Por: Phillip Butters / Palabras, tan solo palabras

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Columna Phillip Butters
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Por: Phillip Butters / El día de ayer en su Mensaje a la Nación, Martín Vizcarra parecía repetir el estribillo, de hace ya unos 30 años de una cantante argentina llamada Silvana Di Lorenzo: “Palabras, palabras, tan solo palabras, hay entre los dos” y eso es lo que el pueblo peruano le tiene que tararear a Martín Vizcarra. Recordemos que prometió 3.5% de crecimiento del ejercicio fiscal del año pasado y sólo crecimos 2.19%, es decir, el casi o menos del 30% que él mismo proyectó, cosa que es muy grave para el Producto Bruto Interno. Prometió un crecimiento en el turismo y eso tampoco se ha dado. Y por supuesto, eso tampoco se lo puede achacar a la pandemia de los últimos tres meses, sino también a un tema que pasó del 2018 al 2019. Por supuesto, prometió mil colegios que no se han realizado, prometió 1,200 kilómetros de pavimentación de carreteras, que tampoco se han hecho y todo esto se debe a la pura y mera información de los portales del Gobierno. Prometió 25,000 casas para la Reconstrucción del Norte y no se ha llegado a esa meta, ni por asomo, tal es así que ya desistió para que la AUTORIDAD DE RECONSTRUCCIÓN CON CAMBIOS sea manejada por peruanos, ha dicho que se ha generado un convenio de Gobierno a Gobierno con el Reino Unido, cosa que parece espectacular, pero la gente tiene que entender que los únicos que están contratando son proyectistas y gerentes ingleses; lo que quiere decir, que no van a venir constructoras inglesas y no vamos a tener tecnologías inglesas para desarrollar pistas, ni veredas, ni parques, ni jardines, ni hospitales, ni postas médicas, ni nada que se le parezca. De tal manera, que cuando quiere copiar esa misma idea; para decirnos que va hacer el tren eléctrico, tramo tres y tramo cuatro, sobre la misma idea, lo que estamos viendo los peruanos es que no tenemos gestores capaces y tenemos que contratar extranjeros para que gerencien proyectos. Reitero, no van a venir constructoras inglesas ni vendrán tecnologías de punta, de parte de los súbditos de la señora Reina Isabel II. Además esa misma figura, nos lo ha hecho saber para el aeropuerto Chinchero, una obra que les es tan esquiva, en este caso se la ha dado al Gobierno de Corea. En buen romance, vendrán proyectistas e ingenieros extranjeros porque acá, según él mismo, no hay gente capaz. Pero después, ¿Qué más ha prometido, que uno le pueda creer?, luego de todas sus promesas fallidas del año pasado. Ahora aduce que el próximo año, todos en el Perú van a estar adscritos al Sistema de Aseguramiento Universal, el SIS. Pregunto ¿Acaso el SIS ha funcionado para la pandemia actual?, ¿Acaso fue cierto que los afiliados al SIS se han podido atender en cualquier clínica particular o privada? Eso ha sido simple y llanamente ¡FALSO!, para no hablar de la desgracia de la gestión del MINSA y de EsSalud, en donde el Presidente ha soplado la pluma, como si la cifra de 50 mil muertos no contabilizados por COVID-19, fuera un tema menor. Esas son cifras de las que se podría hablar de exterminio o de genocidio. Y parece que eso, no lo quiere entender. Por lo demás, habla de una serie de programas y de proyectos para los jóvenes y para los adultos, y todas son palabras, palabras y palabras; bonos, bonos y bonos. El problema es que no afronta la realidad, tal como es, simplemente Vizcarra niega los hechos. Y la situación económica va a ser una desgracia, tendremos un decrecimiento inmenso; se habla de -15% a -17% del PBI y no hay ni una sola palabra para paliar eso. Simplemente dice que va a hacer obra pública, de que van a comprarle a las empresas peruanas. Eso lo viene prometiendo hace años y no lo ha cumplido. De tal manera, que sólo le queda a la gente en el Perú tener fe o tener esperanza, porque también ha contratado encuestadoras, ya sea la empresa Datum o IPSOS “yo te apoyo” para que nos digan que el 47% de los peruanos, tiene la esperanza de mejorar. Obvio, ¿Qué nos queda? El problema es que no tenemos cuadros ni gestión. Lo único que falta es que después de Cateriano nos traigan un Premier Inglés, que sería seguramente fabuloso, pero no es legal. De tal manera que ha perdido una oportunidad de fijarse metas ciertas, plazos ciertos y hechos concretos. Hemos tenido una vez más, demagogia, poca capacidad de autocrítica y nula capacidad de gestión. Es decir, más de lo mismo, la “tormenta” de Vizcarra continúa. Esa “tormenta” se llama incapacidad. P.D.: Es alucinante que Vizcarra se atribuya como un logro de su Gobierno el haber suspendido a Tomás Aladino Gálvez y Pedro Chávarry, evidente intervención del Poder Ejecutivo en una decisión presuntamente autónoma de la Fiscalía y de la JNJ que simplemente él maneja. A confesión de parte, relevo de prueba .