20 de junio de 2026

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Por: Ricardo Sánchez Serra / Para que nuestros hijos no tengan que irse del Perú: por qué votar por Keiko Fujimori

Ricardo Sánchez Serra

El Perú enfrenta una decisión trascendental. No se trata solo de elegir a un presidente, sino de definir si queremos un país con democracia, estabilidad y futuro, o si nos lanzamos al abismo de un proyecto radical que traerá caos, persecución y desesperanza.

El reciente debate presidencial mostró con claridad esa diferencia. Mientras Keiko Fujimori presentó propuestas concretas para combatir la inseguridad, impulsar la economía, fortalecer a las micro y pequeñas empresas, apoyar a los agricultores y generar empleo, Roberto Sánchez dedicó gran parte de su intervención a ataques políticos. Los peruanos esperan soluciones, no confrontaciones estériles.

 

El equipo y los planes de Keiko Fujimori

La principal preocupación de los ciudadanos es la inseguridad. La delincuencia, las extorsiones, el sicariato y el crimen organizado amenazan diariamente a millones de familias. Frente a ello, Keiko Fujimori ha conformado un equipo con profesionales de reconocida trayectoria: el general PNP (r) Marco Miyashiro, protagonista de la histórica captura de Abimael Guzmán; el general EP (r) César Astudillo Salcedo, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y héroe del operativo Chavín de Huántar; el prestigioso economista Luis Carranza Ugarte, ex presidente del CAF y considerado uno de los mejores ministros de Economía del Perú; y Carlos Neuhaus, gestor de los exitosos Juegos Panamericanos de Lima 2019, entre muchos otros. Este equipo demuestra que la recuperación del orden, la seguridad y la confianza económica será prioridad desde el primer día.

En economía, Keiko reafirma su compromiso con la economía social de mercado, el respaldo a los emprendedores, las pymes y la agricultura. Se impulsarán políticas de crédito, capacitación y formalización para miles de pequeños empresarios que sostienen la economía nacional. El campo recibirá apoyo directo con acceso a tecnología, financiamiento y mercados, asegurando que la agricultura sea motor de desarrollo. Además, se fortalecerán programas sociales efectivos: ampliación de becas, apoyo a madres de familia y lucha contra la anemia infantil, porque el bienestar de los más vulnerables es prioridad.

Keiko Fujimori nunca ha sido gobierno, frente a las mentiras de Sánchez que buscan responsabilizarla de gestiones pasadas. Ella, como demócrata, garantiza que terminará su mandato en cinco años, respetando las instituciones y la alternancia en el poder.

 

El riesgo ideológico de Sánchez

Por el contrario, la candidatura de Roberto Sánchez abre la puerta al caos. De ser elegido, la economía se hundirá, la inflación se disparará, los alimentos y la gasolina subirán cada día, y nuestros hijos se verán obligados a huir del país, como ocurrió con los millones de venezolanos que escaparon de la miseria y la persecución. ¿Este es el Perú que queremos?

El peligro es aún mayor por su alianza con Antauro Humala, quien ha anunciado su intención de imponer una “Iglesia Tahuantinsuyana”, apartando a los peruanos de Jesús y de la Virgen María, y persiguiendo a los cristianos. Ha hablado incluso de fusilar opositores y de una guerra con Chile, lo que sería devastador para nuestra nación. Además, como es costumbre en los proyectos comunistas, Sánchez buscará convocar una Asamblea Constituyente por encima del Congreso, con poderes absolutos, para perpetuarse en el poder por treinta años, siguiendo el modelo de regímenes autoritarios en América Latina. Los peruanos estamos advertidos.

La historia enseña que numerosos movimientos de inspiración socialista o comunista han utilizado reformas constitucionales para perpetuarse en el poder. Los casos de Venezuela y Nicaragua son ejemplos evidentes de sistemas donde la alternancia democrática fue sustituida por proyectos políticos de larga duración. Los peruanos tienen el derecho y la obligación de preguntarse si desean correr ese riesgo.

Asimismo, resulta legítimo observar con preocupación los vínculos ideológicos que diversos sectores de la izquierda latinoamericana mantienen con organizaciones como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, cuya agenda política trasciende las fronteras nacionales. El Perú necesita un gobierno comprometido exclusivamente con los intereses de los peruanos y no subordinado a proyectos ideológicos continentales.

Quienes promueven modelos estatistas suelen presentar promesas atractivas, pero la realidad demuestra que el exceso de intervencionismo termina desalentando la inversión, reduciendo la creación de empleo y generando inflación. Las consecuencias las sufren principalmente los sectores más pobres, precisamente aquellos a quienes se dice defender. Venezuela constituye la prueba más dramática: millones de ciudadanos se han visto obligados a abandonar su país en busca de oportunidades y libertad.

Los peruanos queremos un futuro diferente. Queremos un país donde nuestros hijos puedan progresar, emprender, trabajar y vivir en libertad. Queremos instituciones fuertes, respeto a la propiedad privada, seguridad jurídica y una economía capaz de generar oportunidades para todos.

Los intentos de responsabilizar a Keiko Fujimori por gobiernos en los que nunca ejerció la Presidencia carecen de sustento. Quien sí formó parte del entorno político que apoyó al gobierno de Pedro Castillo fue Roberto Sánchez. Los peruanos recuerdan perfectamente el resultado de aquella experiencia: crisis política permanente, improvisación e inestabilidad.

Todavía existe un importante porcentaje de electores indecisos. A ellos corresponde una reflexión profunda y responsable. El voto del próximo domingo no debe basarse en emociones pasajeras ni en campañas de miedo, sino en una evaluación seria de cuál candidatura ofrece mayores garantías de gobernabilidad, seguridad, crecimiento económico y defensa de la democracia.

La elección es clara: estabilidad o incertidumbre; libertad o intervencionismo; experiencia o improvisación. Por esas razones, tenemos que considerar que Keiko Fujimori representa la mejor opción para conducir al Perú durante los próximos cinco años.

El Perú merece avanzar, no retroceder.

 

 

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