¿POR QUÉ UNA PAREJA SE SEPARA?

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Angella Lowy

Hay ocasiones en que en una relación de pareja se da un punto de quiebre, lo cual conlleva a una ruptura del vínculo sentimental. Los tres motivos más frecuentes de esta separación son por dinero, falta de amor o por infidelidad.

1. DINERO

Cuando las parejas se unen a través de un vínculo matrimonial o por convivencia; lo hacen con un mismo fin: formar una familia; y, el dinero ayuda a darle tranquilidad al hogar recién formado; pero lamentablemente cuando éste falta, comienzan los problemas. Y es que las carencias económicas son uno de los mayores motivos que propician la ruptura afectiva, pues afectan a la pareja, provocando discusiones, una sensación de frustración y estancamiento emocional de la relación.

No ven la luz al final del túnel y se ahogan en la desesperación, buscando un culpable. El hombre se queja de su pareja porque no le ayuda y la mujer hace lo mismo, debido a la concepción histórica que se tiene del varón a quien se le considera desde tiempos remotos, como el que llevaba el sustento al hogar. Y aunque ahora, las cosas han cambiado, igual la idea del hombre como proveedor y pilar de la familia persiste.

2. AMOR

Otro motivo muy frecuente es la falta de amor en una relación. Lo que empezó como producto de una atracción, gusto o deseo y se desarrolló hasta convertirse en algunos casos en cariño y en otros en amor (sentimientos que muchas veces se confunden) con el devenir de los años y la rutina, termina resquebrajándose y si ese sentimiento no es fuerte y, más aún, no es recíproco (pocos son los afortunados que aman y son correspondidos) ocasiona que uno de los dos se aleje y pierda la perspectiva de la relación y de aquello que alguna vez los unió: su deseo de ser felices y tener una familia bien constituida en donde criar a sus hijos.

“Y es que amar y querer no es igual…”como dice la letra de aquella clásica canción de José José. Muchos se confunden y el tiempo les hace ver que cometieron un error. Algunos pagan el precio de su equivocación y por el bien de los hijos, la presión de los familiares y de la sociedad, continúan la relación sin amor. Otros prefieren terminar ese vínculo afectivo y rehacer sus vidas aunque esto signifique el dañar sin pretenderlo a sus seres queridos por intentar ser felices y darse otra oportunidad.

3. INFIDELIDAD

Muchas veces la falta de un sentimiento fuerte, lo que yo llamaría un amor real, que difiere de la mera atracción, cariño o sentimientos parecidos; hace que la persona pierda el interés por su pareja y comience a mirar a otro lado. Y es ahí cuando las tentaciones que están latentes en toda etapa de una relación afectiva, tanto para el hombre como para la mujer, cobren una real dimensión y aquello que hasta ayer no pasaba de un simple gusto por un tercero, se convierte en algo más.

Es en ese momento cuando ves que tu relación ya no da para más y decides involucrarte sentimentalmente con otra persona o tal vez lo haces sin proponértelo, simplemente porque te enamoraste. Ahí vienen los problemas; no reparas en el hecho de que legalmente existe un vínculo y te dejas llevar por una nueva ilusión.

La infidelidad trae dolor y tristeza a los involucrados, y arrastra con ellos a los hijos que ven destruido su hogar. Afortunadamente, existen los psicólogos que ayudan a aquellas parejas, que a pesar de todo, quieren rescatar su matrimonio por el motivo que fuere y, también para los que deciden darle fin de la manera más sana posible a su relación por el bienestar emocional de sus seres queridos.

Si bien es cierto que estos motivos anteriormente descritos, ocasionan muchas veces el fin de una bonita historia de amor; no necesariamente debe significar el final de nuestra vida; sino tomarlo como una oportunidad para recomenzar, aprender de los errores, perdonar y fortalecer el vínculo sagrado del matrimonio o quizá a la postre, iniciar otra relación que tal vez sea mejor y esta vez duradera.