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La pelea más difícil no se gana a golpes
Por Luis Hurtado Mi padre no quería que pasara las tardes sin rumbo en las calles de Breña. Por eso me encaminó al karate. Yo creía que aprendería a defenderme. No imaginaba que allí empezaría a aprender algo más difícil: a gobernarme. Mi maestro, el japonés Yasutaka Tanaka, nos hacía repetir golpes, bloqueos y movimientos hasta el cansancio. Pero su enseñanza más importante no estaba en los puños. Nos decía: «Les voy a enseñar a pelear para que no tengan que pelear». Al principio parece una contradicción. ¿Para qué entrenar el combate si el objetivo es evitarlo? Con los años…




