Tras definirse sede para cosmódromo, no se debe seguir dilatando desarrollo de central eólica
La reciente decisión de la Comisión de Defensa del Congreso de declarar de interés nacional la creación del primer puerto espacial en el Perú ha traído una claridad que Lambayeque esperaba con urgencia. Si bien el sueño aeroespacial captura los titulares, la verdadera noticia para la economía del norte radica en que, al quedar Talara (Piura) como la ubicación para este complejo, se allana el camino para el desarrollo del Parque Eólico José Quiñones, con una inversión de US$ 250 millones.
Durante los últimos meses, el desarrollo del Parque Eólico José Quiñones se vio sumergido en una incertidumbre paralizante. La posibilidad difusa de que el puerto espacial se instalara en Lambayeque se utilizó como argumento para mantener en suspenso una inversión privada que ya tiene el camino recorrido.
Este proyecto eólico no es una idea incipiente; cuenta con estudios técnicos avanzados, evaluaciones de impacto ambiental y un financiamiento internacional que se encuentra en riesgo debido a la indecisión estatal.
La Comisión de Defensa del Congreso aprobó recientemente un dictamen que declara de interés nacional que en el Perú se construya un puerto espacial. Este dictamen menciona un único proyecto técnico detallado que sitúa la iniciativa en la Base Aérea “El Pato”, en Talara.
MOTOR ECONÓMICO
La relevancia de Lambayeque en la matriz energética nacional es estratégica. El proyecto eólico José Quiñones representa no solo una cifra de inversión impresionante, sino un avance cualitativo para la región.
Seguridad Energética: La incorporación de energía limpia al sistema interconectado nacional reduce la dependencia de combustibles fósiles y estabiliza los costos para el consumidor final.
Generación de Empleo: Se estima que la fase de construcción y mantenimiento generará cientos de empleos directos e indirectos en la zona, dinamizando la economía local.
Sostenibilidad: En un contexto de cambio climático, Lambayeque tiene el potencial de convertirse en un HUB de energía renovable, atrayendo más inversiones verdes.
Prolongar la paralización de este proyecto por una «posibilidad difusa» en el mismo territorio es un lujo que el Perú no puede darse. El costo de oportunidad por cada mes de retraso se mide en millones de soles perdidos en dinamismo regional.
COHERENCIA
El Estado debe ser coherente: si el proyecto aeroespacial técnicamente estructurado apunta a Piura, es un error administrativo grave seguir manteniendo a Lambayeque como «zona de reserva» para un proyecto que ya tiene sede.
No hacerlo debilita la seguridad jurídica del país. Los inversionistas internacionales observan cómo proyectos con financiamiento asegurado y contratos en negociación son frenados por falta de una definición clara en el Ejecutivo.



