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    Por: Phillip Butters / Gareca y Castillo

    Imagínese por unos minutos, amigo lector de LA RAZÓN, que el señor Ricardo Gareca es candidato a la Presidencia de la República del Perú y que su equipo técnico es su gabinete y que tiene que convocar a una serie de personas para manejar el Poder Ejecutivo, y en fin, desarrollar sus labores de Gobierno.

    Imagínese que usted le pregunta por su equipo técnico y no existe el profesor Bbonillo, no existe Santín, el preparador de arquero no es Ibáñez y su asistente técnico no es el “Maestrito” Solano.

    Es decir, simplemente no tiene a nadie y en una de esas dice que Santín es una persona importante pero que el vocero de la selección es él y que el único que vale la pena que hable es él y nadie más que él.

    Por supuesto no tendría cuerpo médico para saber qué jugador está lesionado o no le importa nada la opinión de los médicos de la Videna.

    No tiene en su equipo a una persona que haga las convocatorias de los jugadores ni que les mande los pasajes a los jugadores que vienen. Pero para colmo de males, cuando la prensa le pregunta cuáles son los convocados para el partido contra Colombia, no sepa que Cáceres es el arquero o que diga ¡“después de la conferencia les respondo”! es algo inconcebible, ¡Una estupidez¡

    Nadie podría soportar una conferencia de prensa donde un supuesto candidato o entrenador de una selección se le ocurra decir si no saben si van a jugar con cuatro backs, o si el back central es Wilmer Cartagena y Renato Tapia es lateral derecho.

    Porque claro, uno tiene una convocatoria mínima y sabe quiénes son los defensas, los laterales, si hay alguna u otra variante con los medio campistas, o si la ‘Foquita’ va de enganche, o Paolo y Lapadula juegan los dos de “9”.

    Eso se puede hacer y cuestionar cuando hay una lista. Ayer Gareca ha dado una lista de 50 jugadores, lo cual me parece un exceso pero por lo menos hay de qué discutir.

    Pero el problema de este señor Castillo es que no sabe dónde está parado, que no tiene equipo, que no tiene plan de trabajo, y ni siquiera sabe contra quién vamos a jugar, porque un día dice que va a cambiar la constitución, otro día dice que la va a respetar, un día dice que va a expropiar las minas, otro día dice que solo se va a quedar con las minas nacionales. Después dice que les va a expropiar a los ricos, luego dice que va a respetar el patrimonio hecho por los nuevos ricos. Es decir, el señor no sabe dónde está parado.

    Ciertamente no tiene ninguna estrategia para las eliminatorias. El Perú está jugando un partido contra el Covid y no tiene estrategia contra el Covid, y si el Perú tuviese que jugar próximamente la Copa América, por dar un ejemplo la crisis económica, debería tener un plan de trabajo pero tampoco lo tiene. No sabe dónde está parado y simplemente está donde está porque la gente, en un arrebato de mal humor, le dio una serie de votos sin pensar en que el señor ni siquiera podría ser charlatán porque no tiene discurso.

    Estamos ante una situación absolutamente absurda. Cuando usted esté leyendo estas líneas resultaría inconcebible que un entrenador de cualquier selección o de equipo de barrio no sepa qué hacer ni sepa a qué jugadores convocar, y para colmo, le diga a los espontáneos que ha recogido en un sorteo de 15 minutos, “jueguen, vayan, hagan lo que saben”.

    Eso es un absurdo, lo que falta es seriedad y también en la prensa, porque le está tolerando estas payasadas a este señor Castillo. Es inadmisible que no responda, que se corra, y que no dé la cara. No es posible que la candidata opositora Keiko, que entiendo está haciendo un viraje mucho más positivo y está ofertando cosas para el NSE más bajo del Perú, tenga alrededor de ella 7 u 8 micrófonos que le hacen preguntas y repreguntas, y ella tiene que encarar la situación y dar respuestas a la gente que la quiere y a la que no la quiere, porque esa es la democracia.

    Del otro lado tenemos un señor que sale a mecernos, a contarnos cuentos, a hacerse el pobrecito y pretender así navegar hasta que termine el tiempo donde la gente tenga que votar.

    La pregunta cae de madura: ¿Tan tonto es el pueblo peruano o tan tonto lo cree este profesor castillo que no sabe dónde está parado, que es un entrenador sin buzo, sin pito, sin plan de trabajo, sin jugadores, sin convocatoria y sin cuerpo técnico? la verdad, un absurdo.

    (*) La dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Imagínese por unos minutos, amigo lector de LA RAZÓN, que el señor Ricardo Gareca es candidato a la Presidencia de la República del Perú y que su equipo técnico es su gabinete y que tiene que convocar a una serie de personas para manejar el Poder Ejecutivo, y en fin, desarrollar sus labores de Gobierno.

    Imagínese que usted le pregunta por su equipo técnico y no existe el profesor Bbonillo, no existe Santín, el preparador de arquero no es Ibáñez y su asistente técnico no es el “Maestrito” Solano.

    Es decir, simplemente no tiene a nadie y en una de esas dice que Santín es una persona importante pero que el vocero de la selección es él y que el único que vale la pena que hable es él y nadie más que él.

    Por supuesto no tendría cuerpo médico para saber qué jugador está lesionado o no le importa nada la opinión de los médicos de la Videna.

    No tiene en su equipo a una persona que haga las convocatorias de los jugadores ni que les mande los pasajes a los jugadores que vienen. Pero para colmo de males, cuando la prensa le pregunta cuáles son los convocados para el partido contra Colombia, no sepa que Cáceres es el arquero o que diga ¡“después de la conferencia les respondo”! es algo inconcebible, ¡Una estupidez¡

    Nadie podría soportar una conferencia de prensa donde un supuesto candidato o entrenador de una selección se le ocurra decir si no saben si van a jugar con cuatro backs, o si el back central es Wilmer Cartagena y Renato Tapia es lateral derecho.

    Porque claro, uno tiene una convocatoria mínima y sabe quiénes son los defensas, los laterales, si hay alguna u otra variante con los medio campistas, o si la ‘Foquita’ va de enganche, o Paolo y Lapadula juegan los dos de “9”.

    Eso se puede hacer y cuestionar cuando hay una lista. Ayer Gareca ha dado una lista de 50 jugadores, lo cual me parece un exceso pero por lo menos hay de qué discutir.

    Pero el problema de este señor Castillo es que no sabe dónde está parado, que no tiene equipo, que no tiene plan de trabajo, y ni siquiera sabe contra quién vamos a jugar, porque un día dice que va a cambiar la constitución, otro día dice que la va a respetar, un día dice que va a expropiar las minas, otro día dice que solo se va a quedar con las minas nacionales. Después dice que les va a expropiar a los ricos, luego dice que va a respetar el patrimonio hecho por los nuevos ricos. Es decir, el señor no sabe dónde está parado.

    Ciertamente no tiene ninguna estrategia para las eliminatorias. El Perú está jugando un partido contra el Covid y no tiene estrategia contra el Covid, y si el Perú tuviese que jugar próximamente la Copa América, por dar un ejemplo la crisis económica, debería tener un plan de trabajo pero tampoco lo tiene. No sabe dónde está parado y simplemente está donde está porque la gente, en un arrebato de mal humor, le dio una serie de votos sin pensar en que el señor ni siquiera podría ser charlatán porque no tiene discurso.

    Estamos ante una situación absolutamente absurda. Cuando usted esté leyendo estas líneas resultaría inconcebible que un entrenador de cualquier selección o de equipo de barrio no sepa qué hacer ni sepa a qué jugadores convocar, y para colmo, le diga a los espontáneos que ha recogido en un sorteo de 15 minutos, “jueguen, vayan, hagan lo que saben”.

    Eso es un absurdo, lo que falta es seriedad y también en la prensa, porque le está tolerando estas payasadas a este señor Castillo. Es inadmisible que no responda, que se corra, y que no dé la cara. No es posible que la candidata opositora Keiko, que entiendo está haciendo un viraje mucho más positivo y está ofertando cosas para el NSE más bajo del Perú, tenga alrededor de ella 7 u 8 micrófonos que le hacen preguntas y repreguntas, y ella tiene que encarar la situación y dar respuestas a la gente que la quiere y a la que no la quiere, porque esa es la democracia.

    Del otro lado tenemos un señor que sale a mecernos, a contarnos cuentos, a hacerse el pobrecito y pretender así navegar hasta que termine el tiempo donde la gente tenga que votar.

    La pregunta cae de madura: ¿Tan tonto es el pueblo peruano o tan tonto lo cree este profesor castillo que no sabe dónde está parado, que es un entrenador sin buzo, sin pito, sin plan de trabajo, sin jugadores, sin convocatoria y sin cuerpo técnico? la verdad, un absurdo.

    (*) La dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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