Presidente José Jerí, el país necesita una decisión firme y valiente. Ordene de una vez por todas que las adquisiciones de la Policía Nacional del Perú (PNP) se realicen a través de la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA). Será un paso histórico hacia la transparencia y la honestidad, blindando al Estado contra la corrupción y garantizando que la seguridad nacional no dependa de contratos dudosos ni de favoritismos.
El caso Antonov: un fantasma que persigue al Perú
Desde 2019, el Ministerio del Interior ha insistido en adquirir aeronaves Antonov, con resultados desastrosos. Primero fue el An‑178, un prototipo, sin clientes ni certificación, que el Perú pretendía comprar por 64 millones de dólares. Nunca se entregó, no solo porque se necesitaba construir de la nada el mismo aparato, sino porque no había garantías bancarias y porque la propia fábrica Antonov estaba en crisis. Ese avión y la misma oficina, además, fueron destruidos en un ataque ruso, dejando en cero los pocos avances que se hicieron en tantos años. Nos salvamos de recibir un aparato que jamás había volado en nuestra geografía, pero la PNP sigue necesitando de medios de transporte confiables para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos. Pese a esa situación, la PNP insiste en la compra de un Antonov.
Hoy, la historia se repite con el An‑74, adquirido por 63,9 millones de dólares. En este caso, la Embajada de Ucrania en Lima no actuó con neutralidad: al entregar información a un diario local sobre el cese de producción del modelo en 2014 y su valor real cercano a los 30 millones, provocó que ese medio atacara directamente al presidente Jerí, dañando su imagen y debilitando al Gobierno, lo que derivó en un escándalo público.
Lo grave no son solo las cifras infladas, sino que un representante extranjero se inmiscuya en asuntos internos del Perú, cuando su propio país ya había intentado colocarnos un avión inexistente, sin certificación ni respaldo, en una operación que constituye un escándalo internacional. El embajador Yuriy Polyukhovych no puede hacerse el inocente: su intervención carece de legitimidad y confirma que el Perú fue víctima de una maniobra diplomática y comercial irregular.
Corrupción admitida desde Kiev: el propio consejero de Zelensky, Mykhailo Podolyak, reconoció recientemente que “la corrupción es una parte integrante de la economía moderna”. Esta confesión, hecha en medio de un escándalo en el entorno presidencial, confirma que lo ocurrido con el intento de vender al Perú un avión fantasma no fue un hecho aislado, sino parte de una práctica sistemática. Así, mientras se pretendía responsabilizar injustamente a la Policía Nacional, la verdad es que el Perú fue víctima de un esquema internacional que Kiev admite como “realidad banal”.
Lo más delicado es que el Ministerio del Interior desestimó opciones serias y confiables. En la licitación anterior, el C‑27J Spartan quedó en segundo lugar, pese a haber ofrecido las mismas condiciones técnicas y precio. Este avión ya opera con éxito en la Fuerza Aérea del Perú, demostrando su capacidad en pistas cortas, zonas de difícil acceso y misiones de transporte táctico. La experiencia nacional confirma que el Spartan es un modelo probado, con soporte logístico garantizado y plena adaptación a nuestra geografía.
Pero no era la única alternativa. El Lockheed C‑130 Hércules, con décadas de servicio en la FAP, sigue siendo un transporte estratégico confiable y con amplia red de soporte internacional. El DHC‑6 Twin Otter, canadiense, continúa siendo vital para operaciones en la Amazonía y zonas rurales.
Lo que sí debe afirmarse rotundamente es que el Antonov ya no es opción en ninguna parte del mundo. Los buenos Antonov de la era soviética quedaron atrás. La herencia ucraniana no es lo mismo: dependía de piezas y repuestos rusos que intentaron reemplazarse con componentes occidentales, sin éxito. El resultado fue un avión “frankenstein” (como lo es su país), fuera de toda competencia y, peor aún, prácticamente inexistente en medio de la guerra con Rusia. Ignorar este abanico de opciones -todas con historial probado en el Perú- y persistir en los Antonov fue un error estratégico que hoy se traduce en pérdidas millonarias y escándalos internacionales.
La salida institucional: ACFFAA
La PNP no puede cargar con culpas que no le corresponden. La raíz del problema está en quienes gestionan las adquisiciones. La solución es clara: integrar a la PNP en la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas. Este organismo técnico ha demostrado transparencia, eficiencia y ahorro en adquisiciones complejas, con certificaciones internacionales y reconocimientos públicos. Sus procesos están blindados contra la corrupción y garantizan pluralidad de postores, economía de escala y soporte logístico confiable.
Presidente Jerí, el momento exige firmeza. La seguridad del país no puede depender de aviones fantasmas ni de contratos inflados. Integrar a la PNP en la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA) será un acto de valentía que marcará un antes y un después en la historia institucional del Perú.
Como señaló Henry Kissinger: “La tarea de un líder es llevar a su gente de donde está hasta donde no ha estado jamás”. Si usted toma esta decisión, será recordado como el presidente que cerró el ciclo de favoritismos y abrió el camino hacia un sistema de adquisiciones moderno y confiable, dejando una huella de liderazgo que la historia reconocerá.
(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”




