Gran trabajo en el Goethe-Institut Perú
Por: Ricardo Sánchez Serra
Robert Sobotta concluye su etapa como director del Goethe-Institut Perú tras dos años y medio de intensa y fructífera labor. Casado y padre de tres niñas, ahora regresa a su querida Dresden para asumir un cargo similar, llevando consigo recuerdos imborrables y una profunda conexión con el Perú.
Sobotta no solo dejará atrás un país lleno de paisajes asombrosos y una rica herencia cultural, sino también la calidez y amabilidad de su gente, como él mismo señala. Durante su estancia, se enamoró de la diversidad cultural y la exquisita gastronomía peruana, que extrañará profundamente. Su partida deja una huella imborrable en la comunidad del Goethe-Institut y en todos aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo. “El Perú es el país más lindo del mundo”, aseguró.
Sobotta destacó que uno de sus mayores logros durante su tiempo como director del Goethe-Institut en Perú fue la reapertura de la institución tras el cierre debido al COVID-19. Desde el primer día, instó a sus colegas a abrir las puertas, lo que se logró progresivamente. También mencionó la participación en ferias internacionales y el éxito en promover el idioma alemán. Además, resaltó la reapertura del café del Goethe-Institut, que había estado cerrado durante varios años.
Sobre los desafíos encontrados, mencionó la limitada disponibilidad de fondos para el departamento de programas, lo que restringió la cantidad de invitados internacionales. Durante su gestión, solo pudieron invitar a dos personas de Alemania, lo que contrasta con otros países como Francia, Italia y España, que tienen una mayor presencia cultural. A pesar de esto, lograron mantener activos programas de cooperación cultural y educativa.
Sobotta valoró la excelente cooperación con la Universidad Católica, donde se dan lecturas dramatizadas de literatura alemana en español. Destacó que este ciclo continuará en el futuro con doce muestras de teatro alemán y un ciclo de filosofía que este año honra a la filósofa política Hannah Arendt en el 50 aniversario de su muerte.
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En cuanto a su impresión del Perú, el director del Goethe comentó que antes de llegar, consideraba a México como el país más lindo del mundo, pero ahora su opinión ha cambiado a favor de Perú. El país le impresionó por sus paisajes, cultura, multiculturalidad y gastronomía. Aunque extrañará la comida y la diversidad cultural, no le fue bien con las altísimas alturas de más de 4,200 metros. Admiró la tranquilidad y amabilidad de la gente peruana, especialmente en comparación con otros países.
Sobotta también mencionó que durante su estancia en Perú conoció diversos paisajes, desde la selva y el Amazonas hasta los desiertos y las montañas. Apreció la tranquilidad de la gente en Lima, a pesar de ser una urbe tan enorme y con un tráfico fuerte. La gente le pareció muy callada, bien educada y tranquila, lo cual le sorprendió gratamente.
Sobre el futuro del Goethe-Institut, Sobotta expresó su deseo de que continúen los programas regulares de cooperación cultural y educativa, como las lecturas dramatizadas y el ciclo de filosofía. Además, espera que la juventud que estudia alemán en el Goethe-Institut tenga la oportunidad de estudiar en Alemania y se conviertan en importantes puentes culturales entre ambos países.
En cuanto a sus planes futuros, regresará a Alemania para asumir el cargo de director del Goethe-Institut en Dresden. Espera que muchos peruanos vayan a estudiar a Alemania y disfruten de su linda ciudad cerca de Berlín y Praga, en el centro de Europa.
Sobotta también destacó la importancia de aprender alemán, a pesar de ser uno de los idiomas más difíciles para los latinos. Mencionó que Alemania tiene universidades de renombre mundial y ofrece una educación de alta calidad y bibliotecas de gran tamaño y calidad, y que la educación académica en el país es muchas veces sin costo o casi gratuita, lo cual es un gran valor.
En cuanto a las oportunidades de trabajo, Sobotta mencionó que, en Europa, especialmente en Alemania, hay una gran demanda de mano de obra. “Alemania tiene una economía fuerte y es líder en diversos sectores como la ingeniería, la automotriz, la tecnología y la ciencia. Hablar alemán puede aumentar tus oportunidades de empleo en estas industrias tanto en mi país como en empresas alemanas alrededor del mundo”, aseveró.
Con respecto al campo de la enfermería, hace un año y medio, abrieron un departamento de preintegración en el Goethe-Institut, donde se dan consultas en vivo o en línea sobre cómo llegar a trabajar en Alemania. Colaboran estrechamente con la Embajada Alemana en este campo.
En resumen, aproximadamente 5,000 alumnos estudian anualmente en el Goethe-Institut, con más de 1,000 alumnos por periodo y cinco periodos al año. Aunque solo están en Lima, tienen sucursales en Arequipa y Cusco, que son sociedades culturales alemanas que colaboran y reciben apoyo del Goethe-Institut y la Embajada. En Cusco también hay bastante gente que aprende alemán.
“Estudiar alemán no solo te ofrece beneficios prácticos y profesionales, sino también te enriquece cultural y personalmente. ¡Es una puerta abierta a un mundo de posibilidades!”, afirmó.
Finalmente, Sobotta agradeció a todos en la comunidad del Goethe-Institut en Perú por su experiencia y colaboración. Reconoció que los directores van y vienen, pero quienes permanecen son el verdadero corazón de la amistad peruano-alemana.
(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”




