Salud o economía: una dicotomía odiosa

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Ángel Delgado Silva

Por: Ángel Delgado Silva / Sorprende la facilidad con que una burda narrativa, objetivamente pueril, fabricada por los manipuladores de opinión, pueda engatusar a tanta gente. Como siempre, los distinguidos congresistas de la República son los primeros incautos. Para justificar la confianza al Gabinete Martos –luego que dijeran no al Gabinete Cateriano, la semana pasada– se ven impelidos a exagerar groseramente las diferencias. Y qué mejor, que asumir la seudo polarización de salud o economía. De esta forma, el ex–premier habría sido el abanderado de la economía en detrimento de la salud, mientras el flamante primer ministro representaría la preocupación por el bienestar de la gente.

¡Un buen chiste!, si no fuera por el drama poblacional. Los “padres de la patria” se comportan como infantes deslumbrados por la fábula del día; como si su universo mental se redujera a cuentos de príncipes y cenicientas. ¡Increíble!. Pero, lamentablemente, su ingenuidad es absoluta. Por eso no reparan algunas cosas evidentes: 1) el Consejo de Ministros es esencialmente el mismo; 2) Martos estuvo en el horroroso Gabinete Zevallos; 3) Pilar Mazzetti encargada de giro en salud, fue Ministra con Cateriano y lo sigue siendo con Martos. ¡Imposible cambiar planes y prioridades en apenas una semana!. 4) Para el nuevo primer Ministro el cuidado por la salud se traduce en profundizar la cuarentena, ampliar el toque de queda, restringir las actividades ciudadanas y continuar con la suspensión del ejercicio de las garantías constitucionales; medidas todas ya ensayadas y que fracasaron estrepitosamente.

Pero no todo es continuismo, en verdad. ¡Hay cambios en las formas!. 1) El nuevo Premier aparece más amable que su antipático antecesor; 2) Ha dejado la soberbia de quien habla y promete por tres horas, creyendo que inauguraba un Gobierno, por un discurso corto y de pretensiones humildes; 3) A tono con el relato que nos han impuesto, el mensaje ministerial ha dado más páginas a la salud y al apoyo social, reduciendo drásticamente las dedicadas a la reactivación productiva. Con estos afeites convencerá a la mayoría parlamentaria, que quiere creer que más palabras y promesas a favor de la salud, bastan para marcar la distinción con la postura economicista–empresarial de Cateriano ¡Por Dios. El mundo de los sueños, el reino de la fantasía construido con palabras melifluas!

La retórica que opone la salud a la economía es un patraña abominable. Y pretender dividir, en función de una falsa dicotomía, a los buenos de los malos una maniobra política pérfida. Además de su intención malvada y denigratoria, es un sofisma que no aguanta el menor análisis. ¿Acaso una economía quebrada no es fuente de desempleo y miseria?. ¿Es racional atender la salud sacrificando las fuentes de trabajo?. ¿No es la pobreza la madre de todas las dolencias físicas?.

Y si la enfermedad atacara, no sólo el Convid-19, la muerte sería el destino de quien carece de recursos. ¡Basta de demagogia barata!