11 de mayo de 2026

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San Marcos y la OEA: 475 años de historia, 78 de integración

San Marcos y la OEA

Ceremonia que reafirma el papel de la universidad y la OEA en la paz

Por: Ricardo Sánchez Serra

En la emblemática Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Decana de América, se celebró una ceremonia de trascendencia histórica: la conmemoración de los 475 años de fundación de la universidad y el 78º aniversario de la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Dos instituciones que, aunque distintas en naturaleza, comparten una convicción común: la historia y la cultura son pilares de la integración continental.

La ceremonia reunió a autoridades académicas, diplomáticas y políticas. La rectora magnífica, doctora Jerí Ramón Ruffner de Vega, abrió el acto con un discurso que recordó la impronta sanmarquina en la construcción republicana del Perú y en el pensamiento democrático de América Latina. La acompañaron el viceministro de Relaciones Exteriores, embajador Félix Denegri, y el representante de la OEA en el Perú, embajador Miguel Ángel Trinidad, quienes subrayaron la vigencia de los valores de democracia, paz y cooperación en tiempos de incertidumbre global.

La rectora Jerí Ramón destacó que la universidad no solo es la más antigua de América, sino también una institución que ha acompañado la construcción republicana del Perú y ha contribuido al pensamiento democrático del continente. Recordó figuras como José Faustino Sánchez Carrión, tribuno de la república, y Raúl Porras Barrenechea, maestro sanmarquino que estudió el Congreso Anfictiónico de Panamá como momento fundacional de la política exterior peruana.

“Este reconocimiento honra nuestra historia, pero también reconoce una universidad que sigue construyendo futuro”, afirmó. Subrayó que San Marcos no vive únicamente de su pasado, sino que se proyecta hacia el porvenir con nuevas escuelas profesionales en campos estratégicos como inteligencia artificial, energía nuclear y logística marítima.

La rectora vinculó el homenaje con los principios de la OEA: democracia, cooperación e integración. “No son conceptos abstractos -dijo-, se construyen desde las universidades, se sostienen desde el conocimiento y se proyectan desde instituciones que asumen responsabilidad con el porvenir.”

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TRADICIÓN DIPLOMÁTICA

El embajador Félix Denegri, viceministro de Relaciones Exteriores, ofreció el discurso de orden. En él recordó la estrecha relación entre San Marcos y la diplomacia peruana. Evocó a José Luis Bustamante y Rivero, presidente del Perú en 1948 y luego presidente de la Corte Internacional de Justicia; a Enrique García Sayán, canciller que presidió la delegación peruana en la Conferencia de Bogotá donde se adoptó la Carta de la OEA; y a juristas como Víctor Andrés Belaúnde y Andrés Gálaga, todos formados en San Marcos.

Denegri subrayó que la universidad fue siempre un espacio de encuentro y difusión de ideas, donde germinaron principios como la autodeterminación y la igualdad ante la ley, que sustentaron el proceso emancipatorio. Recordó también el aporte peruano al derecho del mar con la tesis de las 200 millas, promulgada en 1947.

El viceministro trazó un paralelo entre los desafíos de 1948 y los actuales: “Hoy vivimos en un entorno internacional polarizado e incierto. Nuestros pueblos enfrentan amenazas que exigen acción coordinada. Que los aniversarios que hoy celebramos nos inspiren a encontrar un nuevo camino de paz y prosperidad para la región y sus futuras generaciones.”

 LA OEA Y LA PAZ

El discurso del embajador Miguel Ángel Trinidad fue uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. Con tono cercano y reflexivo, recordó su trayectoria en la OEA y su vínculo personal con el Perú.

Subrayó que la historia de América está impregnada de una herencia cultural, étnica y lingüística que nos constituye como comunidad. “Para reconocernos como americanos es perentorio conocer la historia de América”, afirmó, reivindicando el mestizaje como identidad compartida.

Trinidad evocó anécdotas de su carrera, desde su primera misión en Centroamérica hasta su participación en procesos de paz como el de Nicaragua, donde la OEA envió la Comisión Internacional de Apoyo y Verificación (CIAP-OEA). “Aprendimos a construir la paz sin manuales”, dijo, relatando cómo debieron negociar directamente con grupos insurgentes para lograr el desarme.

El embajador recordó también aportes históricos de la región al derecho internacional: la doctrina Drago contra el uso de la fuerza para cobrar deudas externas, el nacimiento del derecho de asilo entre Perú y Colombia, la Convención de Belém do Pará contra la violencia de género, y la mediación en conflictos como la Guerra del Chaco y la Guerra del Cenepa.

“Nos enorgullece que en América nunca se bombardeó a la población civil en nuestras guerras convencionales. La OEA es un ejemplo de construcción de paz”, afirmó con orgullo.

En la parte final de su discurso, Trinidad citó al Papa Francisco y al Papa León XIV, quienes han denunciado la lógica bélica y han llamado a construir una cultura de encuentro. “La paz es una tranquilidad del orden basada en la justicia”, recordó, enfatizando que la reconciliación de los pueblos es tarea permanente.

Conmovido, compartió una experiencia personal: su participación como soldado en la Guerra de las Malvinas. Recordó que el Perú, bajo el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, hizo todos los esfuerzos para evitar la guerra y luego apoyó a la Argentina. “Como viejo soldado, le daré gracias a la República del Perú y a sus Fuerzas Armadas por eso”, expresó emocionado.

Cerró con una cita del escritor francés Jean Lantegui: “Nadie como el guerrero ambiciona más un amanecer de paz.” Y añadió: “Por haber estado en la guerra, me vine a la OEA para tratar de construir la paz.”

La ceremonia en San Marcos no fue una coincidencia de calendarios, sino una afirmación de pertinencia histórica. La universidad más antigua de América y la organización hemisférica más representativa se unieron para recordar que la cultura y la diplomacia son pilares de integración.

El acto dejó claro que San Marcos sigue siendo una universidad viva, comprometida con la sociedad y con el continente, y que la OEA, pese a sus críticas, ha sido y sigue siendo un espacio de construcción de paz y democracia.

La conmemoración conjunta de los 475 años de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y los 78 años de la Carta de la OEA fue un homenaje a la historia, pero también una proyección hacia el futuro. Los discursos de la rectora, del viceministro y del embajador coincidieron en un mensaje común: la educación, la cultura y la cooperación internacional son las herramientas más poderosas para construir un continente más justo, democrático e integrado.

San Marcos y la OEA, cada una desde su ámbito, siguen siendo faros de conocimiento y de paz. Y este encuentro solemne reafirmó que la historia compartida de América no es solo memoria, sino también compromiso con el porvenir.

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