Un monitoreo reveló que cuatro de cinco muestras de durazno Huayco superaron los límites de pesticidas permitidos en Perú, generando preocupación sanitaria.
Un reciente monitoreo ciudadano de pesticidas en alimentos analizó duraznos de la variedad Huayco comercializados en cinco mercados de Lima y Callao. Este análisis arrojó resultados preocupantes. Cuatro de las cinco muestras superaron los Límites Máximos de Residuos (LMR) permitidos en Perú.
Las frutas se recolectaron en el Gran Mercado Mayorista de Lima (Santa Anita) y en los mercados Lobatón (Lince), San José (Jesús María), Bellavista y Minka (Callao). Los análisis fueron realizados por el laboratorio Mérieux Nutrisciences, acreditado por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa). Esta información se difundió a través del medio ‘Salud con Lupa’.
Esta situación coincide con los resultados de monitoreos previos del Servicio Nacional de Monitoreo de Sanidad Agraria (Senasa) durante 2023 y 2024. Identificaron al durazno como una de las frutas con mayor carga de agroquímicos presentes en el mercado peruano. Bajo los estándares de Estados Unidos, ninguna habría sido considerada apta para el consumo.
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Organizaciones advierten falta de fiscalización
Desde las organizaciones ciudadanas que impulsan este tipo de monitoreos, se alerta que el Senasa no estaría cumpliendo de manera efectiva su rol. Debe fiscalizar el uso de plaguicidas y garantizar la inocuidad de los alimentos frescos. Según estas entidades, la falta de control expone a la población a riesgos evitables. Esto genera preocupación entre consumidores y defensores de la salud pública.
El medio investigativo Salud con Lupa, que difundió información del monitoreo, recomienda no consumir la cáscara del durazno mientras persista la exposición a altas cargas de agroquímicos, además de exigir a las autoridades acciones más rigurosas de control, fiscalización y sanción.
¿Qué daños ocasionan los agroquímicos en la salud?
El consumo prolongado de alimentos con altos niveles de pesticidas puede causar alteraciones gastrointestinales, problemas hormonales, daño hepático y renal. Asimismo, presenta efectos neurológicos. En casos más graves, estudios asocian la exposición crónica a plaguicidas con mayor riesgo de cáncer. También lo asocian con afectaciones en el desarrollo cognitivo en niños y adolescentes.
Especialistas en inocuidad alimentaria señalan que la solución requiere fortalecer la fiscalización desde la producción, promover prácticas agrícolas sostenibles y asegurar que los mercados solo ofrezcan productos dentro de los límites permitidos. Aunque medidas como lavar, cepillar o pelar las frutas pueden reducir parte de la carga química, no eliminan completamente los residuos presentes en los alimentos





