27 de junio de 2026

|

Lima: Cargando...

Rafael Rey: «China tiene una política de Estado de ocupar todos los mares del mundo”

ExMinistro de Producción Rafael Rey afirma que irrupción de barcos chinos en mar peruano amenaza nuestra soberanía pesquera

 

El exministro de la Producción y de Defensa, Rafael Rey, analiza las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, sobre la pesca china en el Pacífico sur. Sin rodeos, Rey pide coherencia: lo que Washington dice en Lima debe reflejarse en lo que apoya en la organización regional que regula la pesca en aguas internacionales del Pacífico sur.

 

– El Embajador Navarro dijo que las flotas chinas “están saqueando el mar peruano”. ¿Comparte esa denuncia?

Sí, la comparto, pero con matices. Se sabe que China tiene una política de Estado de ocupar todos los mares del mundo. Y lo ha conseguido con una flota pesquera no solo subsidiada sino también conocida por ser infractora y de una voracidad sin límites. El embajador Navarro tiene razón al señalar la depredación en el Pacífico sur. La flota china concentra casi el 90% de las embarcaciones industriales autorizadas para pescar calamar gigante en el ámbito de acción de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS) que es el océano Pacífico sur oriental, y hay denuncias serias de pesca ilegal, así como de abusos laborales a bordo. Pero una cosa es decirlo en Pucusana y otra muy distinta es actuar en los foros donde realmente se toman las decisiones. En este caso, el foro correcto es la OROP-PS que es la entidad reconocida por el derecho internacional para regular la pesquería de la pota o calamar gigante en aguas internacionales de la región y allí la postura de su gobierno ha sido muy distinta.

 

– Precisamente, hace poco se celebró en Panamá una reunión de la OROP-PS en Panamá. ¿Qué hizo Estados Unidos allí?

Ahí está el problema. Estados Unidos presentó una propuesta para reducir en 15% el número y el arqueo bruto de las embarcaciones de aguas distantes. Y fue aprobada. Pero eso es un parche cosmético, no una solución de fondo. Esa disminución se aplica sobre la flota registrada y no la operativa. El resultado es que China podrá seguir pescando tanto o más pota que antes porque el número de barcos que realizan faenas de pesca no disminuye con esa medida absolutamente benigna para los intereses de China. Mientras tanto, las propuestas que realmente podían ordenar la pesquería -como establecer un límite de captura precautorio, crear un estándar que garantice los derechos humanos de los tripulantes o crear una zona que proteja nuestras aguas frente a irrupciones de barcos chinos que hacen pesca ilegal- fueron rechazadas.

 

– ¿Y cuál fue la postura de Estados Unidos frente a esas medidas clave?

No las apoyó como se hubiese podido esperar de quien denuncia con vehemencia los atropellos de la flota china. Ecuador y Perú presentaron una propuesta de zona de exclusión o “buffer” para la protección del mar peruano y del resto de países costeros ante irrupciones de pesca ilegal china. Sin embargo, esta no solo no fue adoptada por la OROP-PS, sino que tampoco fue apoyada por Estados Unidos. Ello lógicamente fue aplaudido por China, que no tuvo ni que abrir la boca en la reunión debido a la oposición de Estados Unidos y de sus socios estratégicos, como Corea del Sur, Taipéi, Australia, Nueva Zelanda y la Unión Europea. Esto propició que la propuesta no fuera siquiera sometida a debate. Lo mismo ocurrió con algo tan primario en el manejo pesquero, como debatir el establecimiento de una cuota para que la flota china no pesque sin límites depredando todo a su paso. Y ni qué decir de los estándares laborales: Estados Unidos presentó una propuesta para crear una medida sobre las condiciones laborales, pero, a pedido de China, la retiró sin mayor explicación. Si el gobierno que el embajador Navarro representa realmente está preocupado por los abusos laborales en barcos chinos, ¿por qué no presionó hasta el final?

 

– ¿Qué debería hacer Estados Unidos entonces?

Ser coherente. No basta con un discurso duro en Lima y una foto con pescadores artesanales. Si Washington quiere liderar la lucha contra la pesca ilegal en el Pacífico sur, que lo demuestre en la OROP-PS. Que respalde con votos y presión diplomática lo que dice con palabras. Que pase de la palabra a la acción concreta en los espacios adecuados. Que se sume a la propuesta por una cuota que limite a los barcos chinos a los que hoy se les permite pescar sin límite alguno; que apoye la creación de una zona que proteja a nuestros pescadores y que no de pasos atrás en la propuesta de estándares laborales para ayudar a que los tripulantes de los barcos chinos puedan tener condiciones dignas de trabajo. De lo contrario, la denuncia podría parecer oportunismo geopolítico y no tanto defensa de nuestros recursos.

 

– ¿Qué lección deja esta reunión para Perú?

Que no se trata se discursos. La experiencia de esta reunión deja un aprendizaje claro: hay que fortalecer nuestra preparación técnica y nuestra coordinación como países ribereños. No podemos depender de que otros hagan el trabajo por nosotros. El Perú tiene que llegar a las próximas reuniones con propuestas sólidas y respaldo científico. Y, sobre todo, con la capacidad de sostenerlas en la mesa de negociaciones, con o sin el apoyo de Estados Unidos. Tenemos más de 50 mil familias que dependen de la pesquería de pota. Debemos protegerlos de la pesca indiscriminada china y, para ello, como país, requerimos una posición clara.

 

 

Scroll al inicio