14 de octubre de 2026

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Transportistas de Lima y Callao anuncian paro para el 25 de agosto por ola de extorsiones

paro de transportes en arequipa

Un sector de los gremios del transporte urbano confirmó una paralización de 24 horas para el próximo martes.

Los problemas de inseguridad y extorsión que golpean al transporte público vuelven a generar una medida de fuerza en Lima y Callao. Un sector de los gremios de transportistas anunció un paro de 24 horas para el martes 25 de agosto de 2026, como protesta ante los constantes ataques contra trabajadores del sector y lo que consideran una falta de respuestas efectivas por parte del Gobierno.

La convocatoria contempla la suspensión de las actividades de diferentes empresas de transporte urbano y podría afectar el desplazamiento de miles de pasajeros que utilizan diariamente los buses para trasladarse por la capital y el primer puerto.

¿Por qué realizarán el paro?

Los dirigentes señalan que la principal razón de la protesta es el incremento de los casos de extorsión y sicariato contra conductores, empresarios y trabajadores vinculados al transporte.

Según los gremios, las organizaciones criminales exigen el pago de cupos a las empresas y, ante la negativa o retraso en los pagos, recurren a amenazas y ataques armados. Esta situación ha generado preocupación entre los trabajadores, quienes aseguran que desarrollar sus actividades se ha vuelto cada vez más peligroso.

Uno de los casos mencionados por los transportistas ocurrió el pasado 6 de agosto, cuando fue asesinado en Los Olivos Eugenio Benítez Tacanga, gerente general de la empresa de transporte Corazón de Jesús de San Diego. Para los gremios, este hecho forma parte de una problemática más amplia que requiere una respuesta inmediata de las autoridades.

Exigen reunión con la presidenta Keiko Fujimori

Los representantes del sector han condicionado el levantamiento de la medida a la posibilidad de establecer un diálogo directo con la presidenta Keiko Fujimori.

Los transportistas reclaman una reunión en Palacio de Gobierno para presentar sus propuestas y conocer las acciones que el Ejecutivo pretende implementar para enfrentar las extorsiones que afectan al transporte urbano.

El gremio sostiene que hasta ahora no ha encontrado una respuesta suficiente frente a sus demandas y considera necesario establecer una estrategia coordinada entre el Gobierno, la Policía Nacional y las demás instituciones encargadas de combatir el crimen organizado.

No todos los gremios respaldan la paralización

Sin embargo, la convocatoria no cuenta con el respaldo unánime de todas las organizaciones del transporte. Algunos representantes han señalado que no existe consenso entre los diferentes colectivos para acatar el paro.

El presidente del Consorcio de Empresas de Transporte (Conet Perú), Julio Raurau, manifestó que su organización no respaldaría la medida debido a que, según sostuvo, no hubo una coordinación suficiente entre los distintos frentes del sector.

Por ello, todavía existe incertidumbre sobre el nivel de acatamiento que tendrá la paralización y cuánto afectará realmente al servicio de transporte público en Lima y Callao.

¿Qué podría pasar el 25 de agosto?

Si las organizaciones que respaldan la protesta mantienen su convocatoria, miles de vehículos podrían dejar de circular durante 24 horas, generando dificultades para los usuarios que dependen del transporte público.

Representantes de algunos gremios sostienen que las empresas que acatarían la medida representan una parte importante del servicio regular de Lima y Callao. No obstante, la participación definitiva dependerá de las decisiones que adopte cada empresa y asociación durante los próximos días.

Mientras tanto, los transportistas mantienen la presión sobre el Ejecutivo para conseguir una reunión con la presidenta y obtener compromisos concretos frente a la inseguridad.

El panorama podría cambiar antes del martes 25 de agosto si el Gobierno logra establecer un canal de diálogo con los dirigentes. De lo contrario, Lima y Callao podrían enfrentar una nueva jornada de paralización marcada por uno de los principales reclamos del sector: frenar las extorsiones y garantizar la seguridad de quienes trabajan y se movilizan diariamente en el transporte público.

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