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Miércoles, Noviembre 25, 2020

Por un congreso dialogante y útil, Por: Juan Sotomayor

Por: Juan Sotomayor

Por un congreso dialogante y útil / El 6 de noviembre vencerá el plazo para que los partidos políticos con inscripción vigente culminen sus procesos de democracia interna com miras a las elecciones congresales complementarias que se realizarán el 26 de enero del 2020. De ahí, tendrán hasta el 18 de noviembre para inscribir sus listas y una vez aceptadas éstas, deberán enfrascarse en una campaña que promete ser tan intensa como breve.

No es la circunstancia ideal realizar un proceso electoral para elegir congresistas por quince meses, con plazos sumamente ajustados, que hacen muy difícil una adecuada selección de candidatos. Pero ya estamos aquí y la coyuntura exige realizar algunas reflexiones.

La primera pregunta que deberíamos hacernos, desde los partidos y desde los electores es: ¿Qué clase de congreso esperamos los peruanos?  Considero que, en principio, necesitamos un Congreso que tenga al diálogo como principal herramienta de trabajo, dejando de lado la confrontación y el clima de permanente tensión que lo ha caracterizado durante los últimos tres años.

Es  imprescindible que el nuevo congreso marque una gran diferencia con el que acaba de ser disuelto. De no ser así, la decepción general no tardará en hacerse notar y podríamos tener la peligrosa sensación de haber perdido energías, tiempo y valiosos recursos. Sería um grave perjuicio contra el sistema democrático.

Quiénes resulten elegidos deben ser conscientes que, pese a la brevedad del mandato, su desempeño será crucial para el futuro del país. Necesitamos por eso, un Congreso que establezca prioridades acordes con las necesidades y preocupaciones de las grandes mayorías. En quince meses no se va a transformar el Perú, pero sí se puede marcar la pauta de una nueva etapa y estilo de hacer política.

Harían bien los partidos en preparar a sus candidatos sobre las atribuciones, competencias y responsabilidades que les correspondería asumir en caso de ser elegidos. No ofrecer durante la campaña obras o cosas que no les correspondería ejecutar. Ya es tiempo de desterrar la demagogia y las mentiras de la práctica política. De hecho, será importante ganar y alcanzar uma curul, pero será mucho más trascendente realizar un trabajo que cubra las expectativas del electorado. Ahí está el verdadero reto. Veremos quiénes se atreven a asumirlo.

 

Por: Juan Sotomayor

Por un congreso dialogante y útil / El 6 de noviembre vencerá el plazo para que los partidos políticos con inscripción vigente culminen sus procesos de democracia interna com miras a las elecciones congresales complementarias que se realizarán el 26 de enero del 2020. De ahí, tendrán hasta el 18 de noviembre para inscribir sus listas y una vez aceptadas éstas, deberán enfrascarse en una campaña que promete ser tan intensa como breve.

No es la circunstancia ideal realizar un proceso electoral para elegir congresistas por quince meses, con plazos sumamente ajustados, que hacen muy difícil una adecuada selección de candidatos. Pero ya estamos aquí y la coyuntura exige realizar algunas reflexiones.

La primera pregunta que deberíamos hacernos, desde los partidos y desde los electores es: ¿Qué clase de congreso esperamos los peruanos?  Considero que, en principio, necesitamos un Congreso que tenga al diálogo como principal herramienta de trabajo, dejando de lado la confrontación y el clima de permanente tensión que lo ha caracterizado durante los últimos tres años.

Es  imprescindible que el nuevo congreso marque una gran diferencia con el que acaba de ser disuelto. De no ser así, la decepción general no tardará en hacerse notar y podríamos tener la peligrosa sensación de haber perdido energías, tiempo y valiosos recursos. Sería um grave perjuicio contra el sistema democrático.

Quiénes resulten elegidos deben ser conscientes que, pese a la brevedad del mandato, su desempeño será crucial para el futuro del país. Necesitamos por eso, un Congreso que establezca prioridades acordes con las necesidades y preocupaciones de las grandes mayorías. En quince meses no se va a transformar el Perú, pero sí se puede marcar la pauta de una nueva etapa y estilo de hacer política.

Harían bien los partidos en preparar a sus candidatos sobre las atribuciones, competencias y responsabilidades que les correspondería asumir en caso de ser elegidos. No ofrecer durante la campaña obras o cosas que no les correspondería ejecutar. Ya es tiempo de desterrar la demagogia y las mentiras de la práctica política. De hecho, será importante ganar y alcanzar uma curul, pero será mucho más trascendente realizar un trabajo que cubra las expectativas del electorado. Ahí está el verdadero reto. Veremos quiénes se atreven a asumirlo.

 

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