Internos del penal Ancón II solicitan que las disposiciones penitenciarias se ajusten según cada régimen, alegando que las restricciones actuales perjudican su avance en la resocialización.
Un grupo de presos extranjeros del penal Ancón II difundió una carta pública en la que solicitan al Gobierno evaluar las últimas medidas implementadas en los centros penitenciarios. Los internos, con entre 10 y 11 años de reclusión en el penal, señalan que estas decisiones impactan directamente en su proceso de resocialización, pues se encuentran en la etapa final del tratamiento penitenciario.
Presos extranjeros cuestionan restricciones aplicadas en cárceles
En el documento, los presos extranjeros afirman que las recientes restricciones, como el corte de energía eléctrica durante todo el día, la suspensión de visitas los miércoles y el retiro de artefactos eléctricos donados por embajadas, afectan el esfuerzo y avance que han demostrado en su rehabilitación.
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Sostienen que el Código de Ejecución Penal contempla estímulos y recompensas para quienes cumplen con su tratamiento, por lo que consideran que aplicar las mismas medidas a todos los internos, sin distinguir el régimen de seguridad, perjudica a quienes ya han superado etapas previas con evaluaciones favorables en lugares como el penal Ancón II.
Internos en etapa de mínima seguridad piden trato diferenciado
Los firmantes se identifican como presos extranjeros del régimen cerrado ordinario en etapa de mínima seguridad. Explican que, a diferencia de internos en niveles de máxima o mediana seguridad, ellos ya han demostrado progresos sostenidos durante varios años y cuentan con evaluaciones positivas emitidas por psicólogos, trabajadores sociales y abogados del penal, incluyendo a los de Ancón II.
La situación de los presos extranjeros en el sistema penitenciario
Según precisan en la carta, la mayoría de internos extranjeros lleva más de una década en prisión, carece de visitas familiares y proviene de hogares de bajos recursos. Señalan que este tiempo de reclusión les ha permitido reflexionar sobre su responsabilidad y valorar la reintegración social y familiar como parte esencial de su rehabilitación, algo difícil en condiciones como las del penal Ancón II.
Llamado a adoptar medidas penitenciarias proporcionales
Finalmente, los presos extranjeros reconocen el contexto de inseguridad que atraviesa el país y rechazan cualquier forma de violencia. Sin embargo, reiteran que las políticas penitenciarias deben considerar el régimen en el que se encuentran los internos para no afectar los avances en su proceso de resocialización, tal como se solicita desde el penal Ancón II.
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