El 70% de la ciudad de Sagaing está destruida
El número de víctimas del terremoto en Myanmar siguió aumentando, mientras equipos de rescate y ayuda extranjeros llegaban con rapidez al empobrecido país, donde los hospitales están abrumados y algunas comunidades se apresuraban a organizar operaciones de salvamento con recursos limitados.
Un terremoto de magnitud 7.7, uno de los más fuertes que sufre Myanmar en un siglo, sacudió el viernes a la nación del sudeste asiático devastada por la guerra, dejando alrededor de mil 700 personas muertas, 3 mil 400 heridas y más de 300 desaparecidas hasta ayer, dijo el gobierno militar.
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El jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing, advirtió que el número de víctimas mortales podría aumentar y que su gobierno enfrenta una situación difícil, informaron los medios estatales, tres días después de hacer un inusual pedido de asistencia internacional.
India, China y Tailandia se encuentran entre los vecinos de Myanmar que han enviado materiales y equipos de socorro, junto con ayuda y personal de Malasia, Singapur y Rusia.
«La destrucción es extensa y las necesidades humanitarias crecen cada hora», afirmó la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en un comunicado.
El terremoto ha destruido el 70 % de Sagaing, una de las dos ciudades más cercanas al epicentro, según la Cruz Roja.
«El daño es realmente enorme», dice Afrhill Rances, directora de comunicación para Asia-Pacífico de la Federación Internacional, e indica que sus socios de Cruz Roja afirmaron que «el 70 % de Sagaing está destruido».
El municipio de Sagaing se encuentra a unos 17 kilómetros del epicentro del sismo. La otra ciudad más cercana, a una distancia similar, es Mandalay, la segunda mayor del país con alrededor de 1,5 millones de habitantes, de la que se ha podido obtener algo más de información desde el temblor.




