La reforma constitucional recibió 75 votos a favor y uno en contra en las dos rondas de votación.
El Senado de Brasil aprobó una reforma constitucional que reducirá la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas semanales y garantizará dos días de descanso remunerado por semana. La decisión, adoptada el miércoles 14 de octubre, representa un importante cambio en la legislación laboral del país sudamericano y constituye una de las principales iniciativas impulsadas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La propuesta de enmienda constitucional (PEC 221/2019) obtuvo 75 votos a favor y uno en contra en cada una de las dos votaciones realizadas en la Cámara Alta. Con esta aprobación, el proyecto completó su trámite legislativo y quedó pendiente de promulgación para que las nuevas disposiciones puedan entrar en vigor.
La reforma busca poner fin al denominado régimen 6×1, modalidad en la que los trabajadores cumplen seis días consecutivos de labores y tienen uno de descanso. En su lugar, se establece un modelo de cinco días de trabajo y dos días de descanso remunerado, sin que ello implique una reducción de los salarios.
La iniciativa fue promovida por el Gobierno brasileño como una medida destinada a mejorar las condiciones laborales, favorecer el bienestar de los trabajadores y permitirles disponer de más tiempo para sus familias, estudios y actividades personales.
¿Cómo se aplicará la reducción de la jornada laboral?
El cambio no será inmediato, pues la reforma contempla una transición progresiva de 14 meses a partir de la promulgación de la enmienda constitucional.
De acuerdo con el cronograma aprobado, después de los primeros 60 días la jornada máxima semanal se reducirá de 44 a 42 horas y comenzará a aplicarse el régimen de dos días de descanso remunerado. Posteriormente, tras otros 12 meses, el límite llegará a las 40 horas semanales.
La norma establece que uno de los días de descanso deberá coincidir preferentemente con el domingo, aunque la distribución de las jornadas podrá contemplar acuerdos colectivos y las particularidades de determinadas actividades laborales.
Asimismo, el texto dispone que la reducción de las horas de trabajo no podrá utilizarse como justificación para disminuir las remuneraciones de los trabajadores comprendidos en la reforma. La medida busca que el tiempo adicional de descanso no represente una pérdida de ingresos para los beneficiarios.
Lula obtiene respaldo para una de sus principales propuestas
La aprobación constituye una victoria política para Lula da Silva, quien ha defendido la reducción de la jornada como parte de su agenda laboral. El mandatario celebró la decisión y destacó que los trabajadores podrán disponer de más tiempo para descansar, compartir con sus familias y mejorar su calidad de vida.
El debate también estuvo marcado por el respaldo de sectores de la oposición. Flávio Bolsonaro, senador y rival de Lula en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales prevista para el 25 de octubre, modificó su postura inicial y anunció que votaría a favor de eliminar el régimen 6×1.
El cambio de posición se produjo en medio de una creciente presión social para modificar las condiciones de trabajo y de un debate político sobre los efectos económicos de la reforma. Aunque sectores empresariales han advertido sobre posibles incrementos en los costos laborales, la iniciativa consiguió un respaldo ampliamente mayoritario en el Senado.
Millones de trabajadores podrían beneficiarse
La reforma podría alcanzar a millones de trabajadores brasileños que actualmente cumplen jornadas superiores a las 40 horas semanales. El Gobierno estima que más de 37 millones de personas del sector formal podrían beneficiarse de los cambios, aunque el alcance efectivo dependerá de la aplicación de la norma y de las condiciones laborales de cada categoría.
Entre los principales efectos esperados figuran una mayor disponibilidad de tiempo libre, mejores oportunidades para la conciliación entre el trabajo y la vida personal, y una reducción de la carga semanal para quienes actualmente laboran seis días.
No obstante, la implementación exigirá que las empresas revisen sus turnos, horarios y sistemas de organización para adecuarse a los nuevos límites. Algunos sectores, especialmente aquellos que necesitan operar de manera continua, deberán reorganizar sus equipos para garantizar la prestación de servicios.
Con la aprobación de esta reforma, Brasil inicia el camino hacia una modificación significativa de su régimen laboral. La aplicación gradual de las 40 horas semanales marcará una nueva etapa en las relaciones entre empleadores y trabajadores, mientras el país se prepara para implementar los cambios una vez promulgada la enmienda constitucional.



