31 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Ross Barrantes / Amor en tiempos electorales

ROSS BARRANTES

 

Hoy todo huele a rosas rojas y a chocolate. Las vitrinas de los centros comerciales han decorado sus vitrinas de peluches gigantes y tarjetas con purpurina. Pero este San Valentín me encuentra pensando en otro tipo de amor. Uno más urgente, más incómodo, más necesario: el amor que le debemos al Perú y al pedazo de planeta que nos tocó habitar. Gabriela Mistral, que sabía de amores difíciles, escribió alguna vez que no hay vigor sin el contacto con la tierra.

Ella cantó a la tierra como madre, como tambor indio, como lomo santo que todo lo carga. Y en La tierra y la mujer nos dejó esa imagen preciosa: abrir la dulce tierra con amor, con mucho amor, porque ese acto encierra el mayor de los misterios.

Y es que este 14 de febrero nos agarra en plena fiebre electoral. Más de treinta candidatos disputándose Palacio.

La ONPE ya dijo que estas serán las elecciones más complejas de la historia. Cuarenta partidos en una sola cédula. Cuarenta. Ahora, la pregunta que nadie hace en los debates: de esos cuarenta, ¿cuántos saben cuántas áreas naturales protegidas tiene nuestro país? ¿Cuántos saben ubicar la cuenca del Nanay en un mapa? ¿Cuántos podrían explicar el retroceso glaciar? Hay candidatos que quieren eliminar el Ministerio del Ambiente.

Así, sin más. Como quien bota un mueble viejo. Hay quienes llevan amarrada al cuello la soga de la minería ilegal y la disfrazan de «desarrollo».

César Vallejo, que desde París escribió el verso más político que se haya escrito jamás sobre el amor: «hay, hermanos, muchísimo que hacer». Vallejo, que en Masa imaginó que la humanidad entera podía vencer a la muerte si se unía de verdad, si dejaba de ser cada quien por su lado. ¿No es eso exactamente lo que nos pide nuestro país? ¿No es eso lo que necesitamos para frenar la deforestación en Madre de Dios, para salvar los glaciares que se nos derriten entre los dedos?

Los pueblos andinos lo tenían claro mucho antes que cualquier tratado internacional: la relación con la tierra es de reciprocidad. Es ayni. Tú cuidas a la tierra, la tierra te cuida a ti. Eso no es folklore para turistas ni decoración de plan de gobierno: es filosofía de supervivencia. Y debería ser política de Estado.

Mistral escribió también Dame la mano, ese poema donde dos personas danzan juntas hasta convertirse en una sola espiga. Darnos la mano. Eso necesitamos. No la mano floja del que vota sin leer un solo plan de gobierno.

La mano firme del que pregunta, del que exige, del que no se deja engañar con promesas de cemento mientras el bosque se quema. Porque los números duelen: el índice de democracia electoral del Perú cayó de 0.71 en 2020 a 0.49 en 2024.

Nos estamos quedando sin democracia por pura desidia. Y el 64% de los jóvenes peruanos entre 18 y 29 años dice que no votaría por ningún candidato. Los entiendo. Pero no votar también es decidir. Y a veces, decidir mal. Así que este 14 de febrero, sí, regalen flores. Digan te quiero. Pero también pregúntense por quién van a votar el 12 de abril. Lean los planes de gobierno. Busquen la palabra «ambiente» y cuenten cuántas veces aparece. Si no aparece, ya saben lo suficiente.

Feliz San Valentín, Perú. Ojalá este sea el año en que elijamos con amor. Con el amor de verdad. El que duele, el que exige, el que no se conforma. Gracias por leerme.

(*) Abogada Constitucionalista

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