26 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Ross Barrantes // Amazonía moda & biodiversidad

Ayer se presentó en la Feria Internacional del Libro la obra colectiva «Diseñando el Futuro del Fashion Law en Latinoamérica», dirigida por la doctora Olga Alcántara, que reúne investigaciones especializadas sobre esta disciplina jurídica. Entre los múltiples artículos, mi contribución «Amazonía: Moda, Biodiversidad y Tratados Comerciales» revela una verdad incómoda: nuestros marcos legales son insuficientes para proteger los conocimientos tradicionales textiles amazónicos.

La industria global de fibras naturales mueve 50 mil millones de dólares anuales. La Amazonía peruana podría capturar cientos de millones de este mercado, pero nuestros vacíos legales entregan estas oportunidades a terceros. Una marca francesa vende prendas con patrones Shipibo-Konibo a 800 dólares, mientras las artesanas originales reciben menos de 50 dólares por textiles auténticos. Fibras como el curauá se exportan como materia prima básica, perdiendo el 300% de valor agregado que generaría su procesamiento local certificado.

En mi investigación analizo casos específicos que demuestran esta vulnerabilidad legal. El buriti, palmera que produce fibras con propiedades superiores a muchos materiales sintéticos, carece de marcos legales que certifiquen su origen o protejan los conocimientos tradicionales de procesamiento. La chambira, procesada durante siglos por comunidades indígenas con técnicas específicas, podría ser patentada por empresas extranjeras en cualquier momento. El curauá, valorado por la industria automotriz europea para vehículos de lujo, genera beneficios que no llegan a las comunidades que desarrollaron las técnicas de cultivo.

Los tintes naturales enfrentan el mismo drama jurídico. El achiote representa un complejo sistema de conocimientos sobre cultivo, procesamiento y fijación en diferentes fibras, desarrollado durante generaciones pero sin protección legal como patrimonio cultural inmaterial. El índigo amazónico, extraído de al menos ocho especies diferentes de plantas con características químicas únicas, se produce mediante métodos específicos de fermentación que resultan superiores al índigo sintético, pero permanece vulnerable a la apropiación. Aunque Perú ratificó el Protocolo de Nagoya para proteger recursos genéticos, su implementación tiene vacíos críticos. No hay sistemas efectivos para monitorear el uso de recursos amazónicos en moda, los mecanismos de consentimiento previo informado no cubren adecuadamente conocimientos textiles, y no existen sanciones efectivas para casos de biopiratería textil. Esta disparidad con otros países amazónicos crea «zonas grises» legales donde nuestros recursos son vulnerables.

En el libro propongo marcos legales específicos que Perú podría implementar inmediatamente: una ley de certificación de origen para fibras amazónicas con denominación de origen controlada, marcos de protección sui generis para conocimientos textiles que reconozcan su naturaleza comunitaria, y sistemas de trazabilidad textil que garanticen comercio justo desde la comunidad hasta el consumidor final. «Diseñando el Futuro del Fashion Law en Latinoamérica» representa el primer esfuerzo integral en la región por sistematizar los desafíos jurídicos de la industria de la moda. Mi artículo sobre la Amazonía es una pieza del rompecabezas que busca posicionar a Latinoamérica como líder mundial en Fashion Law. La moda sostenible es una industria de 6.35 mil millones de dólares que crece 20% anualmente, y con marcos legales adecuados, Perú podría capturar una participación significativa.

Los hilos de buriti, los tintes de achiote no son solo materiales. Son la expresión material de milenios de conocimiento, adaptación y sabiduría ancestral.. La pregunta no es si podemos permitirnos desarrollar estos marcos legales, sino si podemos permitirnos no hacerlo. Gracias por leerme.

(*) Abogada Constitucionalista

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