Tiene un plan para imponer seguridad y orden, señala analista políticio español Román Cendoya
VALERIA PONCE
El analista político español Román Cendoya sostiene que el gobierno de Keiko Fujimori inicia con una ventana de oportunidad histórica para el Perú: estabilidad política tras la conformación del nuevo Congreso y Senado y respaldo internacional. Cendoya también advierte sobre la falta de consistencia de la oposición y el giro de Nieto hacia posiciones más radicales.
– ¿Cuáles serían las urgencias que tendría que atender la presidenta Keiko Fujimori en sus primeros días de gobierno, y en qué orden?
El nivel de exigencia que se le aplica a ella es una sombra de perfección que no tuvo ningún político. Hace que ella ni siquiera tenga los 100 días de rigor que se suele dar a cualquier mandatario. Keiko Fujimori, en sus primeros 20 días, tiene que marcar estilo de gobierno para que así pueda seguir con la normalidad y atendiendo las necesidades urgentes que tiene el país, que son todas. Hemos visto en la elección de las cámaras que, desde luego, la oposición no está facilitando la tarea, ni siendo una real oposición, aunque sea una legítima oposición. Pero bueno, ella, las urgencias ya las ha dicho. Uno, la seguridad y el orden, que ha sido el tema fundamental de su campaña, en el que la seguridad y el orden son la condición necesaria para que luego se pueda dar todo lo demás. Ella está muy preocupada enormemente con la entrega de la situación del Estado, que ha dicho que es caótica en la región. Por supuesto, con la prevención y la preparación del Niño, que ya se va tarde, porque la subida de temperaturas está siendo muy elevada y ya los indicadores marcan que va a haber un Niño enorme, y por supuesto, a partir de ahí todo lo demás: restaurar la economía y visitar las provincias, ir a Junín a ver cómo va la resolución del terremoto y empezar a restablecer los mecanismos de funcionamiento de la administración, reduciendo la tramitología y favoreciendo que se puedan tomar decisiones rápidas.
– Con el Congreso dividido en seis bancadas y sin mayoría propia, ¿cómo podrá el Ejecutivo ejecutar esta agenda?
Eso es el arte de la política. La política es diálogo, consenso y responsabilidad. Saludo la función de los ciudadanos en esa apuesta. Ella va a tener facultades especiales, y confiamos en que el Congreso y el Senado se las otorgarán. Porque para poder criticar una mala acción del Gobierno, lo que hay que permitir es que la acción del Gobierno se haga. Si no se puede hacer, la culpa no será del Gobierno que no hace, sino del Congreso que impide que se haga. La oposición tendría mucha más resistencia y exigencia si, dando facultades plenas, el Gobierno lo hiciera mal. Entonces tendría la doble fortaleza de que nosotros le facilitamos hacer las cosas y usted las hace mal. Pero también la oposición, si concede las facultades plenas, tiene el mérito de que, si las cosas se hacen bien, pueda decir que ellos también son parte del éxito de esas cosas porque facilitaron que se hiciera bien. Yo espero que en el Congreso y en el Senado se tenga la responsabilidad suficiente para que estas medidas urgentes, que son en beneficio de los ciudadanos, se puedan llevar a cabo.
– Con las expectativas que genera este cambio de gobierno, ¿diría usted que estamos ante una de las mejores etapas para el Perú?
Sí, podemos dar datos que pueden certificar eso y que no sea una opinión. El 29 de julio de 2021, después de la elección de Pedro Castillo, del Perú se marcharon 25 mil millones de dólares. La gente sacó su plata. El 29 de julio de este año, con el nombramiento del nuevo gabinete y la nueva presidencia, ya hay declaraciones internacionales de inversores que quieren venir al Perú por 100 mil millones de dólares. Eso quiere decir que es una oportunidad que sería muy estúpido para el país, gobierno y oposición, no aprovechar.
– La ceremonia del 28 de julio reunirá al Rey Felipe VI y a ocho jefes de Estado de la región. ¿Qué mensaje envía esta convocatoria sobre la posición internacional del Perú?
Yo creo que es muy bueno para el Perú, porque por fin el Perú vuelve a contar internacionalmente. También es un mensaje de reconocimiento internacional que tiene la presidenta Fujimori. Además de los ocho jefes de Estado y el Rey de España, vienen más de once expresidentes, vienen algunos vicepresidentes de otros países. La convocatoria internacional está siendo más potente en todas las últimas tomas de posición. Eso da un significado de la posición que tiene el Perú y que se reconoce en las esperanzas y expectativas que genera este nuevo gobierno. Además, el Perú tiene una posición estratégica en el mundo ahora, porque hasta hace muy poco todo lo que sucedía en el mundo y el eje económico-político se desarrollaba en el eje del océano Atlántico. El mundo ha cambiado tanto que la lucha de los dos polos, de las dos potencias que son China y Estados Unidos, ha hecho que el eje político haya pasado al océano Pacífico. Y el Perú ocupa una posición central y estratégica de cara a ese futuro, lo cual es muy bueno para el país.
– ¿Qué señal concreta permitiría confirmar que esta gobernabilidad conducirá al país hacia la estabilidad política y económica?
La estabilidad política ya está dada con el resultado electoral. Es decir, no va a haber vacancias. Por lo tanto, estabilidad política dada. Yo creo que el principal símbolo que tenemos que ver todos es el gabinete. ¿Qué gabinete de ministros va a formar? Un gabinete de ancha base, sí, pero no quiere decir que tenga que tener a la izquierda dentro. Nunca ningún gobierno de izquierda metió ministros de derecha dentro y tuvo la legitimidad que le correspondía. La llamada de Keiko Fujimori es a un gobierno que sepa gobernar, a personas que no tienen nada que ver con Fuerza Popular, que no son militantes de su partido, que ya tienen experiencia en gestión política. Es un símbolo de que quiere un gobierno que funcione, cuyos resultados, como dijo en su discurso del 15 de julio en el Teatro Nacional, sean metas por cumplir, pero todas en beneficio de los ciudadanos. Por lo tanto, hay que estar expectante, hay que ver qué hacen, pero por lo menos hay que tener la ilusión de que ojalá haga lo que ha dicho que va a hacer. Porque eso sería muy bueno para todos los ciudadanos: llevar agua, llevar luz, llevar escuelas, llevar sanidad, hacer infraestructuras, gestionar el país pensando en todos los problemas. Si lo hace Keiko, bien; y si lo hiciera otro, también sería bueno para todos.
– ¿Cuál es su expectativa personal sobre este quinquenio? ¿Cree que Keiko Fujimori logrará resolver los principales problemas del país?
Sí, claro. Yo creo que lo va a hacer. Está preparada, tiene muy claro lo que tiene que hacer, quiere hacerlo y lo único que necesita es la posibilidad de hacerlo. Ya es presidenta, la meta no era ganar las elecciones, eso era el principio, porque la condición necesaria para ser presidenta del país y para cambiar tu país es que ganes las elecciones, y ya lo ha hecho. Le ha costado, sí, pero al final lo ha conseguido. Ahora empieza de verdad el proyecto de Keiko: ser la presidenta del Perú y transformar su país. Ella está convencida de que lo puede hacer, ella está preparada, tiene el proyecto y tiene la gente. Ojalá lo haga. Sería por el bien del Perú.
– ¿Cómo explica usted el giro que ha dado Jorge Nieto en su posición política, como oposición?
A mí me sorprende la posición de Nieto. Es una sorpresa desagradable. Es una persona que se presentó durante la campaña con un proyecto de centro y de equilibrios, y se ha convertido estos últimos días en el líder de la más extrema izquierda del país. Él no quiso formar parte de su grupo y no aceptaba cómo la bancada se quería asociar porque había miembros del Movadef, y al final ha comprado el Movadef; el sombrerito y todo lo que hiciera falta se lo ha puesto encima. Yo no sé qué pensarán sus votantes de San Isidro o Miraflores al ver este giro extremista que ha tomado él. Le dio una oportunidad política e histórica que tenía, la de ser el árbitro de la gobernabilidad, ocupando la posición del centro, favoreciendo en algunas oportunidades lo que legítimamente el gobierno le pudiera solicitar, y en otras alineándose con toda la oposición para impedir ese tipo de gestiones. Pero él, probablemente porque Sánchez es un agente político que desde la semana que viene ya no existe, porque no es nada, no es senador, creo que intenta ocupar ese espacio de una manera que a corto plazo igual le da importancia, pero a largo plazo ya se ha visto lo que es, y difícilmente creo que muchos de sus votantes lo sigan.
– Más allá de lo que representa Nieto, ¿considera que la oposición en su conjunto es una fuerza consistente o inestable?
Yo creo que lo que es inconsistente son los liderazgos de las bancadas. Aquí ha habido mucha gente que ha prestado su imagen o se ha sumado a posiciones políticas en las que no hay una fortaleza de grupo detrás. Les voy a poner un ejemplo. Los dos partidos de la derecha son tan sólidos, y están formados por gente que crea el proyecto y forma parte de él, que al tomar una decisión de votar una mesa de Congreso o del Senado, ejercen su voto con absoluto secreto, como marca el reglamento. ¿Por qué? Porque son consistentes y forman parte del proyecto político. Pero en la izquierda ya hemos visto que ni conciencia ni honor: todos en un grupo, como un rebaño, exhibiendo que forman parte del rebaño. El que votó siempre lo mismo y sin enseñarlo fueron los bloques de la derecha. La izquierda tuvo que hacer el postureo, y encima en el Senado le salió mal.
– Con este panorama, ¿con qué bancadas sería viable negociar y con cuáles resulta imposible dialogar?
Todo lo que es Movadef y lo que representa el terrorismo, para mí es como si no existiera; les haría un cordón sanitario, los dejaría marginados de cualquier diálogo y negociación, por lo que representan. A partir de ahí, al no haber partidos sólidos, los grandes partidos históricos del Perú han desaparecido, el APRA, el PPC, tan solo tengo un partido que es Fuerza Popular y una derecha emergente que es Renovación Popular. No hay bancadas, hay congresistas y senadores con los que habrá que dialogar uno a uno para establecer acuerdos y mayorías, porque no hay liderazgos fuertes en las bancadas que permitan una negociación seria. Por lo tanto, ahora hay un trabajo muy importante de las bancadas, de los congresistas y senadores, para establecer los puentes de diálogo que permitan conseguir esas mayorías que faciliten los acuerdos que se necesiten.
– También hay bancadas pequeñas, como Ahora Nación, que se han sumado a la oposición. ¿Cree que podrían fracturarse o reacomodarse más adelante?
Yo no quiero que se rompa ninguna bancada; lo que me gustaría es que hubiera coherencia en las bancadas. Esta actitud tan agresiva, de oposición y de que no tenga ningún poder el gobierno, y que Nieto no defina ninguna mesa, no tiene nada que ver con lo que les decía a sus electores cuando les pidió el voto. Y lo único que tendría que tener un político es palabra, porque le están pidiendo a la gente que les entregue el destino de su vida en los próximos cinco años, multas, leyes, sanciones, ayudas, lo que es la política, como para estafarles de la manera en que se les dice una cosa para conseguir el voto y luego se hace la contraria. Por eso, en este momento, lo que espero es responsabilidad política de los congresistas y senadores, porque de sus líderes, visto lo visto, no espero absolutamente nada más que el engaño continuado que están haciendo a los ciudadanos para tener ellos una posición política. El señor Nieto, como referente, lo único que está haciendo es cambiar cada día de discurso para ver cuál le da todo el poder.
– Para el ciudadano de a pie, ¿qué representa esta transmisión de mando en estos días festivos?
Lo lógico es que a mí me gustaría tener una esperanza y una expectativa generalizadas. Lo mejor de un cambio político es que genere ilusión, y lo único que hay que exigirle es que esa ilusión se concrete en hechos reales. Pero en este momento, con las expectativas de inversiones, con la presencia internacional de autoridades en el Perú y con las políticas que se han prometido, lo que habría que esperar es que se lleven a cabo, y esperar con ilusión. Hay mucha gente que, como ha visto Keiko Fujimori en campaña y lo ha contado, no ha visto al Perú desde la época de su padre; es decir, que ningún dirigente político ha pasado por allí en 26 años. Yo creo que es el momento de que la presidenta del Perú salga de Palacio y se dedique a recorrer el país, porque viendo el país es como se descubren las necesidades reales de los ciudadanos, y además, viendo el país, se descubre si tus ministros están siendo eficaces en que las políticas lleguen a los ciudadanos. Y ese estilo que ha prometido Keiko Fujimori yo creo que es bueno especialmente para las clases más necesitadas del país.




