11 de junio de 2026

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Roberto Sánchez y JPP amenazan con protestas violentas en las calles

Pretenden desconocer resultados de la ONPE que confirmarían triunfo de Keiko

 

A medida que el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) avanza y la distancia entre los candidatos presidenciales se acorta de forma irreversible en favor de Keiko Fujimori, el partido Juntos por el Perú (JPP), liderado por Roberto Sánchez, ha optado por una peligrosa estrategia de confrontación.

En lugar de esperar el veredicto de los organismos electorales institucionales, la organización de izquierda ha comenzado a construir una narrativa de «fraude» sin sustento técnico y a promover la movilización ciudadana, bajo la abierta advertencia de desatar protestas violentas en la capital si no se ratifica lo que ellos denominan su «victoria popular».

 

FARSA

El candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, ha encendido las alarmas democráticas al utilizar sus redes sociales y declaraciones públicas para denunciar presuntas maniobras destinadas a «torcer la democracia» y modificar el resultado electoral. Sin embargo, en un acto de flagrante irresponsabilidad política, Sánchez no ha presentado una sola prueba ni evidencia concreta que respalde sus graves afirmaciones.

El malestar en JPP se agudizó luego de que proyecciones estadísticas —como las explicadas por el presidente de Ipsos Perú, Alfredo Torres— y el procesamiento de las actas de la ONPE (especialmente los votos del extranjero) delinearan un escenario favorable para Keiko Fujimori. Lejos de aceptar la dinámica matemática y legal de un escrutinio reñido, Sánchez arremetió contra las encuestadoras, la prensa y el propio avance del conteo institucional, buscando sembrar desconfianza en el sistema electoral vigente.

«Solo el pueblo salva al pueblo; con esperanza y democracia defenderemos la victoria popular (…) Las maniobras y voluntades por torcer la democracia encontrarán un Frente Democrático y contundente», advirtió Sánchez a través de su cuenta de X, en un mensaje marcadamente confrontacional.

 

PRESIÓN CALLEJERA

Esta postura desafiante desde la cúpula partidaria ha encontrado un eco inmediato y radical en las bases de Juntos por el Perú. En diversas regiones del país, como Ayacucho y Puno, ya se han activado convocatorias formales para movilizar contingentes hacia las plazas públicas y planificar marchas hacia la capital de la república.

La retórica utilizada por los dirigentes locales de JPP y organizaciones aliadas ha escalado rápidamente hacia la coacción. En audios difundidos en redes sociales, los militantes de izquierda hacen un llamado directo a la desobediencia civil institucional, bajo la consigna de «no confiar en los grandes poderes».

El tono más alarmante provino de representantes de comunidades de Puno, como la facción aymara, quienes han advertido de forma tajante que no reconocerán bajo ninguna circunstancia un eventual triunfo de Keiko Fujimori.

El ultimátum de las bases: «Señor de la ONPE, del Jurado Nacional de Elecciones, basta de fraude. Nosotros no vamos a admitir que hagan fraude. Vamos a llegar hasta Lima y no vamos a admitirlo», sentenció una dirigenta en los pronunciamientos partidarios.

La advertencia interna: A este clima de tensión se sumó el diagnóstico del propio exgobernador izquierdista Mesías Guevara, quien, tras reconocer la evidente ventaja de Fuerza Popular en el voto del extranjero, lanzó una preocupante advertencia: «Si gana [Keiko Fujimori], habrá reacciones más violentas».

La postura de Roberto Sánchez y JPP representa un grave atentado contra la institucionalidad electoral del país. Al alimentar la polarización y azuzar a sus bases para marchar hacia Lima con discursos de barricada, la izquierda radical demuestra su resistencia a someterse a las reglas del juego democrático cuando el resultado de las urnas no les favorece, dejando al país al borde de una crisis social de consecuencias impredecibles.

 

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