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    Por: Phillip Butters / Ministro Ugarte desmiente a Sagasti

    Una vez más se nota la inconsistencia y la escasa capacidad y liderazgo que tiene Francisco Sagasti para detentar la banda presidencial, que ciertamente le queda inmensa.

    En un primer momento, como recordarán, amigos lectores de LA RAZÓN, el Ministro Ugarte, a los primeros días de haber asumido el encargo que le dieron por la barbaridad que hizo la Mazzetti, resulta que afirmó en Willax televisión que los privados deberían poder tener acceso a importar y distribuir la vacuna. Hasta ahí todo bien.

    Al día siguiente salió Violeta Bermúdez y dijo que no se debía, porque entre otras cosas, alteraría el orden natural de vacunación, es decir la prelación de mayores de 80 años, de 70 años, de 60 años, y todos los grupos de riesgo que ya conocemos.

    Eso fue replicado por Ugarte y dijo que no, que los privados podrían respetar eso también, y que insistiendo se podía traer otra vez las vacunas.

    ¿Por qué dijo eso? Resulta que el embajador ruso había afirmado que en su país tenían la vacuna Sputnik y que le está ofreciendo a Perú desde agosto del año pasado. Hasta ahí, todo era conocido.

    El día domingo, sale Sagasti y da una entrevista larga en Cuarto Poder, donde pone en manifiesto que todavía ronda en su cabeza y que seguramente le hizo recordar a sus amigos del MRTA, cuando él estuvo en la embajada de Japón pidiendo autógrafos a Cerpa Cartolini.

    El hecho es que salió a volver a decir sandeces como que no se deberían vacunar los ricos antes que los pobres, y que su Gobierno no iba a permitir la libre importación por los privados.

    Bueno pues, pasó lo que ya había pasado dos veces anteriores. Como les relato, ayer en el programa de PBO al medio día, en 91.9 FM, dio una extensa entrevista al suscito el Ministro Ugarte ¡Y volvió a desmentir a su jefe, el Presidente de la República! Ha sido claro y categórico en decir que el único inconveniente que tienen los rusos para que se venga esa vacuna a salvar a los peruanos, es que DIGEMID le dé la aprobación.

    Fue claro y categórico el Ministro de Salud. Si DIGEMID le da el “Go”, cosa que no tendría por qué generar ningún inconveniente, de inmediato se podrían importar las vacunas, por grupos económicos Romero, Brescia, Benavides de la Quintana, el propio López Aliaga, las compañías de Seguros Mapfre, Pacífico, el Grupo Peruano Suiza, Rímac, las EPS, los bancos, las AFP, podrían importar la vacuna y distribuirla en base a los protocolos que ya tiene el Minsa, respetando la prelación.

    Es decir, si van a vacunar a los colaboradores de determinados negocios, primero comenzarán por el familiar más cercano y mayor: El abuelo, el papá, la mamá, es decir, todos los empresarios peruanos pueden vacunar a sus colaboradores y a toda la familia.

    Con esto ha quedado desvirtuada la teoría de que no se puede ni se debe. Esto tiene que generar una reacción en Confiep. Ya es el colmo que el Presidente siga con su demagogia marxista y siga diciendo la tontería esa de que vamos a alterar “el orden de vacunación”, cuando lo único que va a pasar es que vamos a quitar gente de la cola de los pobres, que no tienen vacuna hoy, porque la obligación del Gobierno es darles a los pobres la vacuna, y gratuita.

    Pero el gobierno no puede impedir que quien tiene el dinero para vacunar a sus colaboradores, que también son pobres, lo hagan.

    Un ejemplo súper palmario es que también entrevisté a Álvaro Paz de la Barra, el Presidente de la Asociación de Municipalidades del Perú, que también podría importar directamente, y por dar un ejemplo, vacunarían a todos los barrenderos de las municipalidades más pobres del Perú, que son más de 1 700 entidades ediles, en donde tienen a los empleados, serenos y a los barrenderos.

    No me van a venir a decir que esa gente no es pobre y que no tienen todo el derecho del mundo a que los vacunen en la municipalidad donde trabaja, ya que ni EsSalud ni el Minsa pueden hacerlo.

    El comunismo es una enfermedad mental que promueve el odio, la agudización de las contradicciones, genera pobreza para seguir mamando de esa pobreza. Lo que está haciendo Sagasti es una maldad y las pruebas están muy fácilmente ubicables en el canal de PBO en Youtube y por supuesto en los archivos de Combutters, por Willax. Quien quiere escuchar que lo escuche. Que queda claro una vez más, que el Ministro Ugarte ha desmentido categóricamente a Sagasti.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Una vez más se nota la inconsistencia y la escasa capacidad y liderazgo que tiene Francisco Sagasti para detentar la banda presidencial, que ciertamente le queda inmensa.

    En un primer momento, como recordarán, amigos lectores de LA RAZÓN, el Ministro Ugarte, a los primeros días de haber asumido el encargo que le dieron por la barbaridad que hizo la Mazzetti, resulta que afirmó en Willax televisión que los privados deberían poder tener acceso a importar y distribuir la vacuna. Hasta ahí todo bien.

    Al día siguiente salió Violeta Bermúdez y dijo que no se debía, porque entre otras cosas, alteraría el orden natural de vacunación, es decir la prelación de mayores de 80 años, de 70 años, de 60 años, y todos los grupos de riesgo que ya conocemos.

    Eso fue replicado por Ugarte y dijo que no, que los privados podrían respetar eso también, y que insistiendo se podía traer otra vez las vacunas.

    ¿Por qué dijo eso? Resulta que el embajador ruso había afirmado que en su país tenían la vacuna Sputnik y que le está ofreciendo a Perú desde agosto del año pasado. Hasta ahí, todo era conocido.

    El día domingo, sale Sagasti y da una entrevista larga en Cuarto Poder, donde pone en manifiesto que todavía ronda en su cabeza y que seguramente le hizo recordar a sus amigos del MRTA, cuando él estuvo en la embajada de Japón pidiendo autógrafos a Cerpa Cartolini.

    El hecho es que salió a volver a decir sandeces como que no se deberían vacunar los ricos antes que los pobres, y que su Gobierno no iba a permitir la libre importación por los privados.

    Bueno pues, pasó lo que ya había pasado dos veces anteriores. Como les relato, ayer en el programa de PBO al medio día, en 91.9 FM, dio una extensa entrevista al suscito el Ministro Ugarte ¡Y volvió a desmentir a su jefe, el Presidente de la República! Ha sido claro y categórico en decir que el único inconveniente que tienen los rusos para que se venga esa vacuna a salvar a los peruanos, es que DIGEMID le dé la aprobación.

    Fue claro y categórico el Ministro de Salud. Si DIGEMID le da el “Go”, cosa que no tendría por qué generar ningún inconveniente, de inmediato se podrían importar las vacunas, por grupos económicos Romero, Brescia, Benavides de la Quintana, el propio López Aliaga, las compañías de Seguros Mapfre, Pacífico, el Grupo Peruano Suiza, Rímac, las EPS, los bancos, las AFP, podrían importar la vacuna y distribuirla en base a los protocolos que ya tiene el Minsa, respetando la prelación.

    Es decir, si van a vacunar a los colaboradores de determinados negocios, primero comenzarán por el familiar más cercano y mayor: El abuelo, el papá, la mamá, es decir, todos los empresarios peruanos pueden vacunar a sus colaboradores y a toda la familia.

    Con esto ha quedado desvirtuada la teoría de que no se puede ni se debe. Esto tiene que generar una reacción en Confiep. Ya es el colmo que el Presidente siga con su demagogia marxista y siga diciendo la tontería esa de que vamos a alterar “el orden de vacunación”, cuando lo único que va a pasar es que vamos a quitar gente de la cola de los pobres, que no tienen vacuna hoy, porque la obligación del Gobierno es darles a los pobres la vacuna, y gratuita.

    Pero el gobierno no puede impedir que quien tiene el dinero para vacunar a sus colaboradores, que también son pobres, lo hagan.

    Un ejemplo súper palmario es que también entrevisté a Álvaro Paz de la Barra, el Presidente de la Asociación de Municipalidades del Perú, que también podría importar directamente, y por dar un ejemplo, vacunarían a todos los barrenderos de las municipalidades más pobres del Perú, que son más de 1 700 entidades ediles, en donde tienen a los empleados, serenos y a los barrenderos.

    No me van a venir a decir que esa gente no es pobre y que no tienen todo el derecho del mundo a que los vacunen en la municipalidad donde trabaja, ya que ni EsSalud ni el Minsa pueden hacerlo.

    El comunismo es una enfermedad mental que promueve el odio, la agudización de las contradicciones, genera pobreza para seguir mamando de esa pobreza. Lo que está haciendo Sagasti es una maldad y las pruebas están muy fácilmente ubicables en el canal de PBO en Youtube y por supuesto en los archivos de Combutters, por Willax. Quien quiere escuchar que lo escuche. Que queda claro una vez más, que el Ministro Ugarte ha desmentido categóricamente a Sagasti.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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