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    ¿Qué les espera a los futuros alcaldes y gobernadores?

    Por Juan Sotomayor

    El próximo domingo se realizarán las elecciones regionales y municipales en todo el país y a partir del 1 de enero de 2019 tendremos nuevas autoridades asumiendo funciones. Y como dice el refrán, una cosa es con guitarra y otra será con cajón. Lejos del fragor y entusiasmo de la campaña, quienes resulten elegidos apreciarán que hacer realidad sus propuestas no es tarea tan fácil.

    Si bien es cierto la principal expectativa estará centrada en las respuestas que las nuevas autoridades plantearán en materia de seguridad, transporte y lucha contra la corrupción; son muchas más las tareas que deberán emprender desde el primer día de su gestión: saneamiento, titulación, defensa del medio ambiente, ornato, educación, cultura, deporte, prevención de desastres, atención de conflictos vecinales, entre otras.

    En la gran mayoría de casos, se encontrarán con falta de recursos financieros, de personal capacitado en gestión pública, así como una compleja maraña de procedimientos legales, burocráticos y mecanismos de control obligatorios cuyo incumplimiento acarrea responsabilidad administrativa, civil y penal.

    Problemas menos visibles pero muy frecuentes, especialmente en zonas populosas, son la alta politización y el permanente asedio de los perdedores, quienes seguramente verán en los procedimientos de revocatoria y vacancia la mejor herramienta para lograr lo que no pudieron conseguir ante las urnas: vencer a sus rivales políticos.

    La falta de cultura tributaria, la resistencia de algunos “emprendedores” para formalizar sus negocios, la débil conciencia cívica y ecológica de quienes arrojan basura a cualquier hora del día pero exigen tener la ciudad limpia porque “para eso pagamos arbitrios”; la supuesta viveza de quienes prefieren “arreglar” para evitar ser notificados cuando están en falta, son algunos de los problemas cotidianos que los futuros alcaldes  y gobernadores encontrarán en sus gestiones.

    La tarea no es fácil, tampoco imposible. Quienes sean privilegiados con la confianza ciudadana, deberán aceptar de inicio que no son superhéroes o milagrosos salvadores que tienen recetas mágicas para acabar con los problemas de nuestras ciudades. Humildad, liderazgo y honestidad serán los pilares fundamentales de una exitosa gestión. Buena suerte a todos.

    Por Juan Sotomayor

    El próximo domingo se realizarán las elecciones regionales y municipales en todo el país y a partir del 1 de enero de 2019 tendremos nuevas autoridades asumiendo funciones. Y como dice el refrán, una cosa es con guitarra y otra será con cajón. Lejos del fragor y entusiasmo de la campaña, quienes resulten elegidos apreciarán que hacer realidad sus propuestas no es tarea tan fácil.

    Si bien es cierto la principal expectativa estará centrada en las respuestas que las nuevas autoridades plantearán en materia de seguridad, transporte y lucha contra la corrupción; son muchas más las tareas que deberán emprender desde el primer día de su gestión: saneamiento, titulación, defensa del medio ambiente, ornato, educación, cultura, deporte, prevención de desastres, atención de conflictos vecinales, entre otras.

    En la gran mayoría de casos, se encontrarán con falta de recursos financieros, de personal capacitado en gestión pública, así como una compleja maraña de procedimientos legales, burocráticos y mecanismos de control obligatorios cuyo incumplimiento acarrea responsabilidad administrativa, civil y penal.

    Problemas menos visibles pero muy frecuentes, especialmente en zonas populosas, son la alta politización y el permanente asedio de los perdedores, quienes seguramente verán en los procedimientos de revocatoria y vacancia la mejor herramienta para lograr lo que no pudieron conseguir ante las urnas: vencer a sus rivales políticos.

    La falta de cultura tributaria, la resistencia de algunos “emprendedores” para formalizar sus negocios, la débil conciencia cívica y ecológica de quienes arrojan basura a cualquier hora del día pero exigen tener la ciudad limpia porque “para eso pagamos arbitrios”; la supuesta viveza de quienes prefieren “arreglar” para evitar ser notificados cuando están en falta, son algunos de los problemas cotidianos que los futuros alcaldes  y gobernadores encontrarán en sus gestiones.

    La tarea no es fácil, tampoco imposible. Quienes sean privilegiados con la confianza ciudadana, deberán aceptar de inicio que no son superhéroes o milagrosos salvadores que tienen recetas mágicas para acabar con los problemas de nuestras ciudades. Humildad, liderazgo y honestidad serán los pilares fundamentales de una exitosa gestión. Buena suerte a todos.

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