La Cuarta Comisión de las Naciones Unidas enfrenta una pregunta incómoda, pero inevitable: ¿quiere seguir administrando el conflicto del Sáhara o contribuir finalmente a resolverlo?
Durante medio siglo, este asunto ha sido prisionero de resoluciones, discursos y fórmulas diplomáticas que han producido abundante retórica y escasos resultados. Mientras tanto, generaciones enteras han nacido y envejecido sin conocer una solución definitiva.
Sin embargo, algo está cambiando.
En Estados Unidos ya son tres los proyectos de ley presentados en el Congreso que promueven la inclusión del Frente Polisario en la lista de organizaciones terroristas extranjeras. No son iniciativas aisladas ni anecdóticas. Reflejan una creciente preocupación internacional sobre los vínculos que diversos analistas y responsables políticos atribuyen a esa organización con redes extremistas y actores desestabilizadores en el Sahel.
Lo que antes era presentado exclusivamente como un movimiento separatista comienza a ser visto por muchos sectores como un factor de inseguridad regional. Y esa percepción está modificando el debate internacional.
La pregunta es sencilla: ¿cuánto tiempo más puede la comunidad internacional seguir ignorando esta realidad?
Hablo desde la experiencia directa.
He visitado los campamentos de Tinduf.
No hablo de informes redactados desde cómodos despachos ni de consignas repetidas durante décadas.
Hablo de lo que vi.
Vi desesperanza.
Vi dependencia.
Vi frustración.
Vi a miles de personas atrapadas en un limbo político del que parecen no poder escapar.
Escuché denuncias de represión, restricciones a las libertades fundamentales y testimonios de personas cuyo mayor anhelo es recuperar una vida normal y reencontrarse con su familia en Marruecos.
Vi seres humanos convertidos en rehenes de un conflicto perpetuado artificialmente.
Pero también visité Dakhla y las provincias del sur de Marruecos.
Y allí observé una realidad completamente distinta.
Vi puertos, carreteras, inversiones y proyectos de desarrollo.
Vi actividad económica.
Vi oportunidades para los jóvenes.
Vi confianza en el futuro.
Y, sobre todo, encontré hombres y mujeres que desean reconciliación, estabilidad y prosperidad.
La diferencia es tan evidente que resulta imposible permanecer indiferente.
Después de haber estado en ambos lugares, mi conclusión es clara: Dakhla simboliza la esperanza, el progreso, el cielo; Tinduf representa el fracaso de una situación que nunca debió prolongarse durante tanto tiempo, la esclavitud, el infierno, la cárcel más grande del mundo.
Por eso sorprende que muchos continúen opinando sobre el Sáhara sin haber puesto un pie en la región. Más sorprendente aún es que miembros de la propia Cuarta Comisión sigan pronunciándose sobre la vida de los saharauis sin haber visto con sus propios ojos la realidad actual.
Desde los años setenta, el Comité no ha visitado el territorio.
¿Cómo puede pretenderse resolver un problema que no se conoce sobre el terreno?
La ONU fue creada para afrontar desafíos, no para convertirse en espectadora de ellos. Su credibilidad depende de su capacidad para adaptarse a las nuevas realidades y actuar cuando las circunstancias lo exigen.
La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad ofrece una oportunidad histórica para abandonar la parálisis y avanzar hacia una solución política realista, duradera y definitiva. En ese contexto, el plan de autonomía marroquí emerge como la propuesta más seria y viable para cerrar una disputa que ha consumido demasiado tiempo y demasiadas esperanzas.
La historia no recordará cuántas intervenciones se pronunciaron en las salas de Naciones Unidas.
Recordará quiénes tuvieron el coraje de actuar.
Recordará quiénes apostaron por la paz cuando otros preferían la perpetuación del conflicto.
Y recordará si la Cuarta Comisión estuvo a la altura de su responsabilidad histórica o si decidió seguir siendo un simple comité de paso.
Estas fueron mis palabras ante la IV Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante el debate sobre la cuestión del Sáhara Occidental, celebrado en Nueva York.



