Mientras el mundo de las apuestas deportivas online en Perú coge más terreno, las ofertas y publicidades que aparecen en cada rincón de internet también se vuelven más frecuentes. Y si algo es claro, es que estas promociones llamativas y cuotas aparentemente insuperables son perfectas para captar la atención de los aficionados.
Sin embargo, en este universo digital tan amplio, no todas las plataformas operan bajo las mismas reglas, por lo que diferenciar a un sitio legítimo de uno fraudulento se vuelve esencial para garantizar la seguridad del usuario.
Frente a este panorama, la única forma de jugar con tranquilidad es recurrir a las casas de apuestas legales que cuentan con la debida autorización del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR). Debemos tener siempre presente que salirse de este camino seguro nos expone a una serie de problemas graves que pueden ir más allá de simplemente perder una apuesta.
Riesgos financieros
Probablemente el peligro más inmediato y tangible. Cuando depositamos fondos en una web de apuestas ilegal, inmediatamente perdemos el control de nuestro dinero. Estas empresas operan desde paraísos fiscales o jurisdicciones anónimas, sin que ninguna entidad peruana supervise sus movimientos.
Algunos de los problemas más comunes de este tipo de plataformas son el bloqueo de cuentas justo después de obtener una ganancia importante, la anulación de apuestas ganadoras con excusas absurdas o, en el peor de los casos, la desaparición total del sitio de un día para otro, llevándose el dinero de todos sus usuarios.
Y tenemos que recordar que, al no estar regulados, no tienen ninguna obligación de demostrar solvencia económica, por lo que podrían estar operando sin un respaldo real.
Riesgos de seguridad
Registrarse en una plataforma de apuestas implica ofrecer nuestro nombre completo, número de DNI, dirección, correo electrónico, teléfono y, lo más delicado, los datos bancarios. Y si bien las plataformas legales están obligadas por ley a implementar medidas de ciberseguridad para proteger esta información, los sitios ilegales no cumplen con esta obligación, por lo que sus sistemas de seguridad pueden ser deficientes o, peor aún, podrían vender las bases de datos de sus usuarios a terceros.
Esto, por supuesto, supone otros riesgos, como suplantación de identidad, estafas y a ser víctima de fraudes financieros que pueden vaciar nuestras cuentas.
Falta de protección
Si tenemos un problema con una casa de apuestas autorizada, podemos hacer un reclamo a la empresa y, en caso de no obtener respuesta, llevar el caso a las autoridades peruanas. Es decir, al final del día, tenemos derechos como consumidores y un marco legal que nos protege.
Por el contrario, en un sitio ilegal, esta protección es inexistente, por lo que estamos completamente solos. Si la plataforma decide no pagar, cambia los términos de un bono sin previo aviso o cierra nuestra cuenta injustamente, no hay absolutamente nada que podamos hacer.
No existe una oficina física, un representante legal en el país ni una autoridad a la que se pueda apelar. Esta desprotección total es precisamente lo que la ley peruana busca evitar. Entender las ventajas de regular las apuestas nos permite valorar la seguridad de jugar en un entorno donde tus derechos sí están garantizados.
Indiscutiblemente, el primer paso para evitar este tipo de problemas es evitar que las promociones atractivas nos hagan perder el raciocinio. Lo más importante será verificar que el sitio web tenga la licencia de operación en Perú.




