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    ¿Se viene constituyendo una dictadura rojimorada?

    ¡Alarmismo exagerado!. Nada de eso. La pregunta entraña sólo una legitima preocupación por el curso de los hechos, que por honestidad política no podemos soslayar.

    Apenas a tres semanas de asumir el mando, Sagasti destruye sus promesas de restablecer el sosiego nacional. En lugar de la prudencia que la hora exige, asistimos a una rabiosa campaña contra la Policía; para demolerla ante la opinión pública y capturarla después. Ahora entendemos porque el primer acto de gobierno haya sido el golpe contra el alto mando policial, con el ex ministro Vargas a la cabeza.

    Descubierta la pérfida maniobra, Sagasti pareció retroceder nombrando al General (r) Aliaga, cercano a la Policía. Se abrió una leve esperanza para el restablecimiento del orden. Sin embargo, días después, por sus convicciones institucionales, se ve impelido a renunciar. Es reemplazado por José Elice, un conspicuo integrante del Partido Morado y candidato al Congreso en las últimas elecciones.

    Estamos ingresando a una deriva de claro riesgo para la democracia. El nuevo Ministro del Interior, aunque ignaro en la materia, será el ariete para terminar de someter a la PNP, conjuntamente con el ilegítimo Comandante General Cervantes. Sin duda, este Portafolio hostilizará a la oposición republicana. Pero sumemos que el mismo lunes 7, César Cortijo, otro morado ex candidato al Parlamento, fue designado Jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia DINI. El cuadro se completa permitiendo ver hacia dónde pretenden dirigir al país.

    Los partidos democráticos entregaron el poder a la coalición rojimorada, confiando que solamente administrarían la cosa pública. Ahora debieran estar muy arrepentidos por su craso error. Así como el vampiro se enloquece por la sangre, la banda caviar apenas prueba la savia del poder despliega un gusto irresistible por aferrarse a él, a toda costa, a cualquier precio, sin importar nada.

    ¿Cuándo terminaremos de comprender que está lógica es natural de todas las corrientes totalitarias?. El poder alcanzado no se cede por ningún motivo. Ahí está la Venezuela de Maduro para demostrarlo, a pesar que el país se desmorona ineluctablemente. Mientras Merino se esforzó por un Gabinete independiente y plural, con personajes especialmente ajenos a la confrontación (quizá por eso no dio fuego), Sagasti no vacila en impregnar de morado y colores afines a todos los cargos públicos.

    Tampoco es casual que el ataque rojimorado se concentre en los centros de la seguridad interior y los servicios de inteligencia. Demuestran no sólo interés por las consultorías de los Ministerios de Cultura, Ambiente, Mujer, Inclusión Social, Educación, etc. Es que además del billete, les fascina el PODER. Y harán todo para conquistarlo. ¡Estamos avisados, las elecciones peligran!.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    ¡Alarmismo exagerado!. Nada de eso. La pregunta entraña sólo una legitima preocupación por el curso de los hechos, que por honestidad política no podemos soslayar.

    Apenas a tres semanas de asumir el mando, Sagasti destruye sus promesas de restablecer el sosiego nacional. En lugar de la prudencia que la hora exige, asistimos a una rabiosa campaña contra la Policía; para demolerla ante la opinión pública y capturarla después. Ahora entendemos porque el primer acto de gobierno haya sido el golpe contra el alto mando policial, con el ex ministro Vargas a la cabeza.

    Descubierta la pérfida maniobra, Sagasti pareció retroceder nombrando al General (r) Aliaga, cercano a la Policía. Se abrió una leve esperanza para el restablecimiento del orden. Sin embargo, días después, por sus convicciones institucionales, se ve impelido a renunciar. Es reemplazado por José Elice, un conspicuo integrante del Partido Morado y candidato al Congreso en las últimas elecciones.

    Estamos ingresando a una deriva de claro riesgo para la democracia. El nuevo Ministro del Interior, aunque ignaro en la materia, será el ariete para terminar de someter a la PNP, conjuntamente con el ilegítimo Comandante General Cervantes. Sin duda, este Portafolio hostilizará a la oposición republicana. Pero sumemos que el mismo lunes 7, César Cortijo, otro morado ex candidato al Parlamento, fue designado Jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia DINI. El cuadro se completa permitiendo ver hacia dónde pretenden dirigir al país.

    Los partidos democráticos entregaron el poder a la coalición rojimorada, confiando que solamente administrarían la cosa pública. Ahora debieran estar muy arrepentidos por su craso error. Así como el vampiro se enloquece por la sangre, la banda caviar apenas prueba la savia del poder despliega un gusto irresistible por aferrarse a él, a toda costa, a cualquier precio, sin importar nada.

    ¿Cuándo terminaremos de comprender que está lógica es natural de todas las corrientes totalitarias?. El poder alcanzado no se cede por ningún motivo. Ahí está la Venezuela de Maduro para demostrarlo, a pesar que el país se desmorona ineluctablemente. Mientras Merino se esforzó por un Gabinete independiente y plural, con personajes especialmente ajenos a la confrontación (quizá por eso no dio fuego), Sagasti no vacila en impregnar de morado y colores afines a todos los cargos públicos.

    Tampoco es casual que el ataque rojimorado se concentre en los centros de la seguridad interior y los servicios de inteligencia. Demuestran no sólo interés por las consultorías de los Ministerios de Cultura, Ambiente, Mujer, Inclusión Social, Educación, etc. Es que además del billete, les fascina el PODER. Y harán todo para conquistarlo. ¡Estamos avisados, las elecciones peligran!.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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