Por: Yorry Warthon Cortez / Vizcarra, vienen por ti

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Yorry Warthon Cortez 
Yorry Warthon Cortez 

Por: Yorry Warthon Cortez / Nuestro país, nuevamente, ha demostrado tener el lumbral del sufrimiento más elevado de la región LATAM. Demostraciones de resistencia para sobrevivir sobran. El problema es que cada vez tales demostraciones son más salvajes y traumatizantes.

Las escenas ocurridas en el nosocomio de Lambayeque, hospital en donde se evidenció que los cadáveres no tienen espacio ni en los pasadizos (no son cremados ni inhumados), estremece hasta el más implacable. Gritos desgarradores de médicos excitados por la impotencia de no poder hacer más en medio de una carnicería, son los reportes que llegan a Lima.

Esa es la realidad en el Perú. Una realidad que no resiste las curvas tendenciosas que el presidente nos muestra con proyector y láser en mano. Y es que desde palacio se pretende confundir y marear a la población con tablas en las que se sube al Perú a una balanza para ser comparado con España e Italia, países que claramente nos superan en población y en número de infectados. La misma confusión logran cuando nos comparan con países de la región, indicando que las estadísticas nos favorecen al ser los que más muestreos COVID-19 hacemos. Por supuesto, Vizcarra hace mutismo y no discrimina si se trata de pruebas serológicas o moleculares.

Como ha quedado evidenciado, a estas alturas prácticamente todos los medios de comunicación -algunos soslayando una que otra nota- informan de esta realidad; incluso los que otrora fueron los incondicionales del gobierno.

Muestra de ello es la hecatombe que generó el puñal incrustado por Gorriti en la espalda de un disminuido y asfixiado Vizcarra. Un “destape periodístico” que lleva consigo un mensaje poco subliminal para que el presidente lo entienda sin esforzarse. Ellos lo entienden; nosotros podemos conjeturar un poco: ¿Acaso el presidente no ha sido lo suficientemente generoso con los medios? ¿Anda rebelde y ya no obedece como antes? ¿Fue un dardo por la salida de Carlos Morán? ¿El 2021 se acerca, y se debe marcar distancia de quien ya cumplió su ciclo en el poder? Son conjeturas perfectamente aplicables en esta realidad.

Lo cierto es que el Perú es una república que se reconoce en democracia, y se opone a cualquier régimen opresor, dictatorial e ideologizado. No obstante, la pandemia ha permitido que nuevas grietas se abran y den paso a corrientes de izquierda para ser instaladas en puntos claves que minan nuestros recursos desde adentro.

Los científicos sociales y el dispendio en gastos multimillonarios que el Estado hace para favorecerlos es una clara muestra de ello. Esto sin mencionar el despilfarro que antecede al coronavirus, y que incluso se mantiene. Vale mencionar aquí el festín en publicidad estatal, encuestas, consultorías y media trainning que suman otro presupuesto millonario. Ni que decir del “impuesto solidario” que el presidente impulsa afectando a quienes tienen ingresos a partir de S/ 10,000 en beneficio de quienes menos ganan. Un asistencialismo absurdo fruto de la ideología progre-marxista que nos lleva a la informalidad absoluta y el colapso económico.

Pero, hasta qué punto todo este esfuerzo por dilapidar las arcas y los fondos públicos orientados a sus “amigos” le ha servido al presidente. ¿Acaso se trata de otro tonto útil que terminó por ser un ente intermediador con plazo de caducidad? ¿Tan ruin y vil puede ser la caviarada que amasa el poder absoluto? Qué duda cabe que sí.

Es probable que a la fecha de esta columna el primer mandatario haya reemplazado los números que suele mostramos en conferencia, y se haya decantado por descifrar los números (años) que podría esperarle en prisión teniendo en cuenta el concurso real de presuntos delitos que lleva en su frente.

*Abogado y Analista Político