Taiwán responde a imposición de China sobre Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong

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Iván Yueh-Jung Lee

Por: Iván Yueh-Jung Lee, Representante

Oficina Económica y Cultural de Taipei

El pasado 30 de junio el Comité Permanente del Congreso Popular Nacional de la República Popular de China aprobó por unanimidad la Ley de la República Popular de China sobre Salvaguardar la Seguridad Nacional en la Región Administrativa Especial de Hong Kong, la misma que entró en vigencia esa misma noche.

Este hecho que pone fin al modelo de “un país, dos sistemas” en Hong Kong que no fue respetado, y es una grave renuncia a la Declaración Conjunta Sino-Británica de Hong Kong y la comunidad internacional. La penalización de ciertas acciones bajo esta ley se aplica no solo a Hong Kong, restringiendo el alto grado de autonomía que ha disfrutado su gente; más bien, como un decreto de la China, su alcance se extiende a todo el mundo, socavando seriamente los valores ampliamente sostenidos de la democracia, los derechos humanos y la libertad.

Asimismo, a través de esta legislación específica, el Partido Comunista Chino (PCCh) está tratando de legitimar su intervención en la autonomía y control de Hong Kong de asuntos relacionados con el personal, así como establecer una base legal para la entrada de la policía armada en el territorio, y así disuadir y reprimir efectivamente las fuerzas democráticas en Hong Kong, mientras genera sorpresa y asombro entre ellos.

Por otro lado, la ley se aplica a todo el mundo, cortando los vínculos de Hong Kong con la comunidad internacional y fortaleciendo el gobierno autoritario del PCCh. Esto es equivalente a afirmar la jurisdicción extraterritorial en todos los rincones del mundo, y aislará a Hong Kong de la preocupación y el apoyo mundiales, y creará un efecto escalofriante por el cual el PCCh puede consolidar su sistema autoritario.

Las autoridades de seguridad nacional del PCCh son ahora los titiriteros del gobierno de Hong Kong: la ley define el delito de secesión como la separación de Hong Kong o “cualquier otra parte” de la RPC; es decir, de usar esta ley de seguridad nacional para imponer restricciones a las relaciones a través del Estrecho. La policía de Hong Kong está facultada para realizar búsquedas aleatorias y escuchar llamadas telefónicas secretas, exigir información y congelar o confiscar bienes si la autoridad de seguridad nacional de Hong Kong encuentra un sospechoso en violación de las regulaciones o está involucrado en acciones que amenazan la seguridad nacional. Sobre esta base, no se puede descartar que Taiwán pueda convertirse en el próximo objetivo de China por considerar que cualquier movimiento de Taiwán es de carácter independentista, y que las organizaciones con sede en Hong Kong o agentes de otras naciones no protegidas por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas puedan sufrir un destino similar.

Por todo ello, Taiwán insta a la comunidad internacional a reconocer la verdadera naturaleza del régimen autoritario del PCCh, y hace un llamado a los países de ideas afines para que participen en una oposición concertada.

China está aprovechando su creciente poder político y económico en un esfuerzo incesante para infiltrarse en la comunidad internacional y difundir su ideología. Aprovechando la rápida propagación de COVID-19 este año, ha utilizado la asistencia para contener la pandemia para anunciar las ventajas de su sistema político. Mientras tanto, la rápida promulgación de esta ley de seguridad nacional ha impuesto su sistema autoritario en todo Hong Kong, destruyendo completamente el acuerdo de “un país, dos sistemas”. El PCCh está deteriorando gradualmente los valores de democracia, libertad y derechos humanos en todo el mundo.

Es preciso resaltar que Taiwán ocupa una posición clave para salvaguardar la democracia en Asia, y espera que la comunidad internacional apoye conjuntamente al pueblo de Hong Kong y proteja a Taiwán: la comunidad global debe tomar en serio la expansión del sistema autoritario.

Taiwán se encuentra en la primera línea de defensa de la comunidad democrática global, y la supervivencia y el desarrollo del Taiwán democrático son clave para la paz y la estabilidad regional. Instamos a la comunidad internacional a unirse para contrarrestar la expansión hegemónica de China y trabajar colectivamente para salvaguardar el sistema democrático de Taiwán y protegerlo de la destrucción a manos de la China totalitaria.