El conjunto francés conquista su segunda Champions consecutiva
El París Saint-Germain volvió a escribir una página dorada en su historia al proclamarse campeón de la Liga de Campeones tras imponerse al Arsenal en una dramática final disputada en el Puskas Arena de Budapest. El conjunto dirigido por Luis Enrique logró defender con éxito el título europeo y sumó su segunda corona continental consecutiva, consolidándose como una de las principales potencias del fútbol europeo.
La final estuvo marcada por la intensidad y las emociones desde los primeros minutos. Arsenal golpeó primero y tomó ventaja apenas a los seis minutos gracias a Kai Havertz, quien aprovechó una oportunidad clara para adelantar al conjunto inglés y silenciar momentáneamente a los aficionados parisinos presentes en el estadio.
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Sin embargo, el PSG no perdió la calma y buscó reaccionar a lo largo del encuentro. Aunque el equipo francés encontró dificultades para generar peligro constante durante buena parte del partido, logró encontrar la igualdad en el segundo tiempo. A los 66 minutos, Ousmane Dembélé transformó un penal en gol tras una acción provocada por el defensor español Christian Mosquera, devolviendo la esperanza a los vigentes campeones de Europa.
Con el empate en el marcador, ambos equipos intentaron desequilibrar el partido durante los minutos restantes y en la prórroga, pero las defensas lograron imponerse en los momentos decisivos. El 1-1 se mantuvo hasta el final del tiempo suplementario, obligando a definir al nuevo campeón desde la tanda de penales.
En la definición desde los doce pasos, la tensión se apoderó de los protagonistas. Los lanzadores mostraron efectividad durante gran parte de la serie, pero el error de Gabriel Magalhaes en el décimo disparo terminó inclinando la balanza a favor del cuadro francés. PSG se impuso por 4-3 en la tanda y desató la celebración de jugadores, cuerpo técnico e hinchas.
El título confirma el exitoso proyecto liderado por Luis Enrique, quien continúa ampliando su legado en el fútbol europeo. Con esta conquista, el técnico español suma una nueva Liga de Campeones a su palmarés y se une al selecto grupo de entrenadores que han conseguido tres coronas en el torneo más importante de clubes del continente.
Para el Arsenal, la derrota supone un nuevo golpe en su búsqueda por conquistar Europa. El club londinense volvió a quedarse a las puertas de la gloria continental, repitiendo la frustración que vivió hace dos décadas cuando perdió la final frente al Barcelona. Pese a una destacada campaña, los dirigidos por Mikel Arteta no pudieron romper la histórica deuda que mantienen con la Champions League.
Con este nuevo trofeo, París Saint-Germain completa una temporada memorable, en la que también conquistó la Ligue 1, reafirmando su dominio tanto a nivel local como internacional y consolidándose como uno de los grandes referentes del fútbol mundial.




