Autoridades evalúan implementar un plan de evacuación ante el riesgo de deslizamiento de más de 28 millones de metros cúbicos de nieve.
Las autoridades regionales emitieron una alarta ante el deterioro crítico del flanco sur del nevado Huascarán, el punto más alto del Perú, debido al acelerado retroceso glaciar causado por el cambio climático. La situación ha sido catalogada como de “riesgo extremo” por los expertos, quienes detectaron grietas profundas y zonas altamente inestables que podrían generar una avalancha devastadora.
De producirse un deslizamiento de gran magnitud, se estima que más de 28 millones de metros cúbicos de nieve y hielo podrían desprenderse de la montaña, descendiendo con fuerza hacia el valle en apenas 18 minutos. El distrito de Mancos, ubicado a los pies del nevado, sería el más afectado y podría quedar completamente sepultado por el alud.
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Ante esta amenaza latente, personal de Defensa Civil y de gestión de riesgos ha iniciado una serie de inspecciones técnicas en la zona glaciar para evaluar el terreno y establecer rutas de evacuación. El objetivo principal es implementar un plan de respuesta que permita actuar de forma inmediata si se activa una emergencia.
“Estamos frente a una situación que requiere atención y preparación, pero no pánico”, afirmaron representantes del Gobierno Regional de Áncash, quienes adelantaron que se están diseñando protocolos de alerta temprana y señalización de zonas seguras.
El monitoreo del Huascarán continuará de forma permanente en los próximos días, mientras se espera que las autoridades anuncien nuevas medidas para reducir el riesgo y sensibilizar a la población. La experiencia trágica del aluvión de 1970, que cobró la vida de miles de personas, sigue latente en la memoria de los ancashinos y eleva el nivel de preocupación frente a esta nueva amenaza.




