28 de marzo de 2026

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Presentan exposición en la Casa Rusa

Muestra que la creatividad puede surgir en cualquier momento de la vida

Ricardo Sánchez Serra

La Casa Rusa presentó recientemente una emotiva exposición de pinturas realizadas por niños, jóvenes y adultos que participaron en el Taller de Arte del mes de diciembre, dirigido por la destacada pintora rusa Tatiana Panibog, quien reside en Perú desde hace tres años. Lo más llamativo de esta muestra es que la mayoría de los participantes no forman parte del circuito artístico profesional: son personas dedicadas a otras actividades, sin mayor conocimiento previo de técnicas pictóricas, pero que en poco tiempo lograron plasmar obras llenas de creatividad y sensibilidad.

La presentadora del evento, Elina Sushenka, que además cumple la función de intérprete, destacó con entusiasmo el avance de los alumnos: “Aquí pueden ver todos los trabajos que hemos hecho en diciembre. Ya es solamente un mes desde la primera exposición en noviembre, y se nota cómo ha crecido la técnica de los chicos y también de los adultos. Esta exposición demuestra que cualquier persona puede hacer un buen dibujo, una buena pintura, si cuenta con una excelente profesora y con la guía adecuada.”

Tatiana Panibog, maestra del color y el alma, guía con sensibilidad a sus alumnos en el arte de transformar emociones en pintura

Los asistentes pudieron apreciar una diversidad de estilos: paisajes, bodegones, retratos y escenas imaginativas como la de una panadería poblada por cocineros y gatos, obra de una alumna que es diseñadora de profesión y que encontró en la pintura un nuevo lenguaje creativo. La dinámica del taller es sencilla y accesible: las clases se dictan tres veces por semana para adultos (martes, jueves y sábado) y los sábados para niños, con un costo módico de 35 soles por sesión, incluyendo materiales. La metodología consiste en copiar láminas originales y luego explorar variaciones, lo que permite que cada estudiante, sin importar su nivel, desarrolle su estilo personal.

La profesora Tatiana Panibog agradeció emocionada a sus alumnos: “Sabemos que el arte nos enriquece la vida, porque cuando hay arte la vida es más alegre, más representativa. Aquí está presentada la creatividad de cada uno y el gran trabajo. Muchas gracias.”

Con más de 30 años de trayectoria, Panibog estudió en la Universidad Pedagógica de Járkov y en academias de San Petersburgo, especializándose en iconografía, restauración y pintura folclórica rusa. Su formación rigurosa se combina con una visión profundamente espiritual: “La pintura es mi vida. Muchas veces me salvó, porque en momentos difíciles fue la manera de sobrevivir. El arte no solo ayuda a equilibrar la vida mundana, sino que es también una conexión con Dios. Eso trae salud, optimismo y otro semblante.”

Gloria inmortalizada en la obra de Miriam Pérez

La exposición, que estará abierta al público durante un par de semanas en la Casa Rusa, es un testimonio de que el arte es accesible y transformador. Además, los cuadros expuestos pueden ser adquiridos por quienes deseen llevarse a casa una obra única, fruto de la creatividad de personas que descubrieron en la pintura una nueva forma de expresión.

Personas que nunca imaginaron pintar descubrieron que es posible aprender con facilidad y expresar ideas originales en el lienzo. En tiempos donde la rutina y las dificultades cotidianas parecen imponerse, este taller demuestra que el arte abre puertas, eleva el espíritu y ofrece un espacio de alegría compartida. Como dijo Tatiana Panibog: “Cuando pintas, dejas de ser una persona común. El arte está en ti, creces con el arte y eso ayuda a sentir la vida en otro nivel.”

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