26 de marzo de 2026

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Sergio Bolivar: “La ciudadanía tiene que rugir en las elecciones del 2026”

Sergio Bolívar

Por: Pablo Carranza

– ¿De qué se trata el libro de su autoría «Del ronroneo al rugido»?

El libro trae varios artículos que yo he escrito a lo largo de estos años desde el año 2020 hasta la fecha. Están muy cuidadosamente seleccionado para atraer o buscar propuestas claras en un tono de alerta estratégica y el título trae una metáfora bastante clara y sugerente, el «ronroneo» es esa comodidad cívica, el ver el problema opinar en redes y no cambiar conductas. O sea, es un letargo que empieza a normalizarse como una trampa que sucede todos los días, desde pagar las coimas hasta tolerar a las leyes que están hechas a la medida. Cuando un ciudadano se calla, una minoría que está bien organizada termina imponiéndole la agenda. Y es lo que nos ha venido pasando durante buen tiempo, por eso es que son los resultados que hemos tenido en las últimas elecciones. El costo es bien fuerte. Te diría que tiene dos grandes aspectos. Primero, que erosiona la ética pública y abarata la calidad de las decisiones y por eso es que propongo pasar a un desahogo que encuadre cívicamente el informarse, participar y exigir métricas. O sea, lo que yo le llamo pasar a «rugir». El silencio no es neutralidad, sino delegar el país a otros. Entonces, «rugir» en la práctica viene a ser convertir la indignación en acciones medibles. Tres gestos que se pueden empezar a ver: verificar antes de compartir información.

– ¿Cómo fue el proceso de creación del libro y cuáles fueron las motivaciones para hacerlo?

Principalmente, ha venido a raíz de que se ha tocado muchos temas de relevancia, entonces, en este momento como vienen las elecciones, el votante necesita entender un poco mejor los temas que se tienen que debatir en este momento en el 2026 y que es importante que se ponga sobre debate público. El libro tiene muchos temas que incomodan a varios sectores. Por ejemplo, hablo de expresar qué es lo que es la «cultura del atajo». Existe una legislación a conveniencia, no por corrección que se está abriendo puertas a redes ilícitas y blanqueos normativos. Entonces, el atajo empieza desde lo pequeño que se empieza a notar y termina arreglándose en algo enormemente avanzado y captura instituciones. Ahí hablo de muchas instituciones que han estado en este proceso de años, dado que muchas veces hay silencio cómplice por parte de muchas instituciones del estado, pasando por el Poder Ejecutivo, el Parlamento, las instituciones jurídicas, los propios lobbies que se están presentando en el silencio permisivo de gremios empresariales. Hay muchas cosas que en este momento no están permitiendo avanzar y captura las instituciones, entonces, lo que necesitamos es un antídoto. Hay que evaluar también el impacto y la trazabilidad de lo que está sucediendo. Las normas en realidad están hechas sin unas reglas claras y la viveza termina volteándolo. Hecha la norma hecha la trampa. Hay que combatir todos esos temas sin un moralismo exagerado, pero sin parálisis: lo correcto antes que lo conveniente. Eso es, de alguna forma, el mensaje que tiene este libro que ha nacido por ese lado: poner a criterio público que hay un costo de beneficio muy alto de no debatir esos temas ahora. Porque después llegan las elecciones y terminamos votando, como ha sucedido en las anteriores, con las emociones, con el hígado y terminamos dejando que los que no nos gustan sean los que nos gobiernen.

– ¿De qué manera su libro valora la atomización del sistema de partidos políticos y la profundización del clientelismo?

En el libro, hay unos artículos que he tocado sobre los partidos políticos y lo que se está viviendo, por ejemplo, «las PASO sin piso», que las PASO fue una reforma que se buscó hacer para que sean obligatorias las primarias y como lo dicen sus siglas lo dicen, sean abiertas, obligatorias y simultáneas. Pero al final, si vemos lo que ha sucedido a nivel internacional ni siquiera en Argentina han funcionado, más bien sido totalmente onerosas. Acá los partidos están empezando a verse como nuevos negocios que están reemplazando con facilidad a negocios sencillos como cevicherías o cosméticas. La forma de como se está normalizando la desinstitucionalización de los partidos, estamos generando simplemente negocios vacíos o sea no les estamos dando una representatividad como lo tenían antes y son pocos partidos los que están haciendo las normas como deben hacerse.

– Después de todo lo vivido ¿cómo llega el electorado peruano a las elecciones generales del 2026?

Creo que va a llegar con un sentimiento de perder la batalla antes de ganarla. De alguna forma lo que vemos es que el tema del control es algo que le corresponde a la ciudadanía de forma independiente, pero si la propia ciudadanía no se pone propiamente la tarea de hacerlo bajo propia motivación. Nos encontramos en una situación de desmoralización muy grande. Entonces, ¿cómo nos vamos a blindar para que lleguemos a unas elecciones en las que tengamos ciertas defensas o escudos que nos lleven hacia el carril correcto? A ver, hay muchas normativas que se han dado y no vamos a poder cambiar ahora, pero, de alguna manera, lo que el libro nos convoca es a revisar y empezar a entender cómo nosotros de forma independiente, sin ser moralistas, tenemos la facultad de verificar que las cosas se estén dando y se hagan, pero para eso necesitamos informarnos bien. Hay que evitar que esta imposición de normas a la medida, para determinados partidos, se vuelva un estándar ¿Cuántos van a ser los partidos que van a ir realmente al Senado? estos van a ser los que van a terminar controlando el parlamento. Vamos a tener probablemente 50 partido después que en noviembre terminen las primarias internas y presenten sus candidatos, entonces, vamos a tener un sin número de personas que van a ser candidatas y unas opciones que pueden terminar confundiendo enormemente al electorado.

– ¿Qué reflexión final nos ofrece el libro «Del ronroneo al rugido»

Nosotros somos convocados a que elevemos los reales límites, como ciudadanos, a que los propios partidos no se conviertan en negocios. Existen muchos filtros que se pueden dar y se han discutido por muchos más especialistas y yo propongo varias propuestas en el libro, como padrones auditables, elecciones internas revisadas, el tema del financiamiento condicionado. Pero, propiamente, si es que el partido no forma a sus gentes la va a deformar, entonces, la gente que no participa de alguna forma tanto dentro de los partidos políticos como desde fuera supervisándolos, estamos dejando que las cosas sucedan. Creo que lo que estamos convocados es a «rugir» con cierta educación cívica, con cierto tema de batalla cultural porque necesitamos empezar a tener una lectura cívica de cómo se están moviendo estas elecciones y debates mucho más guiados hacia los temas que realmente se tienen que discutir, no los que nos van a tratar de ponernos los populistas, qué es lo que interesa. Temas realmente importantes como el tema de la seguridad, la pobreza, la minería ilegal, todos estos asuntos que realmente sí están afectando a muchos.

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