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    Por: Phillip Butters / Fantes y derrotados

    A la luz de los hechos y estando el cómputo al 91.38% hasta el cierre de esta edición, es claro que el gran triunfador de la primera vuelta es el profesor Castillo, el del lapicito. Reitero que es de la primera vuelta, no de las elecciones en general.

    Keiko probablemente pase porque Hernando de Soto no creo que pueda tener un apoyo con los votos del extranjero, y ella será la encargada de enfrentar a una elección muy polarizada donde va a terminarse de hablar de una dicotomía Abimael Guzmán versus Montesinos y viceversa.

    Ella podría ganar, claro que sí. Pero también puede pasar lo contrario, yo no entiendo cómo hay algunos que creen que esto es un “piloto automático” y que creen que Keiko va a ganar porque el señor es un ignorante, extremista y comunista y ya está, y Keiko va a ganar.

    Habría que ponernos a pensar cómo es que los candidatos Keiko Fujimori o cualquiera pueden llevarse bien con una prensa que le ha dicho narcotraficante, ladrona, corrupta, lavadora de activos, a ella, a su padre, a su hermana, hermano, esposo, a su cuñado y a sus dos tíos.

    Es decir, todos los argumentos que va a utilizar el señor Castillo son los que la prensa le ha endilgado a Keiko Fujimori de manera sistemática, permanente y continua los últimos diez años.

    Dicho esto, el señor De Soto aparece como tercero, prácticamente empatado con Rafael López Aliaga, en escasos 2 mil votos, exagerando las cifras. A mí me parece claro que eso está capitalizando los errores de “Porky”, como leer en el debate presidencial y pelearse con dos conocidas periodistas mujeres, lo cual terminó en una coalición de periodistas solidarizándose con su coleguita, pese a nunca haber sido “amixers” ni amigas. Eso le hizo daño de una manera continua.

    Digamos que entre un desliz y otro error, le regaló tres puntos a sus contendores y que sería él el que debería estar en este momento en la segunda vuelta, porque además frenó su envión. Pero eso es política de ficción.

    En el caso del señor De Soto no solamente tiene que agradecerle ese trasvase a López Aliaga, sino también obviamente a la caída estrepitosa de George Forsyth, que a la hora de la hora le dio una cantidad de votos y ya está.

    No son grandes virtudes porque ha tenido una campaña con muy poca movilización, ninguna idea fuerza, prácticamente con nada que lo conecte con el populórum, pero en fin, seguramente puede quedar tercero.

    Lo de Yonhy Lescano se queda en la vía pública porque en Acción Popular su bancada lo detesta, Verónika Mendoza es una gran derrotada porque el señor Castillo le succionó, le chupó la sangre de los votos rojos del Cuzco, de Puno, de Junín, de Huancavelica y hasta de Cajamarca.

    Un pena seguramente lo que le ha pasado al señor César Acuña. Un cajabambino, es decir su paisano, arrasó. Y él, pese a haber tenido muchos asesores, “plata como cancha”, la verdad es que se quedó con los crespos hechos, pese a tener una historia de vida fulgurante muy mal contada. Muy mala la campaña de Acuña que es un tipo entrañable y simpático, no logró contactarse con la gente, por repetir tantas veces que era millonario.

    Lo de Urresti es también condenatorio. Se quedó sin su enemigo Alan García, y su anti fujimorismo ya perdió carisma. Nunca tuvo la empatía de poder hacer un discurso. Y Como López Aliaga leyó en el debate, él leía todos los días con la cara hinchada, con un tratamiento cutáneo, el pelo pintado y muy desdibujado.

    De ahí en más, Forsyth “nunca fue” porque no tiene nivel ni cultura, inteligencia, ni obra ni nada. Fue un producto de los medios que se desinfló como un globo de ensayo y en una de esas de repente no pasa ni la valla y en la lista congresal se queda sin ningún representante. Así que en él, prácticamente todo es fracaso.

    Para no hablar de Julio Guzmán, que ahora va a tener que ser condenado a trabajar por ser un sinvergüenza, siempre jactándose de ser un mantenido, o la desgracia de otros partidos que no les queda más que ponerse a pensar en abrir otros negocios que no sea la política. Fracasaron y se deberían retirar.

    A la luz de los hechos y estando el cómputo al 91.38% hasta el cierre de esta edición, es claro que el gran triunfador de la primera vuelta es el profesor Castillo, el del lapicito. Reitero que es de la primera vuelta, no de las elecciones en general.

    Keiko probablemente pase porque Hernando de Soto no creo que pueda tener un apoyo con los votos del extranjero, y ella será la encargada de enfrentar a una elección muy polarizada donde va a terminarse de hablar de una dicotomía Abimael Guzmán versus Montesinos y viceversa.

    Ella podría ganar, claro que sí. Pero también puede pasar lo contrario, yo no entiendo cómo hay algunos que creen que esto es un “piloto automático” y que creen que Keiko va a ganar porque el señor es un ignorante, extremista y comunista y ya está, y Keiko va a ganar.

    Habría que ponernos a pensar cómo es que los candidatos Keiko Fujimori o cualquiera pueden llevarse bien con una prensa que le ha dicho narcotraficante, ladrona, corrupta, lavadora de activos, a ella, a su padre, a su hermana, hermano, esposo, a su cuñado y a sus dos tíos.

    Es decir, todos los argumentos que va a utilizar el señor Castillo son los que la prensa le ha endilgado a Keiko Fujimori de manera sistemática, permanente y continua los últimos diez años.

    Dicho esto, el señor De Soto aparece como tercero, prácticamente empatado con Rafael López Aliaga, en escasos 2 mil votos, exagerando las cifras. A mí me parece claro que eso está capitalizando los errores de “Porky”, como leer en el debate presidencial y pelearse con dos conocidas periodistas mujeres, lo cual terminó en una coalición de periodistas solidarizándose con su coleguita, pese a nunca haber sido “amixers” ni amigas. Eso le hizo daño de una manera continua.

    Digamos que entre un desliz y otro error, le regaló tres puntos a sus contendores y que sería él el que debería estar en este momento en la segunda vuelta, porque además frenó su envión. Pero eso es política de ficción.

    En el caso del señor De Soto no solamente tiene que agradecerle ese trasvase a López Aliaga, sino también obviamente a la caída estrepitosa de George Forsyth, que a la hora de la hora le dio una cantidad de votos y ya está.

    No son grandes virtudes porque ha tenido una campaña con muy poca movilización, ninguna idea fuerza, prácticamente con nada que lo conecte con el populórum, pero en fin, seguramente puede quedar tercero.

    Lo de Yonhy Lescano se queda en la vía pública porque en Acción Popular su bancada lo detesta, Verónika Mendoza es una gran derrotada porque el señor Castillo le succionó, le chupó la sangre de los votos rojos del Cuzco, de Puno, de Junín, de Huancavelica y hasta de Cajamarca.

    Un pena seguramente lo que le ha pasado al señor César Acuña. Un cajabambino, es decir su paisano, arrasó. Y él, pese a haber tenido muchos asesores, “plata como cancha”, la verdad es que se quedó con los crespos hechos, pese a tener una historia de vida fulgurante muy mal contada. Muy mala la campaña de Acuña que es un tipo entrañable y simpático, no logró contactarse con la gente, por repetir tantas veces que era millonario.

    Lo de Urresti es también condenatorio. Se quedó sin su enemigo Alan García, y su anti fujimorismo ya perdió carisma. Nunca tuvo la empatía de poder hacer un discurso. Y Como López Aliaga leyó en el debate, él leía todos los días con la cara hinchada, con un tratamiento cutáneo, el pelo pintado y muy desdibujado.

    De ahí en más, Forsyth “nunca fue” porque no tiene nivel ni cultura, inteligencia, ni obra ni nada. Fue un producto de los medios que se desinfló como un globo de ensayo y en una de esas de repente no pasa ni la valla y en la lista congresal se queda sin ningún representante. Así que en él, prácticamente todo es fracaso.

    Para no hablar de Julio Guzmán, que ahora va a tener que ser condenado a trabajar por ser un sinvergüenza, siempre jactándose de ser un mantenido, o la desgracia de otros partidos que no les queda más que ponerse a pensar en abrir otros negocios que no sea la política. Fracasaron y se deberían retirar.

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