicado la última encuesta de Ipsos “Yo te apoyo”, donde en el primer sondeo electoral aparece con 42% Pedro Castillo y con 31% Keiko Fujimori, blanco o viciado 16% y no precisa un 11%, comienza a atemorizarse el común de la clase media y la clase alta y no solamente limeña, sino provinciana.

    Esa seguramente podría ser la base del inicio del desarrollo de Keiko Fujimori en esta segunda vuelta. Pero también cabe precisar que tiene mucha fuerza en el voto rural Pedro Castillo, voto rural que en su momento también apoyó a Alberto Fujimori y a Keiko Fujimori.

    Lo propio pasa en las regiones Centro y Sur, donde el profesor Castillo tiene 68% y 58% de aprobación. Queda claro también que es bastante fuerte en el norte y contra todo eso va a tener que luchar Keiko. Que la labor es muy complicada, qué duda cabe.

    Para quienes pensaban que esto era un piloto automático o una cuestión casi aritmética de trasvases de votos a Keiko de esos partidos, ya se dieron cuenta que es un grave error.

    El comunista Castillo, muy ligado a Sendero Luminoso, se va a poder victimizar, va a poder “condonar créditos” de las tarjetas bancarias, de los vehiculares, de viviendas, “regalará ingresos a las universidades”, va a prometer ingresos a esas casas de estudio superior “para que no cobren lo que cobran”.

    Lo propio hará con los supermercados que en teoría “ganan mucho dinero” y “no le pagan bien a los agricultores”. No tengan duda que “prometerá también expropiar clínicas” en donde se curan “los blancos” y no dejan ni siquiera “morir a los cholos”.

    Esa será la campaña de polarización y de resentimiento que va a promover Pedro Castillo. Ya suena paradójico que Vargas Llosa haya salido a apoyar a Keiko Fujimori, lo propio sus adláteres, sus sobones.

    ¿Qué fuerza va a tener ese apoyo tan absolutamente inverosímil en los sectores populares? Muy poquito.

    Ciertamente estamos como estamos, porque se manipularon las encuestas, se hizo una recontra campaña feroz en ellas y en los medios en contra de Rafael López Aliaga, que ciertamente cometió errores garrafales e infantiles al leer en el debate y atacar a periodistas mujeres y hasta a Keiko Fujimori la última semana.

    Entonces el voto femenino le fue esquivo y regaló 3 o 4 puntos con los que hubiera pasado cómodamente a la segunda vuelta.

    Pero las encuestas no solo le tumbaron y mucho a Yonhy Lescano y a este chiquito Forsyth, que nunca estuvieron donde estuvieron. Y por supuesto durante años se ha inflado al insulso Julio Guzmán, con todo ese “ayudín” en las encuestas y muy probablemente con la misma óptica de la ayudita, es que terminará teniendo representación parlamentaria Victoria Nacional, que es de los caviares, y el Partido Morado que también es de caviares.

    En otras circunstancias, ninguno de esos dos partidos hubiera podido pasar la valla electoral y tener ningún solo congresista.

    En otras situaciones, el señor Pedro Castillo no hubiera sido beneficiado con una publicidad increíble durante una semana, de su cara, de su marca y del lapicito en Lima, porque en la capital el señor no hizo campaña. A las justas fue a un mitin muy pequeño en San Juan de Lurigancho, de repente a Villa El Salvador, pero todo muy corto.

    Pero claro, el señor ahora en Lima tiene una votación importante, 26% para alguien desconocido es un montón. ¿A quién se le debe eso? Pues a los medios de comunicación que han tergiversado una y mil veces informaciones, noticias y encuestas. Y con una pléyade de opinólogos y especialistas en psicosociales, se logró dividir el voto de la derecha y seguramente hacer caer al señor López Aliaga.

    El hecho es que estamos donde estamos y la situación es harta complicada. Entre otras cosas, la reforma política de los geniales señor Tuesta Soldevilla y todos su sobones que nos permitió tener 18 candidatos a la presidencia, con 18 partidos que ya sabemos que representan poco o nada en la voluntad popular.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Habiéndose publicado la última encuesta de Ipsos “Yo te apoyo”, donde en el primer sondeo electoral aparece con 42% Pedro Castillo y con 31% Keiko Fujimori, blanco o viciado 16% y no precisa un 11%, comienza a atemorizarse el común de la clase media y la clase alta y no solamente limeña, sino provinciana.

    Esa seguramente podría ser la base del inicio del desarrollo de Keiko Fujimori en esta segunda vuelta. Pero también cabe precisar que tiene mucha fuerza en el voto rural Pedro Castillo, voto rural que en su momento también apoyó a Alberto Fujimori y a Keiko Fujimori.

    Lo propio pasa en las regiones Centro y Sur, donde el profesor Castillo tiene 68% y 58% de aprobación. Queda claro también que es bastante fuerte en el norte y contra todo eso va a tener que luchar Keiko. Que la labor es muy complicada, qué duda cabe.

    Para quienes pensaban que esto era un piloto automático o una cuestión casi aritmética de trasvases de votos a Keiko de esos partidos, ya se dieron cuenta que es un grave error.

    El comunista Castillo, muy ligado a Sendero Luminoso, se va a poder victimizar, va a poder “condonar créditos” de las tarjetas bancarias, de los vehiculares, de viviendas, “regalará ingresos a las universidades”, va a prometer ingresos a esas casas de estudio superior “para que no cobren lo que cobran”.

    Lo propio hará con los supermercados que en teoría “ganan mucho dinero” y “no le pagan bien a los agricultores”. No tengan duda que “prometerá también expropiar clínicas” en donde se curan “los blancos” y no dejan ni siquiera “morir a los cholos”.

    Esa será la campaña de polarización y de resentimiento que va a promover Pedro Castillo. Ya suena paradójico que Vargas Llosa haya salido a apoyar a Keiko Fujimori, lo propio sus adláteres, sus sobones.

    ¿Qué fuerza va a tener ese apoyo tan absolutamente inverosímil en los sectores populares? Muy poquito.

    Ciertamente estamos como estamos, porque se manipularon las encuestas, se hizo una recontra campaña feroz en ellas y en los medios en contra de Rafael López Aliaga, que ciertamente cometió errores garrafales e infantiles al leer en el debate y atacar a periodistas mujeres y hasta a Keiko Fujimori la última semana.

    Entonces el voto femenino le fue esquivo y regaló 3 o 4 puntos con los que hubiera pasado cómodamente a la segunda vuelta.

    Pero las encuestas no solo le tumbaron y mucho a Yonhy Lescano y a este chiquito Forsyth, que nunca estuvieron donde estuvieron. Y por supuesto durante años se ha inflado al insulso Julio Guzmán, con todo ese “ayudín” en las encuestas y muy probablemente con la misma óptica de la ayudita, es que terminará teniendo representación parlamentaria Victoria Nacional, que es de los caviares, y el Partido Morado que también es de caviares.

    En otras circunstancias, ninguno de esos dos partidos hubiera podido pasar la valla electoral y tener ningún solo congresista.

    En otras situaciones, el señor Pedro Castillo no hubiera sido beneficiado con una publicidad increíble durante una semana, de su cara, de su marca y del lapicito en Lima, porque en la capital el señor no hizo campaña. A las justas fue a un mitin muy pequeño en San Juan de Lurigancho, de repente a Villa El Salvador, pero todo muy corto.

    Pero claro, el señor ahora en Lima tiene una votación importante, 26% para alguien desconocido es un montón. ¿A quién se le debe eso? Pues a los medios de comunicación que han tergiversado una y mil veces informaciones, noticias y encuestas. Y con una pléyade de opinólogos y especialistas en psicosociales, se logró dividir el voto de la derecha y seguramente hacer caer al señor López Aliaga.

    El hecho es que estamos donde estamos y la situación es harta complicada. Entre otras cosas, la reforma política de los geniales señor Tuesta Soldevilla y todos su sobones que nos permitió tener 18 candidatos a la presidencia, con 18 partidos que ya sabemos que representan poco o nada en la voluntad popular.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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