30 de marzo de 2026

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Tatiana Lashkova: geometría que palpita en la emoción

El Perú profundo visto con ojos rusos 

Por Ricardo Sánchez Serra

Desde 2016, Tatiana Lashkova recorre el Perú profundo con una cámara y una sensibilidad que no pide permiso: observa, escucha y retrata. Autodidacta, rusa, artista visual, su obra no busca exotismos, busca dignidad. La exposición “Puentes visuales. Geometría en tránsito”, inaugurada en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, es el fruto de ese viaje: un puente entre la energía geométrica del constructivismo ruso y la riqueza emocional del Perú contemporáneo.

Ernesto Romero, director del museo, abrió la muestra con una idea que define el espíritu del proyecto: “Fuentes visuales, geometría en tránsito, es una invitación a mirar y a encontrarse… Esta exposición propone un diálogo entre el Perú y Rusia, entre la experiencia del viaje y la creación artística, entre la fotografía y el diseño gráfico.”

Tatiana Lashkova y Eugenia Smirnova.

“Las imágenes fueron tomadas durante su recorrido por distintas regiones del Perú. Son retratos espontáneos que capturan gestos, miradas y escenas cotidianas, poniendo en primer plano la diversidad y el respeto a las personas de sus territorios.”

“Junto a cada fotografía aparece su reinterpretación gráfica, inspirada en la vanguardia constructivista rusa, con formas geométricas, líneas dinámicas y colores intensos que transforman la imagen original sin perder su carga humana.”

La directora de la Casa Rusa, Eugenia Smirnova, subrayó el sentido humano del proyecto: “Tatiana, recorriendo el Perú, puede ver la dignidad y la diversidad de su gente. Con su talento, ha construido un puente a la cultura rusa.” Ese puente se sostiene en una tradición visual que dialoga con nombres como Aleksandr Rodchenko y El Lissitzky: rigor, líneas, diagonales, planos, pero sin restar humanidad. Aquí, la geometría acompaña: el rostro dialoga con las formas; la estructura sostiene la emoción.

El director del Museo Casa Mariátegui, impresionado por la muestra fotográfica.

Tatiana lo dijo con humildad: “No sé cómo explicar el arte… el artista sabe menos que nadie qué significa su obra; solo nace desde dentro.” Y desde dentro nacen sus imágenes: niños que miran con luz, mujeres que sostienen la tierra, ancianos que guardan el tiempo. Cada retrato es una arquitectura de presencia: el trazo se vuelve estructura, y la estructura, vida.

La exposición, inaugurada en la Casa Mariátegui, estará abierta hasta febrero. Pero su alcance no se mide en fechas: se mide en la capacidad de unir lo que la historia separó. En tiempos de ruido y fragmentación, Tatiana nos recuerda que una línea puede ser frontera o abrazo; que una imagen puede ser testimonio o esperanza.

Tatiana Lashkova camina el Perú como quien reza con los ojos. Sus fotografías son oraciones visuales -puentes- que nos invitan a mirar con respeto, a sentir con profundidad y a recordar con gratitud.

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