30 de marzo de 2026

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Recordar para que nunca más vuelva a ocurrir

Recordar para que nunca más vuelva a ocurrir

Conmemoración del día internacional de las víctimas del Holocausto en el Museo Judío del Perú

Por: Ricardo Sánchez Serra

El Museo Judío del Perú se convirtió en un espacio de memoria viva, donde el dolor del pasado y la dignidad del presente se entrelazaron en una ceremonia profundamente conmovedora. La conmemoración, organizada por la Embajada de Israel, el Sistema de Naciones Unidas en el Perú y el Centro Educacional Holocausto y Humanidades, reunió a diplomáticos, sobrevivientes, descendientes y representantes de la sociedad civil para rendir homenaje a los seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi.

La ceremonia se abrió con la proyección de un video que narraba el legado de una abuela sobreviviente del Holocausto a su nieta: la memoria como herencia, como acto de amor y resistencia. La imagen de esa mujer transmitiendo a las nuevas generaciones el valor de recordar fue el preludio perfecto para una jornada marcada por la solemnidad y la pedagogía. Luego, Karin Fischman, promotora del Centro Educacional Holocausto y Humanidades, dio la bienvenida con palabras que marcaron el tono íntimo y reflexivo de la jornada: “Recordar es también un acto de amor y esperanza”.

“LA MEMORIA NO ES UN LUJO”

El embajador Eran Yuvan ofreció un discurso contundente, en el que recordó que el Holocausto no fue solo una tragedia histórica, sino una advertencia moral permanente. “Nos enseña lo que sucede cuando el odio, la deshumanización y la indiferencia se enfrentan a un poder desenfrenado”, afirmó con firmeza.

El diplomático relató con dolor los atentados antisemitas recientes, desde el ataque del 7 de octubre de 2023 en Israel hasta los crímenes en Washington, Sydney y Mississippi. “El mismo odio, el mismo deseo de destrucción, el mismo peligro de ignorar y permanecer en silencio”, advirtió, subrayando que la indiferencia es una forma de complicidad.

En su intervención, Yuvan recordó que el Holocausto constituye “la mayor catástrofe en la historia del pueblo judío y el episodio más oscuro de toda la humanidad”. Pero insistió en que no es solo un hecho del pasado: “El Holocausto no es un episodio histórico, es una advertencia moral viviente. Nos recuerda que la memoria no es un lujo, sino una necesidad”.

El embajador rindió homenaje a los “Justos entre las Naciones”, aquellos que arriesgaron sus vidas para salvar judíos durante la Shoah, incluyendo a los diplomáticos peruanos José Gambetta y José Barreto. “Como dice el Talmud, quien salva una vida, salva un mundo entero”, recordó.

Finalmente, saludó a los sobrevivientes peruanos del Holocausto presentes en la ceremonia: “Cada uno representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Sus testimonios conforman un mosaico de historias personales que reflejan coraje y resiliencia, y nos llevan a valorar aún más la vida y la familia”, expresó.

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“CADA VÍCTIMA TENÍA UN NOMBRE”

La Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en el Perú, Rossana Dudziak, compartió las palabras del secretario general António Guterres, subrayando que el Holocausto no fue inevitable. “Su odio y violencia estaban a la vista de todos. Los hechos son innegables”, expresó.

Con solemnidad, recordó que “cada víctima tenía un nombre, cada víctima tenía esperanzas y sueños. Y a cada una de esas víctimas se le arrebataron y destruyeron sus derechos sistemáticamente”.

Dudziak insistió en que la memoria es un compromiso contra la distorsión histórica y la negación: “Hoy vemos avanzar las fuerzas de la distorsión y la negación. El antisemitismo, la intolerancia, el racismo y la discriminación son animados por la retórica deshumanizadora y facilitados por la indiferencia”.

Su mensaje fue claro: “Debemos adoptar una postura firme en la que honremos a las víctimas del pasado y evitemos nuevas atrocidades. Debemos defender el derecho de toda persona a vivir sin miedo, con dignidad y en paz. Ese es el fundamento de las Naciones Unidas”.

“IDENTIDAD DEMOCRÁTICA”

La embajadora de Alemania, Sabine Bloch, tomó la palabra con gratitud y humildad: “Con gran dolor recordamos cada 27 de enero a los seis millones de judíos, así como a todas las otras víctimas de la dictadura nacional socialista. Se les privó de sus derechos, fueron humillados, perseguidos, deportados y asesinados únicamente por su origen, su fe, sus condiciones políticas, su orientación sexual, su discapacidad o enfermedad, o por su estilo de vida”.

Bloch subrayó que la Shoah destruyó lo que entendemos por civilización: “No quedó espacio para la ética, la empatía, la tolerancia y la humanidad. Los crímenes perpetrados por los nazis representaron un abismo sin precedentes en la historia”.

Fue en este punto donde la embajadora recordó el hecho histórico que dio origen a la fecha de conmemoración: “El 27 de enero de 1945, el ejército soviético liberó el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Terminó un sufrimiento inimaginable, pero al mismo tiempo quedó al descubierto el espantoso asesinato sistemático de millones de personas”.

Tras esa referencia, Bloch enfatizó que para Alemania el recuerdo no es un ritual, sino una obligación moral permanente: “El debate sobre los crímenes del régimen nazi sigue siendo una tarea constante en la memoria colectiva de Alemania. La memoria de nuestra historia es el latido del corazón de nuestra identidad democrática. Si olvidáramos lo que hicieron aquellos alemanes, perderíamos nuestra brújula para saber quiénes aspiramos a ser”.

La embajadora también advirtió sobre los peligros actuales: “El aumento de la violencia antisemita que se observa a nivel mundial, también en Alemania, nos obliga a mantenernos alerta. Garantizar que nuestros ciudadanos judíos puedan vivir sin miedo y de manera visible sigue siendo una responsabilidad del Estado y de la sociedad en su conjunto”.

Finalmente, reafirmó el compromiso alemán: “La lucha contra el antisemitismo y toda forma de discriminación es una prioridad de nuestra política exterior. Una cultura de la memoria es mucho más que una simple mirada al pasado: fortalece la identidad y la resiliencia de una sociedad, es requisito fundamental para la reconciliación social y una promesa para un futuro común mejor”.

MINUTO DE SILENCIO

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue el encendido de siete velas: seis en memoria de los seis millones de judíos asesinados durante el Holocausto, y una adicional en recuerdo de las víctimas del ataque terrorista contra Israel del 7 de octubre de 2023.

Cada vela fue encendida por representantes diplomáticos, líderes comunitarios y descendientes de sobrevivientes.

Con las llamas encendidas, se invitó al público a ponerse de pie para guardar un minuto de silencio en honor a las víctimas. El silencio fue profundo, cargado de respeto y recogimiento, un instante en el que la memoria se hizo presente en cada corazón.

LA RESILIENCIA

El cierre estuvo a cargo de Alex Jacoby, tercera generación de sobrevivientes del Holocausto, quien compartió la historia de sus abuelos Manfred Jacoby y Norbert Feigler.

“Soy nieto de Manfred Jacoby y Norbert Feigler. Mi abuelo paterno nació en Berlín y creció viendo cómo el mundo que conocía se desmoronaba. Tras la noche de los cristales rotos, siendo apenas un joven, cargado con el miedo paralizante de salir a las calles alemanas, logró escapar y finalmente establecerse en Perú. Mi abuelo Norbert nació en Rumanía. Vivió el horror absoluto: fue secuestrado por los nazis y confinado en un campo de concentración. De los 500 judíos que entraron con él, solo 82 sobrevivieron”, relató con emoción.

Jacoby recordó que millones de judíos atravesaron el mismo camino de miedo, hambre y pérdida, pero también de resiliencia. “Lo que le ocurrió a mis abuelos no fue un accidente de la historia. En aquellos años se construyó un relato falso sobre los judíos, que eran culpables de la guerra, responsables de las crisis económicas, el enemigo interno. Ese relato fue difundido con éxito y funcionó. Logró movilizar a pueblos enteros hacia el odio, la persecución y el asesinato”.

Con firmeza, vinculó la memoria con el presente: “El 7 de octubre de 2023, ese nunca más fue puesto a prueba. Vivimos el atentado más sangriento contra nuestro pueblo desde el Holocausto. Pero a diferencia de los años 40, hoy no somos víctimas indefensas. Después del 7 de octubre somos más fuertes. Nuestra luz es más potente que su oscuridad”.

Su mensaje final fue una promesa: “La verdadera victoria del pueblo judío no se mide solo en batallas, sino en nuestra capacidad de transformar el dolor en propósito. Mis abuelos no sobrevivieron para que viviéramos con miedo, sino para que viviéramos con orgullo. Mientras haya una voz que cuente estas historias y un corazón que las abrace con identidad, el mal jamás tendrá la última palabra”.

LA SHOAH

La exposición “La Shoah, el Holocausto: ¿Cómo fue humanamente posible?”, presentada en el Centro Cultural Sharon, es un recorrido estremecedor por el genocidio más sistemático y total de la historia moderna. A través de fotografías, documentos y testimonios, se revela no solo la maquinaria del exterminio nazi, sino también el rostro humano de sus víctimas: niños, maestros, obreros, abuelas, estudiantes, todos arrancados de la vida por una ideología racista y antisemita que convirtió al judío en “el antihombre”.

La muestra reconstruye el ascenso del nazismo en una Europa convulsionada, el uso del aparato estatal para despojar derechos, concentrar poblaciones y ejecutar el exterminio. Se exhiben fragmentos de diarios, cartas y testamentos escritos en guetos y campos de concentración, como el de David Sierakowiak, asesinado en Lodz, o el de Chaim Kaplan, ejecutado en Treblinka. Cada palabra es una herida abierta, una súplica de memoria.

También se honra a los héroes anónimos que resistieron desde la dignidad: Tuvia Bielski, que salvó vidas en lugar de buscar venganza; Ana Kucharova, que se negó a rendirse a la vileza; y Elie Wiesel, quien nos recuerda que “la neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima”.

La exposición culmina con una frase que resume el espíritu de la muestra: “Mi vida comenzó desde el final. Primero conocí la muerte, luego el nacimiento”, escrita por Halina Birenbaum, sobreviviente del Holocausto.

Más que una mirada al pasado, esta muestra es una advertencia viva: el odio organizado, la indiferencia social y la distorsión histórica siguen siendo amenazas reales. Recordar es resistir. Recordar es elegir la humanidad.

(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”

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