Susan Ochoa

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Por Francisco Diez-Canseco Távara 

El triunfo espectacular de Susan Ochoa en el Festival de Viña del Mar sirve para enaltecer la figura de una maravillosa emprendedora que, a fuerza de talento, tesón y fe, ha logrado, después de largos años -inició muy joven su carrera musical- el sueño anhelado de un reconocimiento internacional que la catapulta a otras esferas artísticas.

Susan tuvo que luchar por la vida desde muy joven: como lo reseña con afectuoso reconocimiento el distinguido colega Alfredo Kato, antes de cumplir 10 años, a raíz de la muerte de su padre, se vio obligada a vender fruta y pescado en mercados de  su tierra natal Lambayeque para contribuir a la subsistencia de su hogar.

Como la extraordinaria Dina Páucar, Sonia fue también trabajadora del hogar y, como Dina, nunca dudó de su potencial artístico como que ya en 1994 ganó el reality “Superstar”, pero sólo su actuación en un programa de competencia el año pasado le permitió dar el salto a Viña del Mar.

Las historias de Susan y Dina muestran que sí hay movilidad vertical en nuestra sociedad aun cuando, como en el caso de Susan, ésta tenga que recibir un impulso final en el extranjero para llegar al nivel que su capacidad artística merecía. Por cierto, con el respaldo de una canción emblemática sobre la violencia contra la mujer compuesta por 3 grandes de la música peruana que le ameritó la segunda Gaviota de Plata.

Esa movilidad  vertical de emprendedores calificados que utilizan su ingenio y escasos recursos para formar empresas de todos los tamaños que generan empleo y esperanzas pero que deben ser formalizadas -no a través de reducciones de impuestos que en muchos casos no pagan- si no mediante fórmulas promocionales que alienten la competitividad. Y, por cierto, la presencia de un Estado eficiente que haga sentir  que el pago de tributos no sirve para llenar los bolsillos de los corruptos sino para la buena marcha de áreas fundamentales como la seguridad, la educación, la salud y las comunicaciones.

A mi me ha conmovido la historia de Susan Ochoa. Ahora, por fin, la veremos deslumbrando, como lo hizo en Viña del Mat, en el escenario que se merece pero, detrás de ella, hay muchas Susan Ochoa que esperan una oportunidad que de repente nunca llega pero que tenemos que ver la forma que si surja por el bien del Perú.